El Gobierno cubano anunció el inicio de una nueva ruta aérea que enlazará La Habana, Cayo Coco y Holguín a partir de este domingo 28 de diciembre, una operación presentada por la agencia estatal Viajes Cubanacán como parte de los esfuerzos por "dinamizar la conectividad interna" y relanzar el turismo nacional. Sin embargo, el anuncio llega en medio de una profunda crisis del sector y en un contexto de colapso generalizado del transporte interno en la Isla.
Según publicaron la revista Excelencias y el portal oficial Cubadebate, la nueva operación permitirá combinar en un mismo itinerario la capital, el oriente del país y uno de los principales polos de sol y playa. La iniciativa, aseguran, busca facilitar los desplazamientos, reducir tiempos de viaje y ampliar las opciones para el diseño de paquetes turísticos.
El discurso oficial insiste en presentar la medida como un paso hacia la "recuperación" del turismo, uno de los sectores estratégicos de la economía cubana. Sin embargo, la realidad muestra un panorama muy distinto: caída sostenida del número de visitantes internacionales, hoteles semivacíos, escasez crónica de combustible, apagones diarios y un sistema de transporte interno desastroso.
La operación se anuncia como semanal, sin que se hayan aclarado aspectos clave como la disponibilidad real de aeronaves, la estabilidad del suministro de combustible o los precios de los boletos, inaccesibles para la mayoría de los cubanos.
Mientras el Gobierno promueve la imagen de un país "mejor articulado" y con mayores facilidades para el turismo, los ciudadanos enfrentan apagones de más de 12 horas, escasez de alimentos, transporte público paralizado y salarios que no cubren lo básico.
Recientemente, el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, dijo ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) que los ingresos turísticos de Cuba serán al cierre del 31 de diciembre de unos 917.4 millones de dólares, un 75,8% de lo previsto, mientras que los visitantes extranjeros rondarían 1,9 millones, un 73,1% del estimado oficial, de 2,6 millones de clientes. La cifra de viajeros sería el peor registro anual del sector turístico cubano desde 2003, sin contar los tres años que sufrieron afectaciones derivadas de la pandemia del Covid-19.
Cuba recibió 2,4 millones de turistas en 2023 y 1,6 millones en 2022, según datos oficiales, por debajo de los 4,6 millones al cierre de 2018 y los 4,2 millones de 2019, cifras récord. En 2024 el número de visitantes cayó a 2,2 millones, la peor marca en 17 años.