La intelectual cubana Alina Bárbara López Hernández fue detenida nuevamente este 18 de agosto cuando intentaba salir de su vivienda para realizar su habitual protesta pacífica de cada día 18, según relató ella misma tras ser liberada.
López Hernández contó que desde las 6:00 de la mañana una patrulla permaneció en la entrada de su reparto y otra se situó cerca de su edificio, mientras agentes vestidos de civil vigilaban sus movimientos. Finalmente fue interceptada cerca de la antigua plaza del mercado y trasladada a una estación policial.
Durante el traslado, el conductor comunicó por radio que llevaba a cabo "la tarea encomendada".
La historiadora explicó que permaneció durante horas en el salón de reuniones de la estación, donde comenzó a leer las memorias inéditas de su amiga Lela Sánchez. En medio de la detención, protagonizó además un gesto de protesta: encontró un trozo de madera desprendido de una silla, escribió "Libertad para los presos políticos" y lo colocó sobre un retrato de Miguel Díaz-Canel.
Según su relato, una oficial intentó impedirle caminar por el salón y acercarse a las ventanas. López Hernández se negó a obedecer: "que me amarrara si quería pero que no me iba a sentar".
Hacia las 6:30 de la tarde, una instructora volvió a advertirle que no podía salir de su vivienda porque se encuentra bajo reclusión domiciliaria. La intelectual respondió que continuaría haciéndolo.
"Salgo todos los 18", dijo previamente a una de las oficiales. En su publicación López Hernández añadió: "Como bien dijo Antonio Maceo, 'mendigar derechos es cosa de cobardes', y aunque un cartel con esa frase me fue incautado (con acta y todo) como 'propaganda ilegal contra el orden constitucional' el 14 de junio de 2023, yo, ni soy cobarde ni mendigo mis derechos. Los exijo y los ejerzo. Seguimos".
La detención fue denunciada inicialmente por su hija, Cecilia Borroto, quien escribió en el perfil de su madre: "Como cada 18 la profesora Alina ha sido privada de ejercer su derecho constitucional a la manifestación pacífica".
Desde hace más de tres años, la historiadora realiza una acción de protesta cada día 18 de mes para exigir el respeto de los derechos fundamentales y la liberación de los presos políticos. En prácticamente todas esas ocasiones ha sido interceptada por agentes de la Seguridad del Estado y trasladada a estaciones policiales o retenida durante varias horas.
La única mujer cubana inteligente y cojonuda. Como ella en Cuba no hay más ejemplares.