La represión ejercida por el régimen mantiene a Cuba en el fondo del mapa digital global, según el nuevo informe anual de la organización Freedom House, que volvió a situar a la Isla entre los cinco entornos más restrictivos del planeta para el ejercicio de los derechos digitales.
La organización le otorgó una puntuación de 19 sobre 100, catalogando a Cuba como un país "No Libre". Sin embargo, Freedom House destacó que, "a pesar de los enormes riesgos para la movilización en Cuba, persiste cierta disidencia".
"Después de que el proveedor de telecomunicaciones estatal aumentara drásticamente los precios en 2025, los jóvenes cubanos condenaron la decisión en internet. Los cubanos también recurrieron a las redes sociales para conmemorar el aniversario de las protestas de julio de 2021, las cuales habían sido reprimidas brutalmente por las autoridades", subrayó.
El documento —que evalúa el impacto de la censura, los controles gubernamentales y las violaciones de los derechos de los usuarios en 38 naciones— coloca a la Isla en la misma preocupante categoría de opresión digital que regímenes totalitarios como Myanmar, China, Irán y Rusia. Con este puntaje, Cuba continúa consolidándose no solo como el país con menor libertad en internet de América Latina, sino también como un Estado donde la conectividad está estrictamente subordinada al control político y policial.
En este contexto, los expertos advierten sobre un escenario cada vez más asfixiante. La criminalización de la actividad en la red, unida a la falta absoluta de garantías para la privacidad de los usuarios, configura un panorama alarmante. El estudio señala, además, el riesgo latente de que el aparato represivo cubano adopte tecnologías automatizadas e inteligencia artificial para perfeccionar la vigilancia y silenciar cualquier atisbo de disidencia.
Ante este sombrío escenario, Freedom House reitera la urgencia de respaldar a la sociedad civil independiente y a los activistas digitales, enfatizando que la lucha por la democracia en la era digital pasa inexorablemente por garantizar el acceso a la información y proteger el derecho de los cubanos a expresarse sin temor a represalias.
El informe de Freedom House demuestra que, como señaló hace algunos meses el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), "todo apunta a que el nivel de paranoia del régimen aumentará en este año que comienza". En tal sentido, mientras el régimen redobla su retórica de resistencia frente a presiones externas, en la Isla se consolida un patrón de control que mezcla censura, vigilancia digital y criminalización de la disidencia. No es nuevo, pero sí más intenso.
El resultado es un escenario en el que, con más vehemencia, un meme, una encuesta o un comentario en redes pueden convertirse en detonantes de investigaciones, amenazas o sanciones penales.
Así, el más reciente informe del Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE), perteneciente al Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), documentó 134 violaciones de la libertad de expresión y de prensa en septiembre, cifra que representa un incremento del 57,6% en comparación con septiembre de 2025.
Del total de incidentes verificados por la organización, 95 casos (el 70,9%) correspondieron a violaciones de la libertad de expresión, mientras que 39 (el 29,1%) afectaron directamente a la libertad de prensa. Este último indicador registró un preocupante aumento intermensual del 129,4% respecto a agosto.
En muchos aspectos hoy día Cuba es la vergüenza de América latina.