La inestabilidad es el rasgo más distintivo del mercado informal de divisas en Cuba. Así queda demostrado a diario y, este jueves, la tasa representativa que publica el medio digital independiente El Toque vuelve a dar muestras de ello, con movimientos en la cotización de sus componentes fundamentales: aumentos, pérdidas de fuelle y estancamientos.
Así, lo más representativo es que, por una parte, el euro, que llevaba días al alza luego de permanecer estable, vuelve este jueves al descenso, cotizándose a 530 pesos, cinco menos que en la jornada precedente. Por otra parte, cuando ya parecía inminente que el dólar rompiera la barrera de los 500 pesos, permanece desde hace días estancado en los 490, aun cuando la realidad indicaría que su ascenso sería vertiginoso.
Al propio tiempo, la Moneda Libremente Convertible (MLC), que el régimen creó en 2019 para estimular las remesas desde el exterior —como reconoció en su momento Raúl Castro— y que actualmente solo es aceptada en tiendas desabastecidas, vuelve a moverse luego de permanecer estancada durante semanas. Este jueves se cotiza a 415 pesos, cinco más que ayer y con una tendencia claramente ascendente.
Asimismo, otras divisas menos populares pero que también se mueven en la sociedad cubana exhiben aumentos este jueves. Es el caso del dólar canadiense, el real brasileño y el peso mexicano, con subidas lentas pero constantes en las últimas semanas. La primera de dichas divisas, la moneda de Canadá, se cotiza ya por encima de los 300 pesos y sus movimientos recientes la posicionan como la cuarta en el interés de los cubanos, por detrás del euro, el dólar y la MLC.
Esta inestabilidad responde a que, como consecuencia directa de la situación en Venezuela, la percepción de los cubanos indica que, en este nuevo escenario, la Isla enfrentará aún más problemas económicos, con más pobreza, hambre y apagones.
Asimismo, las presiones de la Administración Trump han tenido un impacto profundo en el mercado informal de divisas en Cuba, toda vez que el mandatario estadounidense lanzó hace pocos días un ultimátum al régimen de La Habana.
Además, la inestabilidad del mercado cambiario responde a que, luego de abandonar a su suerte el valor del peso cubano e incumplir así uno de sus principales mandatos constitucionales, el Banco Central parece decidido a intervenir en el mercado cambiario. Pero su estrategia, hasta ahora, no ha dado resultados, toda vez que, si bien la entidad reconoce la coexistencia de múltiples tasas como un problema estructural, descarta una unificación inmediata por el supuesto riesgo de una devaluación brusca con efectos inflacionarios severos.