Back to top
Honduras

Misiones de observación de OEA y UE no detectaron fraude y avalan la elección de Asfura

El prolongado escrutinio, debido a inconsistencias en miles de actas y fallas técnicas, generó tensiones, protestas y acusaciones de fraude.

Brasilia
Nasry Asfura, presidente electo de Honduras.
Nasry Asfura, presidente electo de Honduras. AFP

La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), que desplegaron amplias misiones de observación electoral en Honduras, han concluido que las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025 se desarrollaron sin irregularidades graves. Han descartado que haya ocurrido un fraude, como pregona el expresidente Manuel Zelaya.

Ambas organizaciones destacaron la transparencia en el conteo de votos, la participación activa de representantes de todos los partidos en los escrutinios y revisiones, y validaron los resultados proclamados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que declaró ganador al candidato conservador Nasry Asfura.

Tras los resultados proclamados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) el 24 de diciembre, la Misión de Observación Electoral de la OEA, presente en Honduras desde las etapas previas, enfatizó que, aunque se registraron retrasos logísticos, limitaciones tecnológicas y episodios aislados de violencia, estos no constituyeron "elementos fraudulentos determinantes".

De igual modo, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, con más de 120 observadores distribuidos en todo el territorio desde octubre, no identificó fallos graves que invaliden este proceso. En informes preliminares y finales, elogió la jornada electoral pacífica, la alta participación (alrededor del 68%) y los esfuerzos del CNE por garantizar inclusividad, pese a demoras en el escrutinio derivadas de recuentos manuales de actas inconsistentes.

La UE felicitó expresamente a Nasry "Tito" Asfura por su elección y expresó disposición para colaborar con su futura administración en prioridades comunes. El CNE proclamó a Asfura, candidato del conservador Partido Nacional (PN), como presidente electo con el 40,27% de los votos (aproximadamente 1.480.000 sufragios), superando por un margen estrecho —menos del 1% y alrededor de 28.000 votos— a Salvador Nasralla, del Partido Liberal (PL), quien obtuvo el 39,53%.

La candidata del gobernante Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, quedó en tercer lugar con el 19,19%.

El prolongado escrutinio, que duró casi un mes debido a inconsistencias en miles de actas y fallas técnicas, generó tensiones, protestas y acusaciones de fraude por parte de diversos actores políticos e institucionales, las dos misiones especializadas y ampliamente desplegadas en Honduras descartaron una manipulación que hubiese alterado la voluntad popular en el país centroamericano.

Los analistas coinciden en que los hondureños, al dejar en un lejano tercer lugar a la candidata de Libre, le dieron un ejemplarizante voto castigo al Gobierno de Xiomara Castro, que cuatro años atrás obtuvo 51% de los votos. La esposa del expresidente Manuel Zelaya, depuesto en 2009 por un golpe de Estado, llegó a la Presidencia con promesas de inclusión y justicia social.

Asfura, de 67 años, es un empresario de la construcción de origen palestino-cristiano, nacido en Tegucigalpa de padres inmigrantes. Es conocido popularmente como "Papi a la orden" por su eslogan de cercanía ciudadana, sirviendo a Tegucigalpa como alcalde entre 2014 y 2022.

Miembro del conservador Partido Nacional, que dominó la política hondureña tras el golpe de 2009, Asfura se presenta como un líder pragmático y gestor eficiente. Su campaña recibió un respaldo decisivo del presidente estadounidense Donald Trump, quien lo avaló públicamente días antes de los comicios, calificándolo de "fuerte líder" contra el "narcosocialismo" y prometiendo cooperación en seguridad y migración.

Trump tuvo una directa influencia en la campaña electoral de Honduras. Además de pedir el voto por Asfura, amenazó con reducir la ayuda estadounidense si este no ganaba las elecciones e indultó, en polémica decisión, al expresidente Juan Orlando Hernández (PN), quien había sido condenado por la Justicia de EEUU por narcotráfico.

El hecho de que las elecciones hayan estado tan cerradas entre Asfura y Nasralla, de acuerdo con observadores, representa una dura derrota para el expresidente Zelaya y su partido Libre. Los hondureños, sin duda alguna, votaron de forma masiva por un cambio en el modelo.

Las principales promesas de Asfura giraron en torno a la reactivación económica y la seguridad. Prometió generar empleo masivo mediante megaproyectos de infraestructura (carreteras, puertos), atracción de inversión extranjera y nacional con reducción de trámites y seguridad jurídica.

En seguridad, propuso mano dura contra pandillas y extorsión —tipificándola como terrorismo, en consonancia con Washington—, mayor financiamiento policial, control de prisiones y cooperación internacional. Asimismo, anunció un giro diplomático: restablecer relaciones con Taiwán, rompiendo con China y de esa forma revertir una decisión de Xiomara Castro, en 2023.

Todo esto apunta a una clara alineación con el Gobierno de Donald Trump. Durante la campaña pregonó que su gobierno desmontará "experimentos socialistas fallidos" en Honduras.

Debe recordarse que en 2021 la victoria de Castro rompió el bipartidismo tradicional. Bajo el paraguas de la victimización política de Zelaya, prometió concluir las reformas sociales que su esposo no hizo al verse impedido de completar su mandato.

En este diciembre, si bien Manuel Zelaya insiste en denunciar un fraude, e inicialmente Castro llamó a no reconocer los resultados del CNE, finalmente en su mensaje navideño la presidenta confirmó que entregará el poder de forma pacífica el 27 de enero de 2026, "ni un día más ni un día menos", como dicta la Constitución hondureña.

Rápidamente, tras la proclamación de Asfura por el CNE, diversos gobiernos le reconocieron como presidente electo. EEUU, vía el secretario de Estado Marco Rubio, felicitó su "clara victoria" y urgió a respetar los resultados para una transición pacífica.

Un comunicado conjunto de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana expresó felicitaciones y disposición a cooperar. Por redes sociales, el mandatario argentino Javier Milei celebró la "derrota del narcosocialismo".

Con las validaciones técnicas de la observación electoral de la OEA y UE, y los reconocimientos internacionales, también de la Unión Europea, Honduras se encamina a la investidura de Asfura, en medio de desafíos profundos: pobreza superior al 70%, migración masiva, violencia endémica y polarización política.

El éxito de este gobierno de cuatro años dependerá de su capacidad para articular acuerdos y llevar adelante una reconciliación nacional en un país urgido de estabilidad, un proceso electoral que ha puesto a prueba su capacidad institucional y democrática.

Necesitamos tu ayuda: apoya a DIARIO DE CUBA

Más información

1 comentario

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.

El 2025 podríamos llamarlo año del despertar político. América Latina giró este año hacia líderes conservadores, abiertos al mercado y alineados con EEUU. Ya los comunistas no engañan a nadie. Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Honduras ya despertaron. En 2026 se sumará Brasil con la elección de Bolsonaro júnior. Venezuela y Cuba podrían sumarse también a la democratización de América, Dios mediante.