Seguridad, riqueza, bienestar, el pasaporte más poderoso del mundo… Singapur, la ciudad-Estado de casi seis millones de habitantes en el sudeste asiático, parece disfrutar de todo lo necesario sin funcionar como una democracia plena. ¿Hasta qué punto su incontestable éxito económico-social da alas a quienes prefieren sistemas autoritarios si ello significa "vivir mejor"?
"En términos generales, es peligrosa la idea de que se puede gobernar más eficientemente eliminando los requisitos democráticos", aclara Fernando Pedrosa, profesor de la Universidad de Buenos Aires, en diálogo con DIARIO DE CUBA.
Singapur está considerada una "democracia defectuosa", según los ránking anuales más solventes. El oficialista Partido de Acción Popular (PAP, centroderecha), en el poder desde 1959, previsiblemente volverá a imponerse por amplia mayoría en los comicios de mañana, 3 de mayo.
"¿Es necesaria una democracia abierta y competitiva al estilo occidental para brindar la vida, la libertad y la felicidad que los ciudadanos anhelan?", se pregunta el académico norteamericano Graham Allison. Sin embargo, inmediatamente explica que "aún" no está listo para renunciar a la creencia de que la democracia es, como dijo Churchill, la peor forma de gobierno, con la excepción de todas las demás.
He aquí una marejada que ni políticos ni académicos han podido dilucidar sin verse salpicados por la polémica.
La poderosa dinastía Lee
En sus primeros tiempos, el PAP articuló una tendencia política de tipo "leninista". Más tarde, Lee Kuan Yew, su fundador y primer ministro durante 30 años, viró a la derecha. Fue el único grupo en el Parlamento hasta perder un escaño en 1981. Desde entonces ha superado el 60% de los votos en todas las elecciones —el 61% en 2020—, y ha gobernado cómodamente.
El Singapur moderno de Lee nació de la fusión entre dos enfoques retadores. Para el periodista Tom Plate, el "padre fundador" representaba algo así como "el encuentro de Platón con Maquiavelo": una mezcla del rey-filósofo con visión de Estado ideal con el estratega pragmático dispuesto a cualquier cosa para lograr sus objetivos.
Era simplemente "un autoritario suave", según Plate.
Michael Barr, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Flinders (Australia), dice al habla con DIARIO DE CUBA que en la isla sudasiática "el Estado es el juguete de la gente importante".
"Sufre la 'captura del Estado', donde los poderes son herramientas al servicio de personas importantes. Todo el sistema político y administrativo se rige por el clientelismo. Incluso, aquellos ejecutivos que afirman a Transparencia Internacional que hay poca corrupción, saben que necesitan mantener una buena relación con los poderosos", denuncia el autor de los libros La elite gobernante de Singapur: redes de poder e influencia y Singapur: Una historia moderna.
Elecciones: ¿justas o no?
La campaña electoral se inició esta semana, por primera vez con un candidato oficialista ajeno a la familia fundadora.
"Durante más de 60 años, el PAP ha trabajado con ustedes y para ustedes. Juntos, hemos transformado Singapur y mejorado la vida de generaciones. Estoy decidido a mantener este milagro llamado Singapur a flote, el mayor tiempo posible. No arriesgaré su futuro", arengó el premier Lawrence Wong al convocar a las urnas.
Mientras, el Partido de los Trabajadores (socialdemócrata, principal de la oposición), intentaba rebajar cualquier miedo al cambio y recordaba a los votantes que el sistema local "garantiza la competencia política". Solo unos centímetros más crítico, el Partido del Progreso (centroizquierda) proponía "construir un sólido sistema de pesos y contrapesos para prevenir el abuso de poder".
Las perspectivas son tan desoladoras que la oposición parece conformarse con "más de un tercio de los escaños del Parlamento" para "garantizar que el partido gobernante no pueda modificar la Constitución a su antojo".
Steve Kelman, profesor emérito de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, admite a DIARIO DE CUBA que estamos ante "una democracia limitada", pero "su éxito económico significa, casi con certeza, que hay un gran apoyo genuino al partido gobernante".
