El preso político cubano Yosvany Rosell García Caso logró ver por primera vez en más de dos meses a sus tres hijos, un encuentro que se produjo después de 40 días de huelga de hambre y con un deterioro físico extremo. Su esposa, Mailin Sánchez, informó en Facebook que García Caso aceptó recibir un suero de hidratación tras llegar "al borde del colapso".
Sobre la visita de la familia, frágil alivio en medio de la crisis, Sánchez dijo que "fue un encuentro muy triste, pero alentador". Reiteró la gravedad del cuadro clínico de su esposo y el "peligro evidente" para la vida en el que se encuentra.
La esposa del manifestante del 11J condenado a 15 años de privación de libertad dijo que los niños pudieron ver a su padre sin las esposas y la cadena en el pie que lo han mantenido atenazado en su cama en el Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín de la ciudad de Holguín.
Un llamado público desde el Cristo de La Habana
El profesor y preso de conciencia Pedro Albert Sánchez, de 68 años, anunció que desde este lunes permanecerá en el Cristo de la Bahía de La Habana "en oración" por la vida y liberación de García Caso.
El activista recorrió varias instituciones del Estado —el Ministerio de Justicia, el Tribunal Supremo y el Departamento de Atención a la Ciudadanía— intentando entregar una carta dirigida al ministro Óscar Manuel Silvera Martínez. La misiva no ha sido recibida.
Tras el recorrido infructuoso, Pedro Albert decidió detenerse en el Cristo de La Habana: "La solución no está en el problema, la solución está en unirnos. Aquí está muy prohibida la palabra 'convocatoria'. Yo no convoco. Invito a quienes puedan a estar aquí en oración hasta que se resuelva lo de Yosvany", dijo en un mensaje en video publicado en sus redes sociales.
La iniciativa de Sánchez se une a la de casi 200 activistas, familiares y miembros de la sociedad civil independiente que enviaron una carta al papa León XIV para solicitar su intercesión. En ella alertan sobre la "amenaza real de muerte" que enfrenta García Caso y piden apoyo pastoral y mediación ante el Gobierno cubano.
Los firmantes recuerdan que el preso político ya sufrió daños orgánicos severos tras una huelga de 21 días anterior, y subrayan que estas acciones "no son fruto de la temeridad, sino del desconsuelo de sentir que no existen otras vías para defender su dignidad y la de más de mil presos políticos cubanos".
La carta solicita además que la Iglesia Católica de Cuba reciba respaldo para continuar mediando y que el Estado otorgue una licencia extrapenal que permita salvar la vida del joven.
Los firmantes recalcan que García Caso "es inocente" y que su caso simboliza la situación de decenas de presos cuyos procesos judiciales han sido cuestionados por falta de garantías.
DIARIO DE CUBA pudo comprobar este domingo que había un fuerte despliegue de la Seguridad del Estado frente al centro médico donde se encuentra recluido García Caso.
Diversos actores de la sociedad civil han anunciado acciones en solidaridad. Entre ellos, el preso político Leoncio Rodríguez Ponce, de 60 años y con 37 encerrado, comunicó que se sumaría a la huelga de hambre a partir del lunes para exigir la liberación de García Caso y denunciar la "situación crítica" que vive el país.
Comparto su opinión Vedado, pero creo que es una reacción humana de un hombre valiente y digno, cuyo grado de impotencia y obstinación lo han llevado a esta determinación, sin reparar demasiado que su sacrificio y valentía, involucran también a sus seres más queridos.
si muere no va a poder ver mas a su familia. No entiendo la huelga de hambre.
Horrendo lo que sucede en Cuba con los presos políticos. Este cubano es uno más que merece ser liberado.
Cualquier esfuerzo en el interior de Cuba y en el exterior, a favor de la liberación de los presos políticos es encomiable. El país que tiene presos políticos es un país aberrado.
Difícil la orfandad de Cuba y los cubanos. En tiempos en los que el rescate de un gato en un poste de la luz o un mínimo incidente con alguien de la tribu progresista genera titulares en la prensa internacional, aquí este hombre se muere reclamando un mínimo de dignidad y apenas se le presta atención.