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Foro DDC

'Hay un quiebre irreversible en el control totalitario en Cuba'

En la primera mesa del III Foro DDC: 'Para la Cuba de mañana', un análisis desde diferentes aristas sobre las posibilidades de redefinición del proyecto nacional.

Madrid
Hernán Alberro, Sergio Ángel Baquero, Yusimí Rodríguez, Carolina Barrero, Lester Álvarez y Michel Suárez. DDC
Mesa Nación: Identidad y redefinición del proyecto nacional, del III Foro DDC: 'Para la Cuba de mañana'.
Mesa Nación: Identidad y redefinición del proyecto nacional, del III Foro DDC: 'Para la Cuba de mañana'. Diario de Cuba

Dedicada a la nación en su expresión más amplia, atendiendo con particular énfasis la identidad y la redefinición del proyecto nacional, la primera mesa del III Foro DDC "Para la Cuba de mañana" contó con la presencia de los investigadores y analistas Arístides Vara-Horna, Dimas Castellanos, Enrique Patterson, Elaine Acosta y Armando Chaguaceda.

Dimas Castellanos: De la nación histórica a la nación posible: continuidades y rupturas

Castellanos reflexionó sobre las "marcadas diferencias sociológicas y económicas" que han influenciado el desarrollo de la nación, un proceso que, advirtió, "aún no ha alcanzado su plenitud".

"La ausencia de pertenencia y destino compartido han lastrado" las posibilidades de avance de Cuba, dijo.  Más allá de las deficiencias que la República, y de la corrupción que marcó varios de sus periodos, "en 1959 el poder se enrumbó hacia el totalitarismo", recordó.

El momento actual, sin embargo, está marcado por una paradoja: "antes, la anexión estuvo entre los objetivos de EEUU, hoy está entre los deseos de los cubanos", advirtió.

"La débil cultura política de la República no pudo impedir la instalación de un régimen totalitario", señaló. "Por ello, se impone la recuperación de la memoria histórica y de los derechos cívicos de los cubanos".

Castellanos describió ese proceso como "interrelacionado con el completamiento de la nación e imprescindible para que en la historia del país no se repita un fenómeno tan dañino como el causado por el sistema totalitario, para lo cual se cuenta con un valioso legado de figuras destacadas en nuestra historia".

Enrique Patterson: "El problema es la estructura social"

"Uno de los problemas del castrismo es que ha convertido a los cubanos en ciudadanos sin voz. Pero esto no es nuevo, en el siglo XIX los esclavos tampoco podías expresarse", afirmó el ensayista Enrique Patterson. "El castrismo lo que hizo fue extender el barracón a toda la ciudadanía", enfatizó. Al mismo tiempo, "enajenó al ciudadano de la propiedad" e "hizo desaparecer el nexo entre propiedad y ciudadano", añadió.

"El castrismo es una especie de religión y el que no la sigue tiene problemas ideológicos, también penales", señaló Patterson. El régimen "limitó la movilidad social de los cubanos, pero eso tampoco en nuevo, los esclavos en los barracones tampoco tenían movilidad, y los negros libres tenías muchas limitaciones", resaltó.

Además del barracón, "el castrismo también generó el palenque", opinó Patterson. "Miami es nuestro palenque", sentenció.

Elaine Acosta: El desgaste silencioso de la nación

"La crisis de los cuidados en Cuba tiene un marcado carácter político", advirtió la socióloga Elaine Acosta, y está relacionado con "el vaciamiento de la nación" que "no es un mero hecho estadístico". 

Acosta alertó de que "el índice de desarrollo humano de Cuba registra el descenso más dramático de los últimos años". Hoy asistimos a un país en emergencia humanitaria y sin relevo, recalcó. "Esta compleja realidad socio-demográfica se desarrolla en paralelo al quiebre de un Estado incapaz de asumir estos desafíos, que ha retrocedido en las prestaciones sociales y ha privatizado de facto la atención, recargando los cuidados en las familias y, especialmente, en las mujeres", explica.

"Son las personas mayores el sector más afectado por la superposición de crisis", dijo Acosta y detalló que, en este escenario, "Cuba ha avanzado hacia una mercantilización de los cuidados, mientras el Estado recorta programas sociales".

La socióloga consideró que "hay que redefinir el rol del Estado en los cuidados y su responsabilidad social, pero no eliminar su responsabilidad, sino redimensionar la participación de otros actores. Cuba tiene que redefinir su política social", enfatizó. 

"La diáspora no debe seguir siendo vista como una fuente de remesas y asistencialidad, debemos articularla como plataforma para la reconstrucción de la nación", consideró Acosta. "El éxito de una Cuba futura dependerá de la capacidad de activar una economía que sostenga su realidad demográfica y de la posibilidad de construir, desde la ética de los cuidados, una vida buena para su población".

Arístides Vara-Horna: El cambio de mentalidad en Cuba a través de los datos

"Los datos reflejan un cambio de mentalidad en Cuba, pero menos explosiva de los que puede pensarse", explicó por su parte el académico e investigador de la encuestadora Cudadata, Arístides Vara Horna. El proyecto tiene evidencias contradictorias respecto al fenómeno sociológico de la Cuba actual.

"El cambio existe, y la primera evidencia es la perdida de legitimidad del sistema. Nuestra encuesta reveló que el 71,8% de los cubanos está insatisfecho con el actual sistema de Gobierno", detalló.

"Otra evidencia es la disidencia latente, y la pregunta es qué está transformando el apoyo a través de palabras en acción", dijo. Los silencios de la sociedad cubana no deben entender como "ausencia de malestar", sino como "conversión del malestar en cálculo vital", explicó. "De ahí la brecha entre el apoyo y la participación". 

"La pregunta es, entonces, qué está sobreviviendo debajo del silencio y cómo activar esa disidencia latente". 

"Hay un quiebre irreversible en el control totalitario", destacó Vara-Horna. "El reto es, entonces, pasar de la disidencia latente a la disidencia articulada".

Chaguaceda: La influencia de Cuba en el autoritarismo en América Latina

"Cuba ejerce una influencia asimétrica, es un país pobre que ejerce una notable influencia propagandística, diplomática e ideológica", subrayó el politólogo Armando Chaguaceda. Apuntó que "el régimen utiliza la seducción para mantener su influencia en el mundo, pero exporta también técnicas de represión, censura y control social".

"La Habana presta apoyo ideológico y recibe apoyo material", indicó Chaguaceda y detalla que, "para ello, cuenta con aliados cómplices dentro de las academias y las estructuras democráticas".

"Cuba es una potencia de difusión del autoritarismo", opinó. "Sin el fin del castrismo no hay forma de detener el deterioro democrático en América Latina", concluyó.

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