Tres cubanos serán procesados y juzgados en Rusia por intentar cruzar ilegalmente la frontera de ese país en la región de Kaliningrado para alcanzar suelo de Polonia, informó el servicio de prensa de la Fiscalía de la Región de Kaliningrado.
Según el reporte del medio ruso Moskovsky Komsomolets, dos de los acusados, mientras se encontraban en Moscú, solicitaron la ayuda de un conocido para organizar un cruce fronterizo ilegal.
Posteriormente, viajaron a Kaliningrado y se trasladaron a la localidad de Mamonovo, situada cerca de la frontera con Polonia. Allí intentaron cruzar la frontera a pie, pero fueron detenidos por agentes del Departamento Regional de Fronteras del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia.
La Fiscalía de la Región de Kaliningrado completó los procedimientos de supervisión y envió el expediente de un caso penal a los tribunales. Según la información, los cubanos son acusados de intentar cruzar ilegalmente la frontera estatal de la Federación de Rusia.
Kaliningrado es un enclave ruso en el mar Báltico, situado estratégicamente entre Polonia y Lituania y, por tanto, en territorio europeo. Tras la Segunda Guerra Mundial, la URSS lo ocupó, pese a pertenecer a Alemania. Desde entonces es un bastión militar fuertemente resguardado.
El paso fronterizo se rige por fuertes restricciones de seguridad, incluyendo visados obligatorios y el cierre efectivo del tránsito turístico, complementado con barreras físicas y vigilancia electrónica reforzada.
Debido a las tensiones geopolíticas y la invasión de Ucrania, el paso de turistas y viajeros en general está prácticamente bloqueado, permitiéndose casi exclusivamente el cruce por motivos humanitarios, diplomáticos o de transporte de mercancías autorizados.
Los ciudadanos de la Unión Europea necesitan un visado ruso o un visado electrónico válido (aplicable para estancias cortas) para entrar a Kaliningrado, mientras que los ciudadanos rusos necesitan un visado Schengen válido para entrar en Polonia.
Polonia también ha reforzado la seguridad levantando vallas de alambre de púas y sistemas de vigilancia electrónica a lo largo de toda la línea divisoria para disuadir la entrada irregular y la presión migratoria, que Rusia y Bielorrusia utilizan como mecanismo de desestabilización de sus vecinos.
Los cubanos viajaron durante muchos años a Rusia para cruzar a Europa, con la esperanza de llegar a países como España o Italia. Pero el cierre de fronteras y suspensión de vuelos a raíz de la invasión de Ucrania, en febrero de 2022, dificultó ese flujo.
Desde entonces, los habitantes de la Isla aprovechan la exención de visado para estancias de hasta 90 días para hacer turismo de compras o buscar trabajar en Rusia. Algunos también intentan establecerse de forma permanente en el país, muchos en condición irregular, por lo que un número indeterminado acaba deportado a la Isla.
Según cifras de una investigación del diario español El Confidencial, al menos 15.000 cubanos llegaron a Rusia en 2023, antes del endurecimiento de las leyes migratorias. Ese año, Moscú aprobó un decreto que facilitaba la obtención de la ciudadanía rusa para extranjeros que se alisten en las Fuerzas Armadas, del que se habrían servido miles de cubanos que combaten como mercenarios en la invasión del país vecino.