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Foro DDC

El régimen cubano hoy 'trata no solo de impedir el acceso a la información, sino que esta se genere'

El periodista cubano Norges Rodríguez desmenuza el funcionamiento de la censura en Cuba, que la tecnología ha desafiado.

Madrid
Norges Rodríguez, director de Yucabyte. DDC TV
Norges Rodríguez.
Norges Rodríguez. Diario de Cuba

Norges Rodríguez ha llevado su experiencia como ingeniero en telecomunicaciones al periodismo en el medio independiente Yucabyte, que durante varios años ha dado cuenta del impacto de las tecnologías de la información en Cuba, donde la comunicación siempre fue coto de caza privado del régimen.   

La experiencia que acumula justificó su presencia en el "II Foro DDC: Para la Cuba de mañana", que tuvo lugar dentro de la decimosexta edición de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (COLPIN 2025), celebrada en la Universidad de Palermo, en Buenos Aires, Argentina.

Uno de los temas que abordó Rodríguez en su intervención fue el tema de la censura, tan vieja como el castrismo, a toda información que socavara su control narrativo de la realidad. Pero ese dominio no ha parado de agrietarse gracias a los nuevos medios de comunicación.

"La censura en el contexto primero analógico y luego digital ha buscado lograr que la ciudadanía no accediera a información diferente a la del monopolio de la verdad", explica Norges a DIARIO DE CUBA. "Más recientemente, debido al cambio que supusieron las redes, donde el ciudadano no es solo alguien que recibe información, sino que la genera y puede convocar, el objetivo se amplió". 

"Ahora se trata no solo de impedir el acceso a la información, sino que esta se genere. La censura busca mantener ese control total que cree poseer un estado totalitario sobre la ciudadanía. La tecnología cambia ese escenario en el espacio digital, que la censura busca controlar", apunta.

Rodríguez recuerda que, dentro del objetivo de mantener el control, el régimen cubano ha ido cambiado la estrategia. Por ejemplo, cuando, obligado por las circunstancias y la presión social, tuvo que aceptar la implantación de internet en la Isla.

"Una de las cosas que utilizaron durante mucho tiempo fue la demora de ese acceso, o ponerle precios a los que la mayoría de la población no podía acceder. Esa fue otra herramienta de censura, mientras se iban preparando para el escenario en el que tendrían que dar más acceso", recuerda. 

"Después implementaron medidas de tipo legal, normas que permiten censurar, multar, reprimir, confiscar dispositivos; esto último, porque por mucho tiempo el régimen tuvo control sobre quiénes tenían dispositivos digitales en Cuba, como computadoras, laptops, teléfonos. En la medida en que fueron permitiendo esto, implementaron además apagones de internet, que son posteriores a 2018. Así que han ido evolucionando, pero lo han hecho lento, porque estas tecnologías han llegado a Cuba mucho después que a la región. Siempre destaco que el único país peor que Cuba en temas de conectividad es Corea del Norte".

Los aliados del régimen para el cibercontrol son parte importante de la ecuación de la censura de la comunicación en Cuba. Entender cómo los aparatos de cibervigilancia de China, Rusia, Irán, Venezuela o Nicaragua operan, permite adivinar los mecanismos que La Habana busca implementar.

"El régimen bebió de China y Rusia antes de abrir el internet tal y como está hoy. Esos regímenes, sobre todo China, que fue la primera en hacerlo en los años 90, tuvieron un entramado legal y de censura que les permitió tener este Gran Cortafuegos que hace que en China no haya acceso a redes sociales".

"En el caso de Cuba, no pudieron implementar lo mismo, pero sí establecieron enfoques de censura similares. Creo que en Cuba no implementaron la censura de todas las redes sociales porque cuando revisas las prácticas de consumo de internet de la población, hay una gran comunidad exiliada y las personas usan WhatsApp y Facebook para comunicarse con sus familiares. Así que no era rentable".

"El año pasado investigamos cómo se beneficia la familia Castro del negocio de las recargas telefónicas, por las que el familiar que está fuera paga. Esto se convirtió en un gran negocio, que en determinado momento llegó a generar 1.600 millones de dólares al año", señala Norges.

"Con China y Rusia tienen convenios de ciberseguridad, o que así disfrazan, porque realmente es censura. En el caso de Venezuela y Nicaragua la colaboración está más enfocada en cambiar la conversación en las redes. Existen investigaciones sobre cómo granjas de bots de estos regímenes, a los que en su momento se sumaron Ecuador y Bolivia, los países de la ALBA, cuando había eventos específicos en estos países se juntaban para cambiar la conversación en redes sociales, sobre todo en Twitter en su momento, generando un discurso favorable a estos regímenes autoritarios".

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