El general de brigada Alcibíades Wilmer Pérez Rivero, quien fuera un alto mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba y estuvo a cargo de su Dirección de Inteligencia Militar, falleció en la Isla.
Según el escueto reporte del Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR), Pérez Rivero se había incorporado a las FAR en 1979 como cadete. Cursó estudios en el Instituto Técnico Militar José Martí, de La Habana, donde se graduó como ingeniero radioelectrónico.
De acuerdo con una nota leída en el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana, posteriormente cumplió varias funciones, entre ellas la de oficial de inteligencia militar y lucha radioelectrónica.
Ejerció además cargos en el Ejército Occidental y ascendió hasta convertirse en el jefe de la Dirección de Inteligencia Militar de las FAR, un puesto de máxima confianza que tiene entre sus funciones el espionaje de altos cargos del régimen.
Ninguna de las notas aclara la causa del deceso ni la edad del militar. Tampoco precisa la fecha de la muerte.
Pérez Rivero habría tenido vínculos cercanos con el aparato militar de Rusia, pues tuvo a su cargo en 2015 y 2018 el discurso oficial durante la ceremonia por el aniversario del Ejército Rojo en el Mausoleo al Soldado Internacionalista Soviético, en La Habana.
Fuera de lo anterior, su presencia pública era muy limitada.
El MINFAR señaló que el cadáver del militar "fue cremado y sus cenizas serán depositadas el próximo lunes de 6 de julio en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionaras, lugar donde se le rendirán honores militares".
Ya casi no quedan comandantes de la revolución. Guillermo García Frías no se sabe si está vivo, y Castro II no diferencia entre Días-Contados y Esteban Lazo. Dentro de los generales, están cayendo como moscas, muchos con edad avanzada y fuera de la lógica de un dirigente que debe estar preparado para la guerra moderna. La foto tomada en Guantánamo, hace pocos días, da una idea de la escasa preparación física que posee el ejército cubano.