La Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia anunció este lunes los ganadores del Premio Oswaldo Payá: Libertad y Vida 2025. Se trata de la presa política cubana Sayli Navarro y de los venezolanos recientemente excarcelados María Oropeza y Jesús Armas, "que representan a una generación criminalizada y perseguida por enfrentarse al autoritarismo en sus países", indicó la organización en un comunicado.
El premio, entregado junto a la Fundación para la Democracia Panamericana y la viuda de Payá, Ofelia Acevedo, "reconoce y honra a quienes se atreven a marcar la diferencia a través de sus contribuciones sobresalientes a la democracia y los derechos humanos", destacaron los organizadores.
"En un continente donde el autoritarismo persigue a quienes piensan distinto, este reconocimiento es también un acto de solidaridad, memoria y denuncia", sostuvo la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, al tiempo que detalló que el premio consiste en una placa y un reconocimiento económico. "La libertad no se negocia. La vida se defiende. Y la democracia siempre vale la pena", enfatizó.
En el acta del jurado, los organizadores definieron a Navarro como "joven presa política cubana, integrante de las Damas de Blanco y promotora de la campaña Cuba Decide, castigada por ejercer su derecho a la participación cívica y por enfrentar pacíficamente a una dictadura que persigue la disidencia". Fue condenada a ocho años de prisión por su participación en las protestas del 11 y 12 de julio de 2021.
Entretanto, escribieron sobre Oropeza: "Joven activista democrática venezolana, coordinadora del Comando con Venezuela en el estado Portuguesa, privada de libertad por su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la democracia en Venezuela".
Sobre Armas precisaron: "Joven dirigente democrático venezolano, presidente de Ciudadanía Sin Límites, preso político por su participación cívica y su trabajo en favor de la libertad y el Estado de derecho".
En el caso de Navarro, creció bajo el acoso constante del aparato represivo cubano. Su padre, Félix Navarro, ha sido uno de los opositores más perseguidos del país desde la Primavera Negra de 2003, cuando el régimen encarceló a 75 disidentes y periodistas independientes.
En prisión, los derechos de Sayli Navarro son vulnerados de manera sistemática, toda vez que las visitas de sus familiares le son prohibidas con regularidad. Asimismo, le han sido requisados su diario personal y fotografías familiares, como muestra del ensañamiento en su contra.
Además, el régimen le ha negado reiteradamente los beneficios carcelarios que le corresponden. Nunca ha recibido un pase de salida. En abril de 2024, la jefa de La Bellotex, la teniente coronel Marta Cristina Hernández Bacallao, le informó que no tendría ninguno de los 60 días de rebaja por año que establece la ley, lo que evidencia el uso arbitrario del Código Penal para infligir mayor daño a los presos políticos.
En este contexto, la ONG Prisoners Defenders elevó esta semana a 1.207 la cifra de personas que permanecen en las cárceles del régimen cubano por razones políticas. Con 18 ingresos en enero, este número constituye, según la organización, un nuevo récord histórico.
Al propio tiempo, la semana pasada activistas cubanos entregaron una petición ciudadana a la Asamblea Nacional, exigiendo una ley de amnistía. "La libertad de nuestros presos políticos, en medio de la crisis humanitaria que vive el país, es un tema urgente que interpela hoy a la responsabilidad, el sentido de justicia y el humanismo de cada cubano, y es, asimismo, un punto que ha logrado articular a un espectro amplísimo de opiniones", indicaron.