El Parlamento Europeo aprobó este jueves una resolución de apoyo a los presos políticos en Cuba, en particular a Félix Navarro y a su hija Saylí, con el voto a favor de los grupos conservadores y liberales (374) y en contra de socialdemócratas y la extrema izquierda (198).
El texto debatido en Estrasburgo "condena en los términos más enérgicos" la represión del régimen cubano y las violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra los presos políticos y sus familias y "exige la liberación inmediata e incondicional" de la familia Navarro y todos los demás prisioneros de conciencia.
Además, reitera su llamamiento a "suspender inmediatamente el Acuerdo [de Diálogo Político y Cooperación], en ausencia de medidas concretas y verificables por parte del régimen hacia la democracia multipartidista y la liberación de todos los presos políticos"; así como la exigencia de que se apliquen sanciones contra los responsables de la represión en Cuba, "empezando por Miguel Díaz-Canel".
Intercambio acalorado
En el debate, el eurodiputado español Antonio López-Istúriz (Partido Popular), autor de la iniciativa, afirmó que "a las dictaduras no se les invita, se les combate"; por su parte, el polaco Mariusz Kaminski pidió a Bruselas "no seguir normalizando las relaciones con Cuba y aplicar sanciones contra el régimen", ya que "el Parlamento tiene una voluntad clara al respecto".
En representación del grupo Patriots, el español Hermann Tertsch acusó a la UE de "incumplir su propio acuerdo para seguir financiando al régimen".
La socialista española Leire Pajín pidió la liberación de la familia Navarro, pero menospreció la resolución por "ocultar una parte de la realidad de Cuba", en referencia al embargo de Estados Unidos. Desde el hemiciclo, un diputado polaco pidió la palabra para preguntarle "cómo puede explicarse que sí haya combustible para perseguir a quien saca un cartel" antigubernamental en la Isla.
Otro socialista, el italiano Marco Tarquinio, solicitó "ahondar en el acuerdo de diálogo", al cual le atribuyó, falsamente, haber logrado 200 excarcelaciones de presos políticos. En realidad, estas salidas se correspondieron con gestiones del Vaticano y no de la UE.
"¿El bloqueo [de EEUU] impide a Cuba liberar a los presos políticos? No", consideró el democristiano croata Davor Ivo Stier.
Sin medidas ejecutivas a la vista
Jozef Síkela, comisario europeo de Asociaciones Internacionales, afirmó ante el pleno que "la UE tiene una posición sobre Cuba bien clara", y a continuación exigió a La Habana "reformas de verdad, tanto políticas como económicas", "en pro de una mayor apertura democrática y económica".
La delegación de la UE en La Habana —según dijo— planteó a las autoridades cubanas la situación de Félix Navarro y su hija, así como la de Maikel Castillo Pérez: "son casos que nos importan, reflejan una preocupación más amplia sobre la privación arbitraria de libertad, las restricciones de las libertades fundamentales y el espacio para las voces independientes".
En relación con la crisis en la Isla, Síkela pidió "proteger el acceso a la ayuda humanitaria" e insistió en que "no es la UE que apoye el régimen cubano". En su opinión, "la cooperación con Cuba no supone un visto bueno político de su Gobierno".
Era hora que los europeos se concentraran en el Tema Cuba, y especialmente en la violación sistemática de los DDHH. Han pasado Castro I y Castro II, y el cuartico sigue igualito. La represión para el gobierno de Días-Contados tiene prioridad, como así también mantenerse en el poder y seguir con sus métodos de corrupción a través de GAESA. Por eso no es raro que países como España (gobierno socialista) e Italia (famiglia de Moco Pegao) intenten mantener el statu quo, y seguir promoviendo el lavado de activos.
La terminación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación tendría un impacto económico limitado para Cuba, pero representaría un golpe político y diplomático al régimen, al profundizar su aislamiento internacional. Sin embargo, mientras el régimen mantenga un control férreo sobre la isla, el aislamiento externo por sí solo no será suficiente para producir un cambio político. Por eso, resulta fundamental movilizar a los cubanos fuera de la isla, ampliar la base social de la oposición y crear nuevos canales de participación y conexión con la sociedad cubana.