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Artes visuales

'Raíces en tránsito: 30 artistas de la diáspora cubana'. Una conversación con la curadora Mari Claudia García

'La exposición se articula alrededor de una idea central: la resiliencia', explica en esta entrevista.

Madrid
La curadora Mari Claudia García. DDC TV
Mari Claudia García, curadora de 'Raíces en tránsito: 30 artistas de la diáspora cubana'.
Mari Claudia García, curadora de 'Raíces en tránsito: 30 artistas de la diáspora cubana'. Diario de Cuba

La exposición Raíces en tránsito: 30 artistas de la diáspora cubana, organizada por Artists at Risk Connection (ARC) y curada por Mari Claudia García, reunirá en Madrid a una generación de creadores cuya trayectoria ha estado atravesada por el desplazamiento, la censura y la necesidad de reconstruir sus prácticas fuera de Cuba. La muestra incluirá a los artistas beneficiarios del Programa de Becas de Resiliencia para Artistas Cubanos Migrantes y propondrá una lectura colectiva de experiencias que, aunque diversas, comparten el desarraigo como condición vital y política.

Más que abordar el exilio únicamente como una experiencia de pérdida, la propuesta curatorial lo entiende como un territorio de transformación: un proceso en el que memoria, identidad, comunidad y práctica artística se reconfiguran. Inspirada en las reflexiones de Viktor Frankl sobre la construcción de sentido frente a la adversidad, la exposición plantea la resiliencia no como una respuesta pasiva ante las circunstancias, sino como una operación activa de reinvención. Las obras —que transitan por la instalación, la fotografía, el cine, la literatura, la música, el objeto y los medios digitales— articulan así distintas formas de convertir el desplazamiento en lenguaje, memoria y posibilidad de futuro.

La exposición, que se presentará en la Galería Nueva, del barrio madrileño de Carabanchel, entre el 10 y el 26 de septiembre de 2026, se estructura alrededor de tres núcleos: sistemas de control y formas de resistencia; migración, exilio y desplazamiento; y memoria, identidad y reconstrucción. Madrid aparece, en este contexto, no solo como escenario de la muestra, sino como un espacio especialmente significativo para pensar las relaciones entre Cuba y su diáspora, dada la presencia de una amplia comunidad de artistas cubanos.

Sobre estas ideas, así como sobre los desafíos de reunir 30 artistas bajo un mismo marco curatorial, conversamos con Mari Claudia García, artista y educadora multidisciplinaria radicada en Estados Unidos, responsable de modelar esta exposición en torno a una pregunta central: ¿cómo puede el arte transformar la experiencia del desplazamiento?

Te has encargado de construir Raíces en tránsito: 30 artistas de la diáspora cubana. Tienes la asistencia curatorial de Solveig Font. ¿Por qué han decidido instalar la exposición en Madrid?

Cuando empezamos a pensar en posibles ciudades para hacer la exposición, Madrid inmediatamente vino a nuestra mente porque de los treinta becarios [que participan], casi la mitad residen en España, sobre todo en Madrid.

En ese sentido, nos pareció muy coherente porque parte de lo que promueve el programa de becas de resiliencia es apoyar a los artistas en su inserción profesional, en la visibilización de su trabajo. Hacer la exposición en Madrid nos pareció muy oportuno. Además, se ha generado un fenómeno muy interesante allí, sobre todo en la zona de Carabanchel, que es donde está localizada la galería…

Galería Nueva…

Sí. Allí, en Carabanchel, se ha articulado una comunidad de artistas cubanos muy interesante. Hay artistas que tienen estudios, desde artistas muy jóvenes hasta artistas más consagrados del arte cubano. Esos fueron elementos fundamentales: la presencia bastante notable que hay de becarios allá en España y la significación cultural que tiene esa zona de Carabanchel en Madrid.

Explícanos cómo estos 30 artistas han llegado a recibir esta beca. ¿Cómo funciona la beca, quién la organiza, quién la convoca?

La beca comenzó en 2023 y fue una iniciativa en colaboración entre ARC y PEN International. En ese momento se lanzó una convocatoria, la primera edición, y se seleccionaron diez artistas, quienes participaron en un programa con una duración de seis meses que les proveía de una serie de recursos de desarrollo profesional y mentoría. Es una beca de resiliencia que implica fondos para poder producir un proyecto y desarrollarlo a lo largo de ese periodo.