"Las elecciones se consideran justas", aunque "la prensa no es totalmente libre", analiza Kelman.
Un informe de EEUU (2023) denunció "problemas importantes en materia de derechos humanos", entre ellos detenciones y vigilancia de conversaciones electrónicas o telefónicas sin orden judicial; y graves restricciones a la libertad de expresión y prensa, incluida la aplicación de leyes de difamación penal para limitar la expresión.
Freedom House asegura que el marco electoral y legal construido por el PAP "permite cierto pluralismo político, pero restringe el crecimiento de partidos de oposición creíbles y limita las libertades de expresión, reunión y asociación".
"La realidad no es tan romántica como plantea el oficialismo. El sistema electoral es muy restrictivo, la capacidad de expresar disidencias y armar carreras políticas, por fuera del sistema, es nula. Tiene un sistema parecido al viejo PRI mexicano, donde el oficialismo se lo lleva todo", opina el académico argentino Fernando Pedrosa.
Las contradicciones y el futuro
Los datos positivos son aplastantes. El país exhibe el noveno puesto mundial en el Índice de Desarrollo Humano (2023), cuenta con uno de los sistemas de salud y educación más avanzados, bajísimos niveles de pobreza y una renta per cápita envidiable.
"Singapur se sitúa en el 25% superior de los países a nivel mundial en derechos socioeconómicos. Sin embargo, está en el 25% inferior en cuanto a libertad de prensa, de asociación y reunión. En los últimos cinco años no se han observado cambios significativos", destaca Leena Rikkilä Tamang, directora del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) en la región Asia-Pacífico.
En declaraciones a DIARIO DE CUBA, la experta argumenta que la cobertura mediática internacional "tiende a ser limitada, probablemente debido a la ausencia de protestas internas importantes y a los altos índices del país".
Para Pedrosa, importa también el entorno regional: "Es cierto, es un país autoritario. Tiene muchas cosas que, obviamente, si estuviese en América Latina, resaltarían mucho; pero está al lado de Brunéi, un sultanato que aplica la sharía; de las dictaduras de Myanmar, Camboya, Vietnam y Laos, y de semidemocracias como Malasia e Indonesia. En el sudeste asiático, no es el peor de los países, sino uno de los más razonables".
En última instancia, considera Leena Rikkilä Tamang, "la verdadera prueba podría llegar cuando la oposición gane las elecciones", ya que "la fluidez e integridad de una posible transferencia de poder sería un indicador clave de la madurez democrática del sistema".
Ningún académico radicado en Singapur respondió a las preguntas de este periódico.
El factor cultural es extremadamente importante. La democracia es un concepto occidental y América entera pertenece a esa civilización, no nos basta con una buena economía, entonces queremos más, queremos democracia (que en el caso LatAm significa bochinche) Como ya se ha explicado a los asiáticos no les importa demasiado eso, sus culturas priorizan la sociedad al individuo y la prosperidad económica es lo que más importa. En Cuba ya hubo prosperidad y los mulatos prefirieron el bochinche y tirar tiros, así estamos.
Escabroso tema este de democracia vs totalitarismo. Hay totalitarismos, y hasta dictaduras, exitosos y democracias desastrosas, la clave creo está en la economía, respecto a la propiedad privada, impuestos justos y un mínimo sistema de gobierno. Creo que fue Milei el que toco un tema que no es usual oir: el costo del gobierno. Trump ha puesto sobre la mesa el tema de forma práctica, no hay sociedad que progrese con un consumo gubernamental excesivo basado en más y más inflación. De acuerdo con Weston, el voto universal no garantiza absolutamente nada y en muchos casos es solo un punto mas del check list para probar que vivimos en "democracia".
Según este artículo, opina el académico argentino Fernando Pedrosa que Singapur "Es cierto, es un país autoritario. Tiene muchas cosas que, obviamente, si estuviese en América Latina, resaltarían mucho” pero supuestamente, no así por estar en el sudeste asiático rodeado de regímenes no democráticos. Yo diría que tristemente en América Latina, con su historial hasta la fecha de regímenes de autoritarios y ladrones, efectivamente Singapur resaltaría mucho… pero en sentido positivo.
