El peso cubano continúa su trayectoria de depreciación acelerada frente a las principales divisas, incluso dentro del llamado "nuevo mercado cambiario" que el régimen presentó en diciembre como una corrección estructural. A solo 34 días de iniciado el esquema, la moneda nacional ha perdido 6,1% de su valor frente al dólar estadounidense, según advirtió el economista Pedro Monreal, reduciendo aún más la ya limitada capacidad de compra de los salarios y pensiones en Cuba.
Este sábado 24 de enero, el Banco Central de Cuba (BCC) volvió a ajustar sus tasas oficiales, profundizando la devaluación. El dólar estadounidense subió a 435 pesos, tres pesos más que en la jornada previa, mientras el euro alcanzó los 512,67 pesos, confirmando un ritmo de ajuste más acelerado que el observado en las primeras semanas del nuevo esquema.
El Gobierno había anunciado el sistema de segmentos cambiarios como un mecanismo más flexible, supuestamente alineado con la oferta y la demanda. Sin embargo, los datos revelan una dinámica inversa: es el Banco Central el que reacciona tarde y a la defensiva ante la presión del mercado informal, y no al revés.
Durante las primeras semanas, la autoridad monetaria mantuvo las tasas casi congeladas, con variaciones mínimas, mientras el dólar en el mercado informal saltaba de los 440 pesos a casi 500. Esa parálisis oficial provocó una brecha récord, que superó los 70 pesos por dólar, la más alta desde la entrada en vigor del nuevo esquema.
En los últimos días, el BCC ha intentado corregir el desfase con ajustes más bruscos: primero un salto de siete pesos en el dólar, luego incrementos más marcados en el euro y ahora una secuencia de alzas consecutivas. Aun así, la corrección sigue siendo insuficiente.
La brecha persiste
Según la tasa representativa del mercado informal publicada por El Toque este 24 de enero, el dólar se cotiza alrededor de 490 pesos y el euro en 530 pesos, lo que mantiene una diferencia de 55 pesos en el caso del dólar y cerca de 18 pesos en el EUR respecto a las tasas oficiales.
La disparidad se extiende a otras divisas y soportes financieros: el MLC ronda los 407 pesos, el Zelle supera los 480, y monedas como el dólar canadiense y el real brasileño muestran también presiones al alza. En la práctica, el mercado informal sigue siendo el verdadero formador de precios, mientras el oficial actúa como un registro rezagado de una devaluación en curso.
El dato subrayado por Monreal —una depreciación del 6,1% en poco más de un mes— confirma que el nuevo esquema no ha contenido el deterioro del peso. Por el contrario, ha institucionalizado una devaluación gradual que erosiona día a día el ingreso real de los cubanos, sin que exista una política creíble para respaldar la moneda: ni aumento de la producción, ni entrada significativa de divisas, ni confianza en la gestión monetaria del Estado.
Cuba está en bancarrota, con un gobierno ilegítimo y que no sabe de donde sacará petróleo para los próximos días.