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Irán

Casi una semana de protestas masivas en 32 ciudades de Irán ponen en jaque al régimen de Jamenei

El derrumbe de la moneda nacional, la crisis energética y una grave escasez de agua hacen estallar al pueblo contra la teocracia.

Teherán
Una columna de manifestantes en una ciudad de Irán.
Una columna de manifestantes en una ciudad de Irán. Agencia Fars

Irán entró el viernes 2 de enero en el sexto día consecutivo de protestas masivas desatadas por la grave crisis económica y derivadas en demandas políticas contra la República Islámica, acompañadas de una represión que ha causado varios muertos y más de un centenar de detenidos.

El viernes se registraron nuevas movilizaciones en ciudades como Zahedán y Fuladshahr, donde manifestantes corearon consignas contra el liderazgo clerical, entre ellas "Muerte al dictador", según videos difundidos por activistas en redes sociales.

En Fuladshahr también se celebró el funeral de Dariush Ansari Bakhtiarvand, uno de los manifestantes fallecidos el miércoles, tras recibir disparos de las fuerzas de seguridad durante las protestas.

El joven figura entre los siete muertos registrados en los cinco primeros días de movilizaciones en distintos puntos del país, de acuerdo con la ONG independiente iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, reportó la agencia de noticias EFE.

La organización informó además de 33 personas heridas y 119 detenidas desde el inicio de las protestas.

También falleció un miembro de la fuerza paramilitar Basij, vinculada a la Guardia Revolucionaria, cuya muerte fue atribuida por las autoridades a los manifestantes.

Medios locales como Tasnim, vinculado a la Guardia Revolucionaria, confirmaron algunas de las muertes, como las de tres personas fallecidas en la ciudad de Azna, tras supuestos ataques de manifestantes contra una comisaría de Policía.

Según la agencia, los "alborotadores", con diversas armas blancas y de fuego, se enfrentaron a los agentes e incendiaron varias patrullas.

Con esta narrativa, como en ocasiones anteriores, los medios oficiales intentan reducir las protestas a "disturbios" y de presentar acusaciones sobre supuestos vínculos de los manifestantes con actores externos.

En esa línea, Tasnim anunció el jueves la detención de siete personas en la ciudad occidental de Kermanshah, a quienes acusó de tener supuestos vínculos con "grupos hostiles y opositores exiliados".

Un día antes, el fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi Azad, había advertido de que cualquier intento de convertir las protestas económicas en un "instrumento de inseguridad" o en la "ejecución de escenarios diseñados desde el exterior" se enfrentaría a una respuesta legal para proteger el orden público.

En años anteriores, las autoridades iraníes han vinculado sistemáticamente los movimientos de protesta contra el sistema islámico con actores externos, en particular Estados Unidos e Israel.

Durante las protestas del movimiento "Mujer, vida, libertad", de 2022, iniciadas tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini bajo custodia policial, numerosos manifestantes fueron acusados de colaborar con Israel y recibieron duras condenas, incluidas penas de muerte.

Las protestas actuales, iniciadas el domingo pasado en Teherán por un grupo de comerciantes, se han extendido a unas 32 ciudades, según Hrana, convirtiéndose en la mayor expresión de descontento ciudadano en Irán desde las revueltas de 2022.

Ciudades como Isfahán, Mashhad, Shiraz, Kermanshah, Hamadán, Kermán, Yazd y la ciudad clerical de Qom han sido escenario de concentraciones.

El Gobierno del presidente Masud Pezeshkian reconoció la legitimidad de las protestas económicas y abogó por el diálogo. Sin embargo, las marchas han ido adquiriendo un tono cada vez más político, con consignas que reclaman el fin de la República Islámica y el restablecimiento de la monarquía.

Entre los lemas más repetidos figura "Pahlaví volverá", en referencia a la dinastía derrocada en 1979, cuyo príncipe heredero, Reza Pahlaví, vive exiliado en Estados Unidos.

Reacción de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó el viernes una dura advertencia al régimen iraní: si las fuerzas de seguridad "disparan y matan violentamente a manifestantes pacíficos", Washington "acudirá a su rescate".

La amenaza reavivó de inmediato el cruce verbal entre ambos gobiernos y elevó la tensión regional, todavía marcada por los recientes bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes.

El mensaje de Trump fue publicado en su red Truth Social, horas después de que se confirmaran nuevas víctimas fatales en las movilizaciones iniciadas el domingo por el fuerte deterioro del nivel de vida. "Estamos listos y preparados para actuar", insistió el mandatario, sin dar precisiones sobre el alcance de una eventual intervención.

La respuesta desde Teherán no tardó en llegar. Ali Larijani, influyente asesor del líder supremo y figura clave del aparato de seguridad iraní, advirtió que cualquier injerencia estadounidense en lo que calificó como un "asunto interno" provocaría "caos en toda la región" y dañaría los intereses de Washington. "Que cuide a sus propios soldados", amenazó, en alusión a la presencia militar estadounidense en Medio Oriente.

En la misma línea, Ali Shamkhani, otro asesor del ayatolá Ali Jamenei, lanzó una amenaza aún más explícita: "Cualquier mano intervencionista que se acerque demasiado a la seguridad de Irán será cortada". Y añadió, con ironía, que los iraníes conocen bien lo que implica ser "rescatados" por Estados Unidos, citando los casos de Iraq, Afganistán y Gaza.

Más tarde, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán tachó de "imprudente y peligrosa" la declaración del presidente estadounidense. "La declaración de Trump hoy, probablemente influido por quienes temen la diplomacia o creen erróneamente que es inútil, es imprudente y peligrosa", escribió en X el canciller Abbas Araqhchi, quien añadió que aunque el movimiento en curso es mayoritariamente pacífico, "los ataques criminales contra los bienes públicos son intolerables".

Australia también condenó la represión e instó a Teherán a respetar los derechos de los manifestantes.

Crisis paralelas en Irán

Las manifestaciones tienen su origen en el colapso de la economía iraní. La moneda nacional, el rial, perdió más de un tercio de su valor frente al dólar en el último año y hoy se intercambia a un nivel cercano a 1,4 millones por dólar, en un contexto de inflación de dos dígitos que erosiona desde hace años el poder adquisitivo. Las consignas, inicialmente centradas en el costo de vida, derivaron en cánticos contra la teocracia.

El país sufre también de una crisis energética, una grave escasez de agua debido a una sequía prolongada y una extrema contaminación del aire, que provoca cerca de 60.000 muertes anuales.

El presidente Pezeshkian reconoció públicamente sus escasos márgenes de maniobra frente al derrumbe de la moneda y el peso de las sanciones internacionales. Las autoridades decretaron además feriados en varias regiones, oficialmente por el frío, en una maniobra que analistas interpretan como un intento de aliviar las protestas en la capital.

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4 comentarios

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Profile picture for user Pedro Benitez

Los sistemas de gobierno que controlan los negocios más rentables del país, se sostienen con la miseria del pueblo. Precisamente el monopolio sobre los rubros comerciales más rentables de la economía entrega una base fuerte para sostener el poder.

Profile picture for user Ana J. Faya

Con crisis energética, escasez de agua, devaluación de la moneda y bajo una tiranía están los cubanos también. Que cojan ejemplo de los iraníes.

Los iranies no tienen hambre Ana, no tienen que "forrajear" el alimento. Llegan de la protesta a un refrigerador lleno..

Feluz año nuevo