El ultimátum de Donald Trump al régimen de Cuba ha encontrado el silencio como respuesta del lado de las empresas hoteleras españolas que operan en la Isla, y cuyas inversiones millonarias estarían en riesgo si ocurriera una escalada militar con EEUU o se hace efectivo el bloqueo naval de los cargamentos de combustible, una de las opciones que maneja Washington.
Según el medio español Okdiario, Javier Vich, presidente de la Federación Hotelera de Mallorca, a la que pertenecen las principales inversoras españolas en Cuba, Meliá e Iberostar, negó que exista preocupación en esas firmas.
"No tenemos información directa de las cadenas. Lo único que puedo decir es que por ahora no han hecho declaraciones. Por ahora no hay preocupación y no tenemos más información", dijo.
De acuerdo con el medio, "las empresas mantendrán su silencio y su prudencia al menos hasta que el presidente norteamericano mueva ficha y concrete sus amenazas" contra La Habana.
Mientras, abundó el reporte, los alrededor de 70 hoteles que tienen capital de empresas de Mallorca "intentan operar con normalidad en Cuba".
Además de Meliá Hotels International (35 hoteles) e Iberostar (18), firmas españolas con mayor cantidad de hoteles en administración en la Isla, junto con Royalton Hotels and Resorts (antigua Blue Diamond Resorts), firmas como el Grupo Piñero, Barceló, Roc y Blau tienen negocios en Cuba.
A inicios de enero, justo después de la captura de Nicolás Maduro por EEUU, Joan Trian Riu, consejero directivo y director ejecutivo de Operaciones en América de la cadena española Riu Hoteles, que tuvo inversiones en la Isla, mostró su incertidumbre sobre la situación.
"¿Qué puede pasar en Cuba como destino turístico? ¿Puede implosionar? No lo sé", comentó. "Trump ha amenazado a Cuba, Colombia, México… Esas amenazas añaden más incertidumbre, pero de momento lo único que podemos hacer es seguir trabajando con normalidad".
"Pensaba que ya habíamos llegado al máximo posible de incertidumbre, y ahora he visto que no", añadió Trian Riu.
El agravamiento de la crisis cubana tras la pérdida de los envíos regulares de crudo barato de Venezuela ha obligado a las autoridades a tratar de calmar los mercados turísticos haciendo control de daños enviando, por ejemplo, una delegación a Canadá.
En ese país, principal emisor de vacacionistas a Cuba, funcionarios del Ministerio de Turismo y GAESA aseguraron que la Isla cuenta con el combustible y los insumos para garantizar el normal funcionamiento de las instalaciones hoteleras durante toda la temporada de invierno y más allá.
Señalaron también que los hoteles poseen generadores de electricidad para mantener la vitalidad de los servicios en caso de que haya fallos de suministro. Los apagones diarios afectan a los cubanos, mientras la mayoría de los hoteles tienen garantizada su electricidad, si bien permanecen semivacíos debido a la crisis del sector.
La preocupación de La Habana es tal que el MINTUR hizo llegar una carta a sus socios comerciales canadienses garantizando el suministro de petróleo para la temporada. El documento asegura que en la Isla "la industria turística está funcionando con normalidad".
También el ministro de Turismo de Cuba, Juan Carlos García Granda, quiso calmar la incertidumbre en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que se desarrolló la pasada semana en Madrid, afirmando que la Isla es "ideal para hacer turismo", "se reinventa todos los días" y su "seguridad" es un activo frente a otros países americanos.
La realidad es que en 2025 no se cumplieron los pronósticos oficiales de visitantes internacionales y de ingresos, al acumular menos de dos millones de turistas e ingresar un cuarto menos de lo esperado por su industria del ocio.
La cifra de viajeros de 2025 es el peor registro anual del sector turístico cubano desde 2003, sin contar los tres años que sufrieron afectaciones derivadas de la pandemia del Covid-19.
Cuba recibió 2.4 millones de turistas en 2023 y 1.6 millones en 2022, según datos oficiales, por debajo de los 4.6 millones al cierre de 2018 y los 4.2 millones de 2019, cifras récord. En 2024 el número de visitantes cayó a 2.2 millones, la peor marca en 17 años.
Las cadenas hoteleras españolas han sido grandes cómplices del régimen. Solo hay que observar que Marrero fue durante décadas el ministro de Turismo de la isla, y es el único que persiste de aquel entonces, gracias a sus vínculos con los inversionistas extranjeros.
QUE SE JODAN. Y que vayan preparando las maletas en la Nueva Republica: los vamos a mandar al carajo por apañadores del comunismo (solo se quedaran las que PAGUEN RETROACTIVO en US Dollares el salario directo a los empleados.......
Pues hacen bien en "contenerla" porque ante una liberación de Cuba, van a perder hasta "la tarjeta del comedor"!