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Opinión

La soga de Vic Mellor

Las democracias no solo son amenazadas por enemigos externos, sino también por quienes, desde la comodidad de la libertad, normalizan, justifican o sirven dictaduras como la cubana.

Miami
Vic Mellor (der), candidato republicano al Congreso de EEUU por Rhode Island, junto a Raúl Guillermo Rodríguez Castro (El Cangrejo).
Vic Mellor (der), candidato republicano al Congreso de EEUU por Rhode Island, junto a Raúl Guillermo Rodríguez Castro (El Cangrejo). USA Today

Una frase atribuida a Lenin sostiene que algunos capitalistas, por afán de lucro, serían capaces de vender a los comunistas la soga con la que estos terminarían ahorcándolos. Sea o no auténtica la cita, su advertencia conserva una vigencia inquietante. El caso de Victor Gilbert Mellor, candidato republicano al Congreso por Rhode Island, parece confirmarlo: un empresario estadounidense que ha decidido registrarse ante el Departamento de Justicia como agente de entidades del régimen cubano.

Los documentos presentados bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros, conocida como FARA, identifican entre los "principales extranjeros" para los que Mellor actúa, a la Dirección General de Seguridad Personal; es decir, representa al coronel del Ministerio del Interior Raúl Guillermo Rodríguez Castro (El Cangrejo), nieto preferido del anciano dictador cubano.

Mellor estuvo en Cuba a finales de mayo. El viaje no fue turístico, no fue una conversación exploratoria, ni una visita humanitaria: fue parte de una relación formalmente declarada con estructuras estatales de una criminal dictadura comunista.

El político y empresario republicano declara que ha discutido ideas para mejorar las relaciones cubano-estadounidenses, propuesto contenidos para redes sociales, sugerido sitios web y elaborado un video sobre supuestos malentendidos culturales entre cubanos y norteamericanos. Sus propios formularios indican que esas actividades se realizan en beneficio de una entidad gubernamental cubana.

También consignó que no había recibido pago ni otros bienes de valor durante el período declarado. Por tanto, no corresponde afirmar sin pruebas que lo mueve una remuneración económica. Pero la cuestión moral se impone: no siempre se vende la conciencia por dinero; a veces se vende por acceso, protagonismo, ambición política o la ilusión de jugar un papel histórico.

Esto no convierte automáticamente a Mellor en delincuente ni demuestra que se haya convertido en espía de El Cangrejo. Pero el hecho de que se registre como agente al servicio de los comunistas cubanos es muy grave políticamente hablando.

El político de Rhode Island ha reconocido, mediante documentos oficiales, una relación de representación con instituciones de un régimen que niega a los cubanos las libertades que sostienen a esta gran nación: pluralismo político, prensa libre, derechos civiles, elecciones competitivas y economía de libre mercado.

No hablamos de un régimen cualquiera. El castrismo permitió que la Unión Soviética instalara misiles nucleares en Cuba en 1962 apuntando a Estados Unidos y llevando al mundo al borde de una guerra nuclear. Desde los primeros años de la "revolución", La Habana se convirtió además en centro de operaciones subversivas y apoyo a movimientos armados contra gobiernos de América Latina. Décadas después, Cuba mantuvo una estrecha alianza con el chavismo, aportando asistencia de defensa, inteligencia y seguridad a Venezuela, a cambio de petróleo y otros recursos.

La historia ofrece ejemplos que deberían avergonzar a cualquier ciudadano de un país democrático dispuesto a poner sus intereses por encima de su patria. Kim Philby, figura prominente de la inteligencia británica, fue durante años agente soviético y traicionó secretos occidentales mientras aparentaba servir al Reino Unido. Robert Hanssen, agente del FBI, se declaró culpable de espiar durante años para la Unión Soviética y Rusia. Y Ezra Pound, uno de los poetas estadounidenses más reconocidos del siglo XX, difundió propaganda fascista desde Italia durante la Segunda Guerra Mundial; fue acusado de traición, aunque le declararon incompetente para enfrentar juicio.

Mellor no es Philby, Hanssen ni Pound. No se le puede acusar de lo que no ha hecho ni imputar delitos que no se le han probado. Pero la comparación sirve para recordar una verdad elemental: las democracias no solo son amenazadas por enemigos externos, sino también por ciudadanos que, desde la comodidad de la libertad, normalizan, justifican o sirven a quienes resultan una amenaza para el mundo libre.

Un republicano puede defender el libre comercio, promover relaciones internacionales, hablar con quien quiera. Pero no puede pretender representar los valores de Estados Unidos mientras se registra para trabajar en favor de instituciones de una dictadura comunista que ha sido adversaria histórica de la libertad, de la democracia y de los intereses estadounidenses.

Eso no es diplomacia, no es patriotismo. Es una profunda inconsistencia moral. Es regalar la soga a quienes te quieren ahorcar.

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1 comentario

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Cada tanto aparece un personaje de formación democrática que admira a alguna que otra dictadura. Esto en general tiene que ver con la personalidad del dictador, como pasó en su momento con Castro I, que era alabado por conocidos demócratas de la región, como Alfonsín o más tarde, Lula, o bien, europeos como Felipe González o Francois Miterrand.