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Haití

La ONU presiona al Gobierno de transición para que celebre elecciones generales en Haití

La primera vuelta electoral costaría casi 137 millones de dólares y esto coloca el balón en el terreno de la comunidad internacional.

Brasilia
Una haitiana en medio de los destrozos causados por un huracán.
Una haitiana en medio de los destrozos causados por un huracán. Getty Images

En 2026 se cumplirá una década sin que Haití haya celebrado elecciones. Aunque existe el compromiso de un Consejo para la Transición de carácter interino de que se vote en febrero próximo, esto no termina de percibirse como factible, en medio de la violencia que azota al país caribeño y la urgencia de que llegue colaboración internacional para reinstitucionalizarlo.

Las últimas elecciones celebradas en Haití fueron en 2016, específicamente la elección presidencial de noviembre de ese año, en la que Jovenel Moïse resultó ganador con el 55,67% de los votos en primera vuelta, asumiendo el cargo el 7 de febrero de 2017. Paralelamente, se llevaron a cabo elecciones parlamentarias y senatoriales en octubre de 2016. Estos comicios marcaron el cierre de un proceso electoral interrumpido por controversias durante 2015.

A una década de aquellas elecciones, Moïse resultó asesinado en 2021, no existe parlamento en Haití ni poder electoral. La desaparición de la débil institucionalidad construida, con luces y sombras en los tres primeros lustros del siglo XXI, terminó siendo borrada por una violencia que se extendió por diversos lugares, aunque cebada en Puerto Príncipe, encabezada por bandas criminales literalmente sanguinarias.

Hace año y medio, tras el exilio forzado que esas bandas impusieron al primer ministro interino Ariel Henry, EEUU y la Comunidad del Caribe (CARICOM) articularon una salida diplomática: un Gobierno de transición que diera sustento jurídico a la presencia de tropas internacionales, acordadas por el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2023, y organizara las elecciones generales para alcanzar la reinstitucionalización del país caribeño.

El Consejo Presidencial de Transición de Haití tiene la tarea de celebrar elecciones generales antes del 7 de febrero de 2026, fecha en la que se supone que ese consejo de nueve miembros debe dimitir.

"El reloj de la transición avanza con paso firme. Me preocupa que aún no se haya establecido un camino firme hacia el restablecimiento de la gobernanza democrática", declaró Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de la ONU para Haití y jefe de la Oficina Integrada de la ONU en Haití, en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU este miércoles.

Si bien un Consejo Electoral Provisional de Haití ha evaluado los centros de votación en nueve de los diez departamentos del país, identificando unos 1.309 centros para unos 6,2 millones de votantes, no existe una fecha oficial cuando restan escasas semanas para que concluya el año 2025.

El Consejo ha declarado que la primera vuelta electoral costaría casi 137 millones de dólares. Y esto coloca el balón en el terreno de la comunidad internacional, ya que Haití no cuenta con estos recursos, por lo que observadores estiman que la viabilidad de los comicios, que se perciben como necesarios, solo se garantizará si existe compromiso financiero externo.

En un análisis publicado recientemente por el International Crisis Group, el experto Diego Da Rin advierte que la viabilidad de las elecciones generales en Haití para 2026 pende de un hilo, amenazada por el dominio de las pandillas sobre el 90% de Puerto Príncipe y las disputas internas en el Consejo Presidencial de Transición.

"El objetivo de restaurar las instituciones democráticas para febrero de 2026 está en peligro", afirma Da Rin, destacando que la falta de avances en el fortalecimiento de la gobernanza transicional y la ineficacia de la misión de seguridad multinacional liderada por Kenia han paralizado los preparativos electorales.

A pesar de los esfuerzos por registrar más de 220 partidos políticos y evaluar centros de votación, la violencia que ha desplazado a 1,4 millones de personas y causados miles de muertes en 2025 hace improbable un proceso creíble sin una intervención internacional más robusta y coordinada.

Entre el 1 de junio y el 31 de agosto la Oficina Integrada de las ONU en Haití (Binuh) registró 2.123 homicidios en todo el país, entre ellos 161 mujeres, 16 niñas y 29 niños, lo que supone un descenso del 10% con respecto a las 2.364 víctimas registradas entre marzo y mayo de este año.

Sin embargo, la ONU destaca que el número de homicidios ha aumentado de forma alarmante en los departamentos de Artibonite y Centro, donde se registraron 1.303 víctimas entre enero y agosto de este año, frente a las 419 del mismo periodo de 2024, lo que supone un aumento del 210%.

Además, según el informe, entre el 1 de junio y el 31 de agosto, las bandas secuestraron a 334 personas, entre ellas 69 mujeres, diez niñas y 14 niños, frente a los 328 secuestros registrados en los tres meses anteriores. En resumen, la violencia criminal sigue campeando pese a la presencia de una fuerza multinacional, que encabezada por Kenia se enfocó inicialmente en fortalecer las capacidades policiales de Haití, aunque con resultados dudosos.

A inicios de este mes, el Consejo de Seguridad de ONU redobló su apuesta contra las pandillas en Haití, tal como reseñó DIARIO DE CUBA. Con las abstenciones de Rusia y China, fue aprobada la transformación de la misión multinacional existente en una Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF), con permiso de abrir fuego y enfrentar en el terreno a las bandas criminales.

Este lunes esta fuerza que sigue integrada principalmente por uniformados keniatas informó que había realizado sus primeras acciones sobre el terreno en Haití y que enfrentaron una "feroz resistencia" por parte de las bandas armadas. La misión aprobada por la ONU no ofreció cifras de muertos o heridos.

Estas operaciones se ejecutaron en el departamento de Artibonite, a más de 100 kilómetros al norte de la capital haitiana. Durante las operaciones, los miembros de las bandas intentaron reforzar sus posiciones cavando trincheras y ocupando edificios altos a ambos lados de la carretera, desde donde lanzaron cócteles molotov, según informa el comunicado de la institución. Sin embargo, "sus intentos fueron rápidamente neutralizados por las unidades especializadas conjuntas del GSF y la Policía Nacional de Haití", sostuvo el comunicado oficial de la misión.

Se estima que para que esta misión se mantenga activa y aprovisionada en términos de armamento y municiones, necesitará unos 500 millones de dólares para cerrar este 2025 e iniciar 2026, periodo que resulta clave para definir la viabilidad de las elecciones generales.

A la fecha no existe claridad de si habrá donaciones voluntarias a la misión y al consejo electoral por parte de la comunidad democrática occidental, ya que la ONU no ha destinado presupuesto oficial para estas acciones que se visualizan como vitales para la recuperación de Haití.

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