El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel encabezó este viernes el onceno ejercicio militar que despliega el régimen en lo que va de año, mientras el resquebrajamiento de la isla es cada vez más agudo y la narrativa belicista domina el discurso oficial. En el capitalino municipio de Habana del Este, el gobernante supervisó "la puesta en completa disposición para la defensa y contra el desgaste sistemático y la invasión del enemigo", informó la Presidencia en una nota al respecto.
Díaz-Canel, acompañado por los generales de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera y Lázaro Álvarez Casas, ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior, respectivamente, asistió, entre armamento obsoleto y rostros cansados, a un entrenamiento para "situaciones de riesgo, amenazas y agresión durante la lucha armada". El ejercicio "incluyó acondicionamientos ingenieros del terreno, mantenimiento de obras protectoras y prácticas de evacuación de la población", detalló la Presidencia.
"Ante el incremento de la agresividad imperial, es necesario aprovechar cada Día Nacional de la Defensa para ejecutar los planes previstos y actualizarlos si es necesario, según va dictando la práctica y la experiencia que se va acumulando en cada una de estas jornadas", dijo Díaz-Canel, quien insiste en que el régimen no quiere la confrontación bélica, pero que se está preparando para ella.
Las casi 2.000 personas que participaron en el ejercicio militar, según la Presidencia, "recibieron clases combinadas, desde el dominio, arme y desarme de fusiles, llenado de cargadores, tiro, sanidad, manejo de minas y otros explosivos, y elaboración de alimentos, entre otros entrenamientos".
Al propio tiempo, rodeado de generales y diferentes mandos de los estamentos políticos del régimen, Díaz-Canel pidió a las autoridades que garanticen los materiales de cocción alternativos, en medio de la crisis de combustible que padece la isla. Así, asumiendo que la electricidad y el gas son y seguirán siendo cada vez más exiguos, el gobernante llamó a potenciar la producción de alimentos con carbón vegetal y leña.
En un contexto en el que el régimen tiene todas las cartas en contra para su continuidad, el énfasis en la movilización militar contrasta con el deterioro interno del país. Precisamente en intentos por conservar dicha continuidad, Díaz-Canel confirmó recientemente los contactos con EEUU que La Habana había negado.
Según el gobernante, dichos contactos han estado orientados a buscar "soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones". No obstante, mientras habla de diálogo y de "alejarse de la confrontación", sigue compareciendo junto a militares y armamento.
El gobernante dijo que el objetivo de estos intercambios ha sido "identificar los principales problemas" entre ambos países, evaluar la disposición de las partes a adoptar medidas "en beneficio de los pueblos de ambos países" y explorar posibles áreas de cooperación en materia de seguridad.
Mientras, Donald Trump sigue insistiendo en que "Cuba es la siguiente" y Marco Rubio reitera que el sistema de Gobierno de la Isla "tiene que cambiar, no habrá ningún desarrollo económico sin esos cambios".
Así, con su apuesta por un obsoleto belicismo escenificado, el régimen sigue sin dar soluciones a los cubanos frente a los prolongados apagones y el resquebrajamiento integral de la sociedad cubana.
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