Back to top
Política

Richard Tur y Asdrúval de la Vega: dos herederos de la diplomacia y el espionaje castrista

Los antecedentes familiares de ambos permiten examinar los vínculos entre diplomacia, inteligencia y poder en el régimen cubano.

Miami
Los diplomáticos castristas Richard Tur y Asdrúval de la Vega.
Los diplomáticos castristas Richard Tur y Asdrúval de la Vega. MINREX/A. de la Vega/X

Los diplomáticos, en teoría, deben representar los intereses de los ciudadanos de sus países y la agenda de sus gobiernos. Y la manera en que se proyectan en el escenario internacional, revela características culturales y políticas de su país. Así, los del castrismo no han dejado de mostrar la incivilidad del régimen.

A finales de octubre, en la sede neoyorquina de Naciones Unidas, durante una acalorada jornada de votaciones sobre el embargo que mantiene Washington desde los años 1960 contra la tiranía socialista, el diplomático cubano Richard Tur de la Concepción lanzó un manotazo e intentó arrebatar el teléfono a J. P. Freire, portavoz del embajador estadounidense Mike Waltz.

Por este motivo el Secretario de Estado, Marco Rubio, firmó una orden de expulsión de Tur. A la vez, se levantó en redes sociales y organizaciones de la sociedad civil independiente una ola de rechazo a la agresión y al comportamiento barbárico del diplomático.

Pero, al bajar la escalerilla del avión en La Habana, Tur fue recibido con el aplauso de la máxima dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) y una comitiva de colegas.

Entre esos colegas estuvo otro joven: Asdrúval de la Vega González. A Tur y a De la Vega los unen varias cosas.

Ambos son egresados del Instituto Superior de Relaciones Exteriores (ISRI). La institución adscrita al MINREX, cantera de "especialistas" para ese ministerio y otras entidades del Estado totalitario, enfatiza en la preparación político-ideológica "revolucionaria" y ha formado a individuos como Gerardo Hernández Nordelo, graduado en 1988 y hoy su vicerrector, que espió en Estados Unidos hasta que el FBI lo apresó en 1998.

Esto no es algo aislado. El investigador sobre cooperación militar en regímenes socialistas Jorge L. García Vázquez afirma que oficiales de inteligencia y contrainteligencia recibieron preparación en el ISRI, con el fin de desempeñar funciones bajo cobertura diplomática.

A Estados Unidos, histórico y principal rival internacional de la dictadura, el régimen envió tanto a Tur como a De la Vega. Al primero, en 2021, a la representación ante la ONU en Nueva York, y al segundo a Washinton DC, a la embajada reabierta en los años de la Administración Obama.

Ambos jóvenes pertenecen a familias con "pedigrí" en el servicio exterior castrista. Algo que recuerda, en vez de la prometida igualdad de la utopía socialista, más bien las titulaciones dinásticas en las monarquías.

DIARIO DE CUBA reportó que el hermano de Richard Tur de la Concepción, Dany, fue diplomático en México y es hoy segundo jefe de misión en Ottawa, Canadá. El padre de ambos, Ricardo, décadas atrás estuvo destinado en Bolivia, Paraguay, Jamaica, y el sitio de donde su hijo menor fue expulsado: la ONU.

La delegación ante la ONU es, de acuerdo con el excoronel de Inteligencia estadounidense Chris Simmons, el mayor centro de espionaje cubano en Estados Unidos.

Allí mismo ocurrió la conexión primigenia entre las familias de Richard y Asdrúval.

En 2003 sus padres eran consejero (Ricardo) y primer secretario (Asdrúval), de la Misión Permanente de La Habana ante la Asamblea general de la ONU, como revelé en mi libro Leviatán.

Fueron los años en que Fidel Castro lanzó sobre la prensa independiente y activistas prodemocracia en la Isla la llamada Primavera Negra. Y las sedes diplomáticas castristas debieron defender frente al mundo el encarcelamiento de 75 disidentes pacíficos.

