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Mundial de Fútbol: Rusia 2018

Brasil no sabe de sorpresas y se cita con México en Samara

Suiza se clasifica para octavos de final tras empatar 2-2 ante Costa Rica.

Moscú

Brasil no entiende de sorpresas y, con un gol de Paulinho y otro de Thiago Silva, derrotó a Serbia (2-0) para solventar como líder del grupo E su pase a los octavos de final, donde le aguarda México, en Samara, el próximo lunes, reportó EFE.

Puede que Neymar no haya encontrado aún la chispa que necesita para ser determinante y que Tite tenga problemas con las lesiones de sus laterales —hoy se añadió Marcelo— pero por el momento es el conjunto más sólido.

El único "grande" que sabe a lo que juega, que cuenta con suficiente magia para decantar el resultado de su lado, pero también con el equilibrio que le da Casemiro en el centro del campo y la solidez defensiva que echó en falta en otras épocas.

Espoleada por la eliminación de Alemania, su "bestia negra" cuatro años antes, pero con la precaución que impone un Mundial que no sabe de jerarquías, Brasil supo salir en el Spartak Stadium del laberinto serbio para encontrar el resquicio por el que eludir el campo de minas que dispuso Mladen Krstajic.

Con pierna fuerte —a veces demasiado— y tres líneas muy juntas a 20 metros de su portero. Con Coutinho ahogado entre centrocampistas y Neymar encerrado en una banda, Serbia tuvo la sensación de controlar el partido durante gran parte de la primera mitad, sobre todo a raíz de que Gabriel Jesús fallase el primer mano a mano con Vladimir Stojkovic, a los cuatro minutos, y Marcelo tuviese que retirarse lesionado poco después.

No creó tampoco problemas a Alisson, porque su juego aéreo murió entre los centrales brasileños y Casemiro barrió cualquier rechace, pero el equipo de Krstajic vivió más de media hora tranquilo. A la espera de su momento.

Su idea dependía de su capacidad para evitar el juego a la espalda de sus defensas, de evitar que cualquiera de los artistas brasileños levantase la cabeza. Y eso es casi imposible si está sobre el campo Neymar, que en el 29 habilitó a Gabriel Jesús -de nuevo sin éxito en el último regate- o Coutinho, conocedor de la habilidad de Paulinho para irrumpir desde la segunda línea.

La conexión barcelonista fue la solución. Coutinho intuyó la carrera de Paulinho y le puso un balón tras la defensa rival que este solo tuvo que levantar ante la salida de Stojkovic (m.36).

Serbia reaccionó tras el descanso con una mayor ambición y, aunque ofreció a Brasil la posibilidad de un contragolpe, desaprovechado por Neymar en el 57, creó las primeras dudas en la zaga canarinha. Un apurado despeje de Joao Miranda, hoy capitán, un mal rechace de Alisson a un centro de Antonio Rukavina, que no aprovechó Aleksandr Mitrovic, y otro remate de cabeza del delantero del Fulham que puso en apuros la meta brasileña.

Fueron poco más de cinco minutos de zozobra, hasta que Neymar forzó un corner y su saque de esquina lo cabeceó sin oposición Thiago Silva, en el minuto 68.

Recuperó Brasil el mando con el gol, fue creando ocasiones, la mayoría desperdiciadas por Neymar y acabó convencida de que, mientras las demás favoritas dudan o, como Alemania, emprenden el camino de regreso, su paso por Moscú no va a ser anecdótico. Prometen volver para la final.

En el otro partido de este miércoles, Suiza se clasificó para los octavos de final del Mundial de Rusia después de empatar 1-1 ante Costa Rica en la jornada que cerraba el grupo E.

El conjunto helvético se adelantó en el marcador en el minuto 31 por medio de Blerim Dzemaili, que fusiló a Keylor Navas con un fuerte disparo desde dentro del área pequeña.

En la segunda parte, el defensa Waston Kendall, con un remate de cabeza a la salida de un córner, estableció el empate. Después casi al final, Josip Drmic volvió a adelantar a Suiza con un disparo raso desde fuera del área y Bryan Ruiz empató de penalti en la prolongación con un tiro que rebotó en el portero Yann Sommer cuando había rechazado en el larguero.

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