El reciente atentado contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay demuestra que la sombra de la violencia sigue presente en Colombia. El país vivió una suerte de tregua de poco más de dos décadas, sin acciones violentas dirigidas directamente contra políticos de alta visibilidad, aunque en X se comenta que "siempre ha estado en guerra".
El analista León Valencia, de la Fundación Paz y Reconciliación, señala que "la violencia política en Colombia ha sido una herramienta de las élites y de grupos armados para mantener o alterar el poder". Y efectivamente, a lo largo de décadas en el siglo XX ocurrieron hechos violentos que de alguna manera incidieron en el rumbo de la historia política de este país sudamericano, atravesado por una violencia endémica.
A continuación, los casos más emblemáticos de atentados políticos en Colombia:
—El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán, líder carismático del Partido Liberal y favorito para las elecciones presidenciales, fue asesinado a balazos frente al Hotel Continental en Bogotá. Aunque no era candidato presidencial en ese momento, su figura era clave en la política colombiana, y su muerte desencadenó el estallido social conocido como "El Bogotazo".
Para el historiador Jorge Orlando Melo, este crimen fue "el punto de quiebre" de la modernidad política colombiana, destruyendo las posibilidades de una salida democrática a los conflictos sociales de la época.
—El 11 de octubre de 1987, Jaime Pardo Leal, candidato presidencial de la Unión Patriótica (UP) —un partido surgido de los acuerdos de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno de Belisario Betancur—, fue asesinado por un sicario; pero su asesinato se atribuye a paramilitares en complicidad con agentes del Estado y marcó el inicio de una ola de violencia contra factores de izquierda en Colombia.
Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, más de 6.000 miembros de la UP fueron asesinados, desaparecidos o víctimas de violaciones de derechos humanos.
—El 18 de agosto de 1989, Luis Carlos Galán Sarmiento, candidato presidencial del Partido Liberal y líder en las encuestas, fue asesinado al sur de Bogotá. Galán, conocido por su lucha frontal contra el narcotráfico y la corrupción, representaba una esperanza de renovación política. Su asesinato, perpetrado por sicarios del cartel de Medellín, fue declarado magnicidio por la Corte Suprema de Justicia.
De acuerdo con el Centro de Memoria Histórica, el crimen fue un plan conjunto entre narcotraficantes, agentes estatales y paramilitares. El entonces presidente Virgilio Barco afirmó que la muerte de Galán fue "un atentado contra la democracia colombiana". Este crimen, del que existe registro audiovisual, conmocionó a los colombianos ya que dejó en evidencia la infiltración del narcotráfico en la política.
—El 22 de marzo de 1990, Bernardo Jaramillo Ossa, sucesor de Jaime Pardo Leal como líder de la Unión Patriótica y candidato presidencial, fue asesinado en el Puente Aéreo del aeropuerto El Dorado en Bogotá. Un sicario de 16 años le disparó en presencia de su esposa, Mariela Barragán, y a pesar de tener escoltas del Estado.
Este asesinato fue atribuido al capo de las drogas Pablo Escobar y los líderes paramilitares Carlos y Fidel Castaño. Formó parte del exterminio sistemático de miembros de la UP. En 2013, la Fiscalía colombiana declaró este crimen como un delito de lesa humanidad, y en 2023 la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado colombiano por las violaciones contra la UP.
—El 26 de abril de 1990, Carlos Pizarro, candidato presidencial de la Alianza Democrática M-19, fue asesinado a bordo de un vuelo de Avianca con destino a Barranquilla. Pizarro era un excomandante del grupo guerrillero M-19 que había firmado un acuerdo de paz con el Gobierno de Virgilio Barco. Un sicario a bordo del avión le disparó repetidamente. Aunque los líderes paramilitares Fidel y Carlos Castaño confesaron ser los autores intelectuales, la complicidad de actores estatales nunca pudo establecerse con claridad.
—El 2 de noviembre de 1995, Álvaro Gómez Hurtado, líder del Movimiento de Salvación Nacional y excandidato presidencial en tres ocasiones, fue asesinado a la salida de la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá. Gómez, una figura clave del conservadurismo colombiano y crítico del Gobierno de Ernesto Samper, fue atacado junto a sus escoltas.
En 2020, las FARC reivindicaron el crimen, pero la familia de Gómez sostiene que fue un crimen de Estado, una teoría que persiste debido a la falta de claridad judicial. En 2002 se condenó a los hermanos Castaño por su responsabilidad, junto con funcionarios del Estado.
El 7 de junio de 2025, el senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay fue gravemente herido en un atentado durante un evento de campaña en un parque de Bogotá. El ataque, perpetrado por un menor de 15 años, reavivó los fantasmas de la violencia política en Colombia.
Uribe Turbay es hijo de la periodista Diana Turbay, quien fue secuestrada y asesinada por narcotraficantes en 1991, en un caso que inspiró el libro Noticias de un Secuestro, de Gabriel García Márquez.
El atentado, ocurrido en un contexto de campaña incipiente para las elecciones de 2026, recordó los magnicidios de finales de los años 80 y principios de los 90. Aunque el autor material fue capturado, no hay claridad sobre los responsables intelectuales, y el caso ha generado un debate nacional sobre la seguridad de los líderes políticos.
Para la elaboración de este artículo se utilizaron las herramientas de Inteligencia Artificial Grok (de X) y Gemini (de Google).