Johnny—-Ningúna democracia es perfecta, algunas son mejores que otras, pero sin dudas son mejores que cualquier totalitarismo.
El factor cultural juega un rol importante en este sentido. El chino de a pie no cuestiona si hay libertad de prensa o de ideas, mientras viva bien y tenga riquezas, mientras que un occidental la libertad de expresión y de ideas es parte de su cultura que está fundamentada en la filosofía griega y romana que han formado su propia cultura, por lo que esas diferencias marcan el comportamiento de los individuos.
Hay pueblos que necesitan el látigo para que funcionen, otros no.
Algunos países, como los nórdicos, parece que pueden manejar bien la democracia; pero en general, y sobre todo en los países "en desarrollo", un gobierno autoritario (no totalitario) y economía abierta, funciona mejor. La democracia tiene muchos defectos. El principal de todos es el voto universal.
Claro, claro, yo conozco la frase de Churchill, pero no estoy de acuerdo con ella.
La culturas asiáticas tradionalmente están fundadas sobre el respeto a la autoridad patriarcal que además de la disciplina y el rigor producen fenómenos de bienestar económicos como Singapur, China, Malasia, etc. El individualismo y la riqueza colectiva bloquea los intereses políticos o ideológicos mientras „no les pisen el callo“ y eso lo saben los gobernantes, de ahí el éxito.
Dos "gobiernos totalitarios" paralelos desde 1959:
- Lee fundo Singapur en Asia
- Los biranos fundaron la Cueva de Piratas del Caribe (y a singarporqlo a los Cubanos
Singapur y Cuba, dos pequeñas islas con sistemas autoritarios (bueno, totalitario en el caso cubano) de dinastía familiar desde 1959… y ahí se acaban las similitudes, que por los resultados, han quedado en ser simples coincidencias.
El problema es uno que ni tangencialmente tocan los académicos, y es que la Etnia dominante es la de origen Chino con un 71 - 75 %, ( malayos de origen chino,) Malayos un 11-13 %, e Indios 7-9 %.
Y cuatro idiomas oficiales, Inglés, Chino, Malayo y Tamil. La clase gobernante y la económicamente activa mayoritaria es China por lo tanto la estabilidad de Singapur es Garantía China, el gobierno busca la armonía social. Además de sus rotundos éxitos en educación y salud gusté a quien guste.
La cueva de Piratas del Caribe tiene otras "etnias": chivatos, tarruses, jineteras, y sobre todo CARNEROS (deshuevados de cuna......
Toda una colección de frenos a las fuerzas productivas privadas, unido a la desastrosa empresa estatal socialista, hacen de la Cuba actual un país casi feudal.
No es creíble la idea de que un gobierno totalitario, que tiene en sus manos todo el poder y el monopolio de la represión, tema al surgimiento de una poderosa clase media y algún que otro millonario.
Si esta dictadura no hubiese emprendido esa guerrita absurda contra la riqueza individual la Cuba actual fuese un poco más vivible.
La democracia multipartidista clásica, esa de las elecciones periódicas, Triparticion de poderes del Estado, medios de comunicación plurales y protección a la vida, la libertad y la propiedad es siempre el modelo de sociedad más deseable.
Ahora, si nos pusiesen en la triste disyuntiva de tener que elegir entre los diferentes tipos de dictadura por supuesto que elegiriamos aquella que, aunque nos robase los derechos políticos, nos concediera los derechos económicos. El derecho a la propiedad específicamente.
China y Vietnam son cualquier cosa menos democracias reales, PERO entendieron que eso de la propiedad estatal socialista exclusiva es un chiste mal contado. Ambas naciones abrieron el cuerno de la abundancia de la única forma que puede hacerse: propiedad privada sin excesivas regulaciones ni impuestos asfixiantes ni absurdos y populistas precios topados.