Rubén Rodríguez, quien fuera primer bailarín de Danza Nacional de Cuba, así como coreógrafo y docente de esa disciplina, falleció el martes 24 de junio a los 66 años de edad en La Habana, informó el barítono Ulises Aquino Guerra, director general de la compañía Ópera de la Calle, para la que el fallecido trabajó en los últimos años.
"Siempre recordado por sus magistrales actuaciones, entre las que destaca su 'David de Michelangelo', de Víctor Cuellar, durante su exitoso trabajo con la Compañía Danza Contemporánea de Cuba. La Ópera de la Calle está de luto junto a la Cultura Nacional", escribió Aquino en sus redes sociales.
Danza Contemporánea de Cuba indicó en su perfil de Facebook: "Ha muerto un gran artista: Rubén Rodríguez, primer bailarín de la entonces Danza Nacional de Cuba, hoy Danza Contemporánea de Cuba. Grandes fueron sus aportes a la cultura cubana, desde su singular proyección escénica. Protagonizó significativas obras del repertorio. Tuvo una significativa carrera internacional. Nuestra compañía pierde a uno de sus más emblemáticos intérpretes".
Rodríguez había comenzado a bailar a los nueve años y se formó en la Escuela Nacional de Arte. También recibió formación en danza clásica y española, por lo que su trabajo se caracterizó por la fusión de diferentes estilos, incluyendo la danza moderna, contemporánea, afrocubana, flamenca y neoclásica, todo ello con el ballet como base técnica.
Es recordado en especial por interpretar piezas como "El cruce sobre el Niágara", de Marianela Boán, y el "David de Michelangelo", con coreografía suya y de Víctor Cuellar.
En 1988 recibió la Medalla por la Cultura Nacional. Después de 14 años residiendo fuera de Cuba, regresó a la Isla para volver a enseñar. En ese periodo trabajó además con la compañía Lizt Alfonso.
"Acumulé muchas experiencias, desde el punto de vista profesional, académico. Tuve cerca de 15 maestros europeos de distintas nacionalidades. Al llegar aquí he tenido que reorientarme, otra vez. Pasó toda una generación que no me conocía. Pero en el 2018, por ejemplo, he estado en varias ciudades del país: Cienfuegos, Villa Clara, Guantánamo, Holguín, Santiago de Cuba… por las mejores escuelas de danza en la Isla impartiendo conferencias magistrales… Amo la pedagogía y me apasiona ver el crecimiento de los jóvenes como artistas", contó en 2019 a Habana Radio.
"Me gusta mi reino, no la fama. Mi microuniverso es de la puerta de un salón para adentro y en ese lugar puedo estar hasta ocho horas. Busco trabajar el cuerpo humano como un escultor con la arcilla. Me gusta esculpir el movimiento, moldear al bailarín, desde el entrenamiento hasta el trabajo coreográfico", enfatizó.