Los Cocodrilos de Matanzas apabullaron a los Leñadores de Las Tunas con marcador de 11-0 en el cuarto y último partido del playoff entre ambos conjuntos, para titularse en la edición 64 de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, que generó demasiados titulares lamentables por episodios de violencia e indisciplina.
Con su cuarto éxito en igual número de desafíos, el plantel matancero no solo barrió a sus rivales, sino que también les impidió adueñarse de su tercera corona consecutiva en los campeonatos domésticos, tras subir a lo más alto del podio en las ediciones 62 y 63.
Al subir a lo más alto del podio en el certamen, Matanzas se ganó el derecho de representar a Cuba en la Champions League de Béisbol, que debe celebrarse del 22 al 29 de marzo en México.
Según la reseña del medio oficial Granma, el partido se fue de un solo lado desde la misma primera entrada, cuando los Cocodrilos propinaron siete mordidas a los Leñadores, producto de ocho indiscutibles que sacaron del box al abridor Eliander Bravo y a su primer relevista.
El recital matancero continuó en el segundo inning, con jonrón de Ariel Martínez que, afortunadamente para los rivales, no encontró corredor en circulación. De todas formas, el capítulo cerró con el marcador de nocaut en la pizarra, por hits de Eduardo Blanco, Andrys Pérez, José Amaury Noroña y Aníbal Medina, que condujeron a otra anotación.
En el quinto, cuando no hacía falta otra carrera, los Cocodrilos volvieron a hacer la raya. Desde el montículo, el zurdo Yamichel Pérez, apodado el Talismán, caminó las siete entradas reglamentarias sin permitir a los Leñadores ni la carrera de la honrilla y reduciendo su producción ofensiva a cinco imparables.
Eduardo Blanco, quien recordó en declaraciones citadas por Granma que no fue elegido para integrar ninguna selección nacional, fue elegido el Jugador Más Valioso de la postemporada.
Con este séptimo cetro histórico de Matanzas, el segundo bajo su denominación actual, cerraron las cortinas de una Serie permeada de hechos de indisciplina y violencia.
Ni siquiera los playoffs estuvieron exentos de esos hechos lamentables. En enero, el lanzador artemiseño Yunieski García agredió a un aficionado holguinero tras el segundo choque entre ambos conjuntos en la postemporada. Ello le costó la suspensión durante varios encuentros.
Meses antes, el ya exmánager de Sancti Spíritus Eriel Sánchez protagonizó uno de los hechos que más titulares generaron durante la recién finalizada Serie. Atacó al comisario técnico Miguel Rojas, quien terminó hospitalizado por una herida en la cabeza. Ambos fueron sancionados y Sánchez renunció a volver a dirigir en el béisbol de Cuba.
En cuanto a los aspectos del juego, el torneo tampoco dejó números halagüeños. Como en la anterior campaña, hubo "exceso de errores y bases por bolas", señaló el periodista José Luis López Sado en un análisis publicado en el medio deportivo estatal Jit.
En su reseña sobre el partido que le dio el título a Matanzas, el propio deportista criticó que hubo bateadores haciendo swing al primer lanzamiento, "pelotazos y errores en lances fáciles".
En el análisis más reposado sobre el campeonato, López Sado se refirió, entre otros récords nacionales establecidos, a la cota de 105 jonrones de Santiago de Cuba en la fase regular. No obstante, ese equipo no pudo llegar a los playoffs, "principalmente porque sus poderosos bateadores Yoelkis Guibert y Yoel Yanqui, no completaron la serie por cumplir contrato con el club nicaragüense Indios del Bóer".
"Pero ellos no fueron los únicos, y este es un tema que amerita pensarse, en aras de la calidad de la temporada", apuntó el periodista, poniendo de manifiesto cómo la contratación de peloteros en el exterior, a través de la estatal Federación Cubana de Béisbol y Softbol, atenta contra la calidad de la Serie Nacional.
Pero, a la vez, jugar en ligas foráneas es la única forma que tienen los peloteros cubanos de acceder a sumas de dinero que les permitan cubrir sus necesidades y las de sus familias.