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Deportes

Olvido y promesas incumplidas: la cara del deporte socialista que la prensa oficial de Cuba ignora

Mientras La Habana estrena un documental sobre Mijaín López, exatletas retirados piden ayuda a gritos sin que los medios estatales los escuchen.

Madrid
 Marisleisys Duarthe Morell antes de la enfermedad.
Marisleisys Duarthe Morell antes de la enfermedad. Marisleisys Duarthe Morell/Facebook

Por estos días, las dos caras del deporte socialista de Cuba han quedado expuestas, aunque solo una ha encontrado espacio en la prensa oficial. Mientras Granma, reseñaba el estreno de un documental sobre el pentacampeón olímpico de lucha grecorromana Mijaín López, los gritos de auxilio de otros atletas cubanos que pusieron en alto el nombre del país solo se escuchan en las redes y los medios independientes.

Este 4 de agosto, un día después de la premier en el cine Yara de Mijaín, un gladiador cubano menos conocido para las jóvenes generaciones, Roberto Vargas Limonta, se quejaba de las promesas incumplidas de las autoridades deportivas de Cuba.

El seis veces medallista en Copas del Mundo, triple campeón en Juegos Panamericanos y doble monarca en Juegos Centroamericanos, conocido como "La Piedra", contó al creador de contenidos y exintegrante del equipo nacional de lucha de Cuba Roly Dámaso: "Cuando me retiré del equipo nacional en 1995, me prometieron muchas cosas: cambio de vivienda, un vehículo… pero nada de eso se ha cumplido hasta hoy".

"Nadie se acuerda. Nadie responde. Solo mi soledad y mi tristeza lo acompañan", escribió el luchador retirado, que vive en el quinto piso de un edificio en Santiago de Cuba, pese a tener dos prótesis de cadera como resultado de su práctica deportiva.

"La Piedra" compartió su historia con Dámaso a raíz de que este publicara la situación en la que vive el entrenador Raúl Trujillo, vicepresidente de la Federación Cubana de Luchas Asociadas y jefe de su Comisión Técnica, que vive hace décadas en un albergue.

"Apoyo los criterios expresados en el artículo sobre el profesor Trujillo, porque yo también estoy viviendo el abandono y el olvido", escribió Vargas Limonta.

También este 4 de agosto, el usuario de Facebook Samuel Fabbri pidió ayuda para Marisleisys Duarthe Morell, campeona mundial juvenil de lanzamiento de jabalina que sufre hace años de esclerodermia, una enfermedad degenerativa que ataca, principalmente, los músculos y la piel, y para la que no existe cura hasta el momento.

En 2022, más de cuatro años después de que le fuera detectada la enfermedad que puso fin a su ascendente carrera deportiva, Duharte Morell lamentaba que nadie se acordaba de ella.

En octubre de 2024, la joven exatleta estaba "bien, dentro de lo que cabe", según explicó entonces a DIARIO DE CUBA.

"Estoy recibiendo una ayuda de 4.095 pesos y es lo único que he recibido, porque quedaron en que (para) todo lo que dieran en el municipio (se) me priorizara a mí, pero no lo han hecho. Sí han llegado módulos y siempre dicen que no me toca y siempre es así", lamentó.

Ahora su situación ha empeorado, según la publicación de Fabbri, y necesita antibióticos, vendas, antiinflamatorios que sean del grupo FANS o AINE. (Fármacos Antiinflamatorios No Esteroideos), desinfectantes, alimentos y también una ayuda económica.

Los periodistas de los medios oficiales no tienen tiempo para dar voz a estos atletas cubanos retirados, olvidados, abandonados. Si deciden contar sus historias será para acusar a los medios independientes de tergiversarlas, como intentó hacer el periodista deportivo Pavel Otero cuando salieron a relucir las deplorables condiciones de vida de la gloria deportiva Arturo Díaz, en las redes sociales.

Otero salió a tratar de refutar una publicación de Roly Dámaso sobre Díaz, citada por el medio deportivo Swing Completo, y la familia del atleta retirado lo desmintió.

Historias como las de Trujillo y Vargas Limonta demuestran el retundo fracaso del llamado deporte socialista. El difunto dictador Fidel Castro convirtió a los deportistas cubanos en soldados, cuya misión era demostrar la superioridad del deporte socialista sobre el capitalista, y los hizo

A eliminar el profesionalismo, cercenó también la posibilidad de que los atletas exploten su talento en ligas profesionales y vivan de él, y los hizo dependientes de las prebendas y la "atención" del Estado.

En un país capitalista, un atleta profesional o un entrenador de élite no necesitan que el Gobierno premie sus resultados con un carro —de uso— ni que le entregue una vivienda.

Trujillo, Limonta y muchos otros atletas que viven en la precariedad son los espejos en los que se miran muchos talentos deportivos que parten de Cuba o escapan durante competencias internacionales.

La pérdida de atletas, junto al atraso en los métodos de entrenamiento y el pésimo estado de las instalaciones deportivas se tradujeron en el resultado de París 2024: Apenas dos títulos y el puesto 32 en el medallero.

El quinto metal dorado en el mismo número de ediciones consecutivas de Mijaín López ayudó a las autoridades de Cuba a maquillar la debacle. Y necesita aferrarse a la hazaña deportiva del pentacampeón para seguir exhibiendo los logros del deporte socialista, muchos de ellos logrados gracias a los subsidios de la extinta Unión Soviética.

Mijaín López, aún fuera del colchón, seguirá siendo útil a la propaganda del régimen cubano, del que es además un orgulloso subordinado y por el que está dispuesto, como ya ha demostrado, a agredir a manifestantes pacíficos.

Pero si Trujillo y Vargas Limonta son la prueba viviente del hundimiento del deporte socialista, Marisleisys Duarthe Morell es simplemente una prueba más del fracaso del socialismo, fuera del campo deportivo.

Esta muchacha, con su carrera deportiva trunca por la esclerodermia, se convirtió en una de los miles de cubanos que tienen que pedir ayuda en las redes sociales para conseguir medicinas, alimentos y ayuda económica para subsistir.

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