El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, cargó este viernes contra la prestigiosa Universidad de Harvard, siguiendo la estela de las críticas recientes vertidas por el vicecanciller, Carlos Fernández de Cossío, a raíz de un estudio publicado por el Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba. En su perfil en X, Rodríguez Parrilla tildó el documento de "informe pseudocientífico".
Según el ministro del régimen, el estudio ―que propone una transformación integral de la Isla para superar la crisis económica, institucional y social que atraviesa el país― "demuestra la incorporación de sectores con marcados sesgos ideológicos y claros intereses monetarios, a la propaganda diseñada por el Departamento de Estado y la guerra psicológica contra nuestro pueblo".
Asimismo, como también hizo Fernández de Cossío, el canciller puso en duda "el prestigio y rigor científico de esa reconocida universidad estadounidense para la que dicen trabajar" los autores del informe, a los que insistió en demeritar.
"Es tan clara su intención de confundir y manipular al público estadounidense e internacional, que ocultan intencionadamente las consecuencias por casi 70 años de la política de asfixia económica estadounidense, de persecución comercial y financiera, de imposición de miedo a quienes comercian e inviertan en Cuba", dijo, retomando la narrativa victimista que es tan habitual en los mensajes del régimen.
"No mencionan en absoluto la persecución y cierre de cualquier 'válvula de escape' declarado explícitamente por el secretario de Estado de EEUU, que limita la recuperación económica y la prestación de servicios esenciales para la población, y busca crear una crisis humanitaria en nuestro país", dijo, al tiempo que culpó a los autores del estudio de "centrar más del 50% de su pseudoreporte en críticas y recomendaciones políticas alineadas al discurso estadounidense".
Poco antes de este mensaje de Rodríguez Parrilla, que responde evidentemente a una directriz de la Cancillería que dirige para cargar contra Harvard, Fernández de Cossío sostuvo que "culpar al agredido e intentar lavar la cara del poderoso agresor puede ser monetariamente atractivo, pero es también moralmente indecoroso".
Además, el vicecanciller del régimen señaló a Harvard por "intentar justificar el atropello al pueblo cubano" cometido por Washington. Asimismo, acusó a los autores del informe de "ayudar a tapar el crimen" y de ser "cómplices" de la política de la Administración Trump hacia el régimen.
El estudio en cuestión, elaborado por académicos y expertos cubanos y extranjeros, sostiene que los problemas acumulados no pueden resolverse con ajustes parciales ni con medidas coyunturales. Así, plantea que "Cuba necesita avanzar hacia un modelo con mayor apertura económica", seguridad jurídica, descentralización y participación ciudadana.
Mientras el régimen busca enemigos a los que señalar, Harvard apuntó que "la combinación de la crisis estructural interna y las restricciones externas" ha reducido la capacidad del Gobierno para garantizar bienestar y sostener el modelo vigente.
Al hilo de lo anterior, los expertos resaltaron que se trata de una economía marcada por la baja productividad, la escasez, la inflación, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida de población.
La conclusión principal del estudio de Harvard es que Cuba enfrenta una disyuntiva: emprender una transformación profunda o continuar acumulando costos económicos, sociales y demográficos. Para los autores, preservar sin cambios el modelo vigente no garantiza estabilidad, sino que puede profundizar el deterioro.