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ONU

Oraisa Estrada tras su denuncia en la ONU: 'En Cuba la urgencia es la libertad'

La voz que el régimen cubano quiso callar en Ginebra habla de derechos raciales y políticos.

Dublín
Delegación cubana y la activista Oraisa Estrada. DDC
Oraisa Estrada en la ONU
Oraisa Estrada en la ONU Facebook de la entrevistada

Una escena inusual en los predios de Naciones Unidas en Ginebra dejó una imagen difícil de ignorar: el representante del Estado cubano, en un intento de coartar las denuncias de la sociedad civil independiente, golpeó la mesa para pedir la palabra. Lo ocurrido durante el Foro Permanente sobre los Afrodescendientes condensó la lógica del poder en Cuba: imponerse por la fuerza a una mujer negra que hablaba de racismo y represión en la Isla. Minutos después, esa misma sala lo abucheaba. Y la voz de la activista cubana Oraisa Estrada Vellma terminó prevaleciendo.

Estrada, residente en Valencia, España, y vinculada a un entramado de organizaciones y plataformas de la sociedad civil en el exterior —entre ellas Cubanos por el Progreso y la Integración (CPI), Convergencia Martiana, EU-Cuba Network, la Coalición de Mujeres por Cuba Libre, el Partido Nacionalista Cubano, la Federación Hispano Cubana de Exiliados por la Libertad (FEXCU) y AfroCubana con Voz— forma parte de una red de incidencia que ha logrado posicionar denuncias sobre Cuba en espacios internacionales, cada vez con mayor visibilidad.

Su intervención partió de una premisa que trasciende el enfoque estrictamente racial. "Yo considero que en Cuba la violación de los derechos humanos trasciende la raza, el género, la religión y la cultura. Todo el que disienta de lo que dicta el Partido Comunista es objetivo de la Seguridad del Estado", dice a DIARIO DE CUBA. Sin embargo, esa lectura no diluye el problema racial, sino que lo sitúa en una estructura más amplia de exclusión: la persona negra "está bajo estereotipos y prejuicios que agravan cualquier condición de afrenta al régimen".

Ese planteamiento conecta con una realidad más profunda: durante décadas, el discurso oficial sostuvo que el racismo había sido superado, lo que, en la práctica, limitó su reconocimiento y su tratamiento. En ese vacío, las desigualdades persisten, especialmente en los márgenes del sistema y entre quienes, además, disienten.

Lo ocurrido en el Foro no fue, para Estrada, un hecho aislado. "La delegación de la dictadura tiene órdenes expresas de frenar, por todos los medios posibles, cualquier discurso o denuncia de los cubanos libres. Esta no es la primera vez que sucede", sostiene. Pero esta vez —añade— algo fue distinto: "fue demasiado evidente, y los representantes tampoco se tomaron el trabajo de disimularlo". El establishment cubano estuvo representado por Roberto J. Cabañas Vázquez, segundo secretario del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), formado en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) y con funciones como portavoz de la delegación en Ginebra, acompañado por Aimé Triana Sevajanes, también funcionaria del MINREX y especialista en temas vinculados a Estados Unidos.

El desenlace marcó un punto de inflexión simbólico. "Esta vez los cubanos libres le ganaron a los cubanos cómplices en su propio terreno: el de la diplomacia". La frase condensa una percepción que se repite entre activistas: un cambio en la correlación de fuerzas en espacios internacionales que durante años estuvieron dominados por el relato oficial.

Ese cambio, insiste Estrada, no es espontáneo. "Creo que sí, que hay un cambio drástico que se ha ido intensificando durante este último año, directamente relacionado con el gran trabajo de visibilidad de muchos activistas". A la vez, apunta a otro factor: "la gran deshumanización que vive Cuba hoy en día, que ha pasado de ser previsible a ser evidente".

Durante décadas, explica, el Estado cubano logró posicionarse como víctima en foros internacionales. "Para la ONU y para cualquier asamblea, Cuba ha sido la víctima durante mucho tiempo… porque el PCC ha sabido controlar la sociedad civil cubana con numerosos métodos, y todos efectivos". Sin embargo, ese control empieza a resquebrajarse: "todo eso está cambiando".

La relación entre racismo estructural y control político dentro del sistema cubano es una realidad que también atraviesa a otras participantes del Foro, como María Matienzo, Kirenia Yalit Núñez, Laritza Diversent y Yanelys Núñez, quienes, desde distintos espacios, operan de forma coordinada para posicionar estas denuncias en escenarios internacionales. Es un logro del activismo cubano contemporáneo haber escalado a espacios de legitimidad global como el de las Naciones Unidas. Pero en esos espacios no se improvisa. 

"A veces los cubanos piensan que es solo llegar ahí… y que te den la palabra". La realidad es otra: "mil trámites, gestiones y procedimientos", además de recursos que salen "de nuestro propio bolsillo". "Esto no lo hace una sola persona", subraya Estrada. Detrás hay redes sostenidas en el tiempo, basadas en "confianza y lealtad". Menciona, además, a activistas como Amelia Calzadilla, Carolina Barrero y Anamely Ramos, a quienes reconoce por abrir espacios de denuncia, y agradece a Leo Juvier por "todo el apoyo desplegado" para "levantar la voz por Cuba" en el ámbito internacional.

La prioridad, para Estrada, no admite ambigüedades: "En Cuba la urgencia es de libertad, de libertad total". Solo a partir de ahí —plantea— podrá abordarse el resto de las violaciones de derechos, "empezando claramente por el racismo". Sin embargo, el horizonte se dibuja prometedor.

"Todos confiamos en que este 2026 será el año de la transición a la democracia en Cuba", afirma, subrayando además la carga simbólica del momento: el centenario de Fidel Castro, "casi como si la historia le viniese a devolver el golpe".

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3 comentarios

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Profile picture for user Ana J. Faya

Esa cubana no fue irrespetuosa, solo dijo verdades que al niñito representante de Cuba le habían ordenado rebatir. Por cierto, ese infeliz es un vivo ejemplo de haberse criado sin el vasito de leche que prometió Castro II, está pálido y debilucho. Por demás, ni sabe hacer bien réplicas. Nada de lo que dijo describió lo que dijo Oraisa Estrada. Se salvó que la Chairwoman parecía estar insegura de su cargo y le dio la palabra.

Profile picture for user Amadeus

En ningún momento de la comparecencia de la activista cubana Oraisa Estrada he oido algo irrespetuoso u ofensivo como para censurarla. Es como aquí en DDC, donde algunos me acusan que yo les falto el respeto y los ofendo (???), lo cual no es cierto . Es posible que les miente la madre, no lo niego, pero lo hago en Garamond y en cursivas, con orlas y ornamentos, de tal manera que el aludido cree que está leyendo un poema de Góngora.

Amadeus, yo iba a escribir un comentario similar al tuyo. Nada de lo que dijo Oraisa fue irrespetuoso ni ofensivo. Dijo simplemente la verdad.
Deseo que nuestro día, como cantó mi amigo Willy, acabe de llegar. Estoy ansioso por ello.
Saludos.