Durante ese período en que los patriarcas de las familias Tur y De la Vega estuvieron en Nueva York, la unidad de contrainteligencia para Cuba en la Agencia de Inteligencia de Defensa recomendó expulsar a 14 espías que operaban en Estados Unidos bajo apariencia de diplomáticos, según Simmons. 

Y el tiempo ha probado que su juicio no estaba lejos de la verdad. En 2019, tras 20 años de la exitosa ocupación castrista del Estado venezolano, el Instituto Casla afirmó que oficiales de Inteligencia cubanos tenían entre sus funciones la instrucción y aplicación de torturas a presos políticos en los cuarteles de la División General de Contrainteligencia Militar, en Caracas.

El inventario de horrores en el reporte de Casla, incluía la perforación de uñas de pies y manos para conectar cables de descarga eléctrica, asfixias, ahogamientos usando bolsas plásticas, e "interrogatorios" donde colgaban a las personas con grúas sin tocar el suelo o intoxicadas con sustancias psicotrópicas.

Uno de los entrevistados para el informe, el expolicía Gilberto Rafael Martínez, relató en un video que, cuando lo torturaban, había militares cubanos con su uniforme. Dijo: "Los identifico a cada uno".

En marzo de 2019, el Diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borges, denunció que había llegado a Venezuela un nuevo oficial del régimen cubano, a cargo de la represión institucional. Se trataba de Asdrúval de la Vega, padre.

"Es el nuevo jefe de la infiltración y la persecución en Venezuela", aseveró Borges. "Para torturar y encarcelar a miembros de la Fuerza Armada Nacional y de las fuerzas democráticas que enfrentan a [Nicolás] Maduro".

El medio digital El Pitazo reseñó que el nuevo agente, Asdrúval de la Vega Orellana, tenía una posición estratégica en la escolta de Maduro, junto a 20 cubanos más. "Es quien hoy da las órdenes en la Casa Militar y se encarga del primer anillo de seguridad del dictador. Esto último deja ver que no existe confianza en la Fuerza Armada, acuden a los cubanos porque saben que la institución militar está en total rebeldía".

El político venezolano pasó a los medios copias de la página principal del pasaporte de Asdrúval de la Vega Orellana. Esa imagen fue portada en casi todas las informaciones sobre el tema. Borges indicó que el nombre real del hombre chato tras el bigote de brocha podría ser otro, que los apellidos quizá eran parte de un criptonimio más elaborado.

Pero se equivocó. Aquel hombre existe bajo esas diez sílabas. La residencia familiar original de De la Vega Orellana estaba en el reparto habanero Flores. Su padre fue un doctor del que heredó el nombre y el apego al sistema socialista, como escribí en Leviatán.

De acuerdo con vecinos, solo en parte de su juventud se dejó ver en el barrio (de modo que se cree que ya no vive más en esa localidad del oeste de la capital). Estudió en el ISRI. Se le veía en una moto de vez en vez, y se rumoraba que pertenecía a la policía política.

En la madrugada del 3 de enero de 2026 una operación relámpago ordenada por la Administración Trump extrajo a Nicolás Maduro y acabó con 32 militares cubanos que configuraban el primer anillo de seguridad del dictador venezolano. (Los mismos militares que, según la cancillería castrista, no existían).

Aunque el nombre de Asdrúval (padre) se manejó entre los caídos aquel día en reportes preliminares, la lista oficial liberada por el régimen no lo incluyó. Lo cierto es que no se ha escuchado más sobre él. Quizá ya ni siquiera estaba destacado en Caracas.

Su hijo, sin embargo, sigue en los altos círculos del MINREX, fiel a una Revolución con más de 1.300 presos políticos pacíficos, y recibiendo a soldados violentos del castrismo como Richard Tur.

Ambos son de los pocos jóvenes que se sienten cómodos en un país que va perdiendo la batalla contra el tiempo, viendo a alrededor de un 25 por ciento de sus habitantes lanzarse a selvas, al mar y a casi cualquier destino, con tal de huir del paraíso socialista.

Necesitamos tu ayuda: apoya a DIARIO DE CUBA

Más información

Sin comentarios

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.