En 2024, la segunda convocatoria fue solamente de ARC como organización independiente. Una tercera convocatoria se lanzó en 2025. Cada convocatoria ha seleccionado a diez artistas.

Nosotros, desde ARC, les proporcionamos diferentes recursos de desarrollo profesional: charlas en línea, entrenamientos telemáticos con distintos especialistas de distintos campos vinculados al arte, derechos humanos, derechos culturales…

La exposición será un dispositivo transdisciplinar. Reúne artistas que no se circunscriben solamente a las artes visuales… ¿Cómo has logrado traducir este campo multidisciplinar a decisiones curatoriales concretas?

Ha sido un proceso complejo. Como comentas, tenemos músicos, escritores, artistas visuales, cineastas… Es por eso, porque la beca está abierta a todo tipo de disciplinas artísticas. Ha sido un reto, obviamente, porque hay disciplinas que tienen una naturaleza visual implícita, como las artes visuales o el cine, por ejemplo, pero ¿cómo se muestra la música? En el caso de los músicos, ellos también desarrollaron videoclips, de modo que esto es uno de los elementos visuales que estamos introduciendo en el espacio.

La mayor conexión dentro de la exposición es a través de los temas y cómo estos temas se entrelazan. En ese sentido, los medios y las disciplinas no han sido el centro. En el caso de los escritores hemos pensado en alternativas visuales para mostrar ese trabajo textual o literario que han desarrollado. Muchos de ellos no han llegado a la etapa de publicación de sus libros. Han desarrollado sus proyectos, pero estos libros no están publicados. Por tanto, el objeto libro no necesariamente se va a mostrar. Hemos pensado en alternativas que son más instalativas; alternativas que muestran fragmentos de esos proyectos.

Hablamos de una serie de artistas marcados por el desplazamiento, por el exilio, marcados por las diásporas. ¿Cómo ha sido para ti como curadora trabajar con estas sensibilidades de subalternidad, con estas sensibilidades de disidencia?

Muy interesante. Es admirable lo que hacen estos artistas a pesar de estas circunstancias, a pesar de la situación de desplazamiento y todo lo que ello conlleva a nivel profesional, económico… Es muy interesante cómo siguen tan conectados con Cuba, cómo siguen tratando de desarrollar sus prácticas artísticas. Ha sido inspirador también para mí.

¿Puedes comentarnos cómo ha sido trabajar con artistas que no tienes cerca? ¿Cómo ha sido la comunicación entre ustedes?

Uno de los elementos fundamentales que hemos tenido en cuenta es la flexibilidad y tratar de comprender las limitaciones propias de la migración. La mayoría de los becarios se conocían desde Cuba, pero algunos no. La beca ha servido también como un puente para conectar experiencias, prácticas…

Hay una noción que no se puede evadir en esta exposición, es la noción de lo político. ¿Cómo desde la curaduría se entiende lo político, el arte político, y de qué manera crees que se pone en valor en esta exposición?

La exposición se articula alrededor de una idea central: la resiliencia. Son artistas que, en su mayoría, se han visto forzados a abandonar el país. Eso está de manera transversal en la exposición.

¿Qué entiendes por resiliencia?

La resiliencia entendida como una circunstancia que no implica simplemente sobrevivir o resistir, sino adaptarse, transformarse, aprender en el camino e integrarse a nuevas experiencias profesionales, a nuevas experiencias culturales, políticas…

Una de las características más relevantes del dispositivo curatorial que has diseñado tiene que ver con la noción de exilio, pero no como algo concluido, sino como algo que está todo el tiempo rehaciéndose, mutando, en tránsito. ¿Lo que veremos en Galería Nueva en septiembre será también un espacio que se construirá permanentemente?

Sí, de hecho, el título de la exposición, Raíces en tránsito, viene de ahí, de ese estado de no fijación, de esa impermanencia, incluso después de haberte localizado, relocalizado en una ciudad, porque muchos de estos artistas se han tenido que mover incluso hacia segundas ciudades, terceras ciudades después de salir de Cuba.

Lo político está anclado a la circunstancia de desplazamiento de estos artistas cubanos, conectados, a su vez, con otras circunstancias de desplazamiento de otros migrantes en el mundo. Todas las piezas tienen esa connotación política. 

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