La artista cubana Zenaida Armenteros, primera bailarina, cantante, actriz y fundadora del Conjunto Folklórico Nacional, falleció este domingo a los 94 años, informó dicha agrupación en su perfil de Facebook, y se refirió a Armenteros como la "Ayagba de Cuba".
Descrita como "una de las artistas cubanas más integrales", Armenteros recibió en 2005 el Premio Nacional de la Danza, así como la condición de "Artista de Mérito" de la oficialista Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Recibió, además, la Medalla Alejo Carpentier y la Distinción por la Cultura Nacional. Actuó en más de 50 países y recibió reconocimientos internacionales en Europa y América Latina.
"Nacida en el humilde barrio de Carraguao, en La Habana, superó grandes obstáculos para convertirse en una figura esencial del folclor nacional", destacó la emisora Radio Reloj.
"Zenaida dedicó su vida a preservar y dignificar nuestra identidad cultural con un talento y humildad admirables. Su legado artístico y su ejemplo vivirán eternamente en cada escena, cada canto y cada corazón que ama la cultura cubana. Gracias, Zenaida, por tanto. Descansa en paz, Reina de nuestro folclor", escribió en su perfil de Facebook el Ministerio de Cultura.
Asimismo, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel lamentó el deceso y, en su perfil de X, calificó a Armenteros como "una de las más grandes exponentes del folclor cubano".
En tanto, la musicógrafa Rosa Marquetti, en su perfil de Facebook, se refirió a Armenteros en estos términos: "Voz y cuerpo danzante bendecidos con la genialidad por los mismos orishas a los que cantó y bailó con la veracidad, talento y elegancia que la hicieron ser lo que es y será para siempre: mujer trascendente en la cultura cubana, hija predilecta de nuestras ancestras, de sus voces y de su guía, guardiana de la fuerza y la belleza".
"Su vuelo interpretativo, su expresividad vocal y corporal, y la hondura simbólica de cada gesto marcaron un estilo inconfundible. Con la misma intensidad podía encarnar a una deidad yoruba, cantar un ritual o reproducir la cadencia de un baile popular", apuntó el periódico oficialista Trabajadores.
"Su técnica precisa, su magnetismo escénico y su fidelidad a las raíces la convirtieron en un emblema de la danza cubana. Su porte majestuoso, acompañado de una voz grave y cálida, consolidaron una personalidad artística que trascendió el tiempo y las modas", agregó.
De igual forma, el citado medio concluyó que, "más allá de los premios, su verdadero legado está en la huella que dejó en el público, en sus compañeros de escena y en los discípulos que encontraron en ella un modelo de integridad artística y de profunda conexión entre tradición y contemporaneidad".