La presa política cubana y miembro de las Damas de Blanco, Aymara Nieto Muñoz, fue obligada a abandonar el país recientemente, como parte de "una práctica de destierro forzado usada por el régimen cubano para castigar la disidencia", denunció el grupo de asesoría legal Cubalex en su perfil de Facebook.
"Ya soy libre y continuaré con mi activismo para liberar a muchos presos políticos que están pasando por lo mismo que yo", dijo Nieto Muñoz a la activista cubana y miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) Rosa María Payá, en una entrevista difundida por esta en su perfil de Instagram.
La opositora fue trasladada directamente desde la prisión hasta el aeropuerto, sin permitirle despedirse de sus familiares, detalló la organización, al tiempo que sostuvo que su hija mayor tampoco pudo verla, después de que las autoridades cancelaran la visita programada para el 8 de agosto.
Nieto Muñoz, quien estaba encarcelada desde 2018, cuando fue condenada a cuatro años de prisión por los delitos de "atentado" y "daños a la propiedad", se encuentra actualmente en Santo Domingo, República Dominicana, junto a dos de sus hijas menores y su esposo, el ex preso político Ismael Boris Reñí. Desde 2022, la Seguridad del Estado ejerció presión sobre Nieto Muñoz para que abandonara el país y se reunira con su familia. Era la libertad a cambio del destierro.
"El destierro forzado es una práctica represiva que vulnera derechos fundamentales y que el régimen cubano aplica de forma sistemática para neutralizar liderazgos, silenciar voces críticas y despojar a activistas, opositores y periodistas de su arraigo y de sus vínculos familiares", enfatizó Cubalex.
Por su parte, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos indicó que "su destierro es parte de una táctica habitual del régimen cubano para silenciar voces críticas. Esta práctica se combina con otras formas de represión, como procesos judiciales arbitrarios, hostigamiento, censura y acoso sistemático, con el fin de limitar o anular la participación política y social de opositores, activistas y periodistas independientes".
Dicha represión fue particularmente intensa en el caso de Nieto Muñoz, toda vez que, mientras cumplía la sanción impuesta en 2018, fue acusada de liderar una protesta el 9 de marzo de 2020 en el Centro Penitenciario de Mujeres de Occidente, en El Guatao, donde se encontraba recluida en ese momento y sentenciada a cinco años y cuatro meses de privación de libertad.
Su situación fue denunciada por el Grupo de Trabajo Sobre la Detención Arbitraria de Naciones Unidas, que demandó al régimen su inmediata liberación y una indemnización por daños y perjuicios. Asimismo, la CIDH le había otorgado medidas cautelares, frente a las recurrentes denuncias por malos tratos, aislamiento prolongado y hostigamiento en los diferentes centros penitenciaros en los que estuvo recluida.
Durante el cautiverio de la presa política, la comunicación con la familia fue irregular, y en numerosas ocasiones permaneció castigada en aislamiento y sin derecho a llamadas telefónicas. Sus hijas se han visto privadas de ver a su madre por periodos prolongados, de más de dos años.
Abogados consultados por DIARIO DE CUBA señalaron que la opositora fue víctima de un proceso de discriminación dentro del sistema penitenciario y que se violaron los derechos carcelarios previstos en el Artículo 64 del Reglamento de las Prisiones.
A Nieto Muñoz también se le privó del derecho de progresar hacia un régimen carcelario de menor rigor, de rebaja de condena por años cumplidos y de ser beneficiada con alguna forma de excarcelación, como la condicional. El destierro fue, entonces, la vil condición impuesta por las autoridades represivas del régimen a cambio de su libertad.
Completamente de acuerdo con el comentario de la Señora Ana Faya, si seguimos el criterio de algunos comentaristas aquí, José Marti, nunca fue desterrado.
A mí me parece que si la única opción a salir hacia Dominicana, o hacia cualquier otro país, vivan o no en él familiares, es permanecer en prisión, no en su casa, en prisión, pues eso se llama destierro. Y forzado no me parece mal como calificativo. ¿Puede regresar a vivir libremente en Cuba? Me parece que no, y eso es destierro.
Según se entiende del proprio artículo, el marido y dos hijos ya estaban en R Dominicana. Así que en esas condiciones llamar "destierro forzado" no es más que otra prueba de que, con tal de criticar, Diario de Cuba no se preocupa con perder la objetividad. Como si para criticar al gobierno cubano fuera necesario irrespetar la lógica.
Muchachos, tenemos que mirar la verdad de frente o seguiremos en lo mismo. Si UD se refiere a los presos que llevaron de la cárcel a los barcos cuando Mariel, esos no eran disidentes. No hay que confundir los temas. Tampoco quitamos el valor de esta muchacha, ni es reprochable que huya como hicimos tantos, pero Cuba se libera desde dentro, o seguiremos en este sueño eterno.
Primero, el destierro forzado no existe, de lo contrario el padre Alberto, Alina Bárbara Lopez y Ferrer ya no estuviesen en Cuba. Segundo, opositor cubano que se va es opositor muerto y de eso los Castro tienen incontables ejemplos, por eso al único opositor que realmente ellos temen es al que se queda allí.
Según se entiende del proprio artículo, el marido y dos hijos ya estaban en R Dominicana. Así que en esas condiciones llamar "destierro forzado" no es más que otra prueba de que, con tal de criticar, Diario de Cuba no se preocupa con perder la objetividad. Como si para criticar al gobierno cubano fuera necesario irrespetar la lógica.
Muy cómodo ese comentario. Que no hay destierro obligado? Infinitos ejemplos. El más grande Mariel!