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Política

Intereses materiales e ideológicos: México como plataforma de influencia del régimen cubano

Un informe del 'think tank' Gobierno y Análisis Político AC demuestra el involucramiento mexicano en la dinámica internacional de La Habana.

Ciudad de México
Díaz-Canel y Sheinbaum en 2024.
Díaz-Canel y Sheinbaum en 2024. Embajada de Cuba en México/Facebook

"El periodo enero–febrero de 2026 evidencia una intensificación del involucramiento mexicano en la dinámica internacional que rodea al régimen cubano", destacó el más reciente informe del think tank Gobierno y Análisis Político AC (GAPAC), en el que resaltó que "México se ha convertido en uno de los principales nodos de influencia favorable a La Habana en el hemisferio occidental, en un momento de creciente presión geopolítica sobre la Isla".

Para el coordinador de GAPAC, Armando Chaguaceda, esta cercanía "tiene muchas causas" y, en declaraciones a DIARIO DE CUBA, se refirió a "la búsqueda de petróleo para Cuba, la búsqueda de apoyo diplomático para los dos, el contentar a las bases de izquierda en el caso de Morena (Movimiento Regeneración Nacional, el partido de la presidenta Sheinbaum), el aprendizaje y el intercambio de experiencias, sobre todo de La Habana a México, en términos de propaganda y de control político".

Así, Chaguaceda destacó que, si no existe una presión directa y más intensa por parte de EEUU, "esa cooperación no va a hacer sino incrementarse". En tal sentido, el politólogo puso como ejemplo los tres cargamentos de ayuda humanitaria enviados por el Gobierno de Claudia Sheinbaum a la Isla, con miles de toneladas de alimentos, productos sanitarios y otros insumos.

"Aunque presentados como gestos humanitarios, estos envíos ocurren en un contexto donde el aparato estatal cubano mantiene control monopólico sobre la distribución de bienes esenciales", sostuvo el informe de GAPAC, al tiempo que subrayó que "en sistemas autoritarios altamente verticalizados, la asistencia material no es políticamente neutra: contribuye a la estabilidad del aparato estatal y a su capacidad de gestión en momentos de presión externa".

"Además, la decisión mexicana se produce en paralelo a advertencias de Washington sobre posibles repercusiones comerciales hacia países que mantengan apoyos energéticos o logísticos a Cuba, lo que otorga a la medida una dimensión geopolítica explícita", agregó.

De ahí la importancia de que, según Chaguaceda, EEUU preste más atención a estas relaciones, toda vez que se trata de un "interés operativo" y un objetivo estratégico de La Habana. Además, dijo el experto, "las protestas, las manifestaciones, la crisis brutal en Cuba han sido ignoradas sistemáticamente por parte de la academia, la sociedad civil y la opinión pública mexicana, que se mueven en sintonía con la narrativa del Gobierno". En tal sentido, Chaguaceda enfatizó la necesidad de que Washington ejerza más presión, pues, según su criterio, las autoridades mexicanas son "susceptibles" a ella.

Al propio tiempo, Ciudad de México fue sede en febrero de un encuentro sindical internacional donde delegaciones de América Latina, Europa y África aprobaron una moción de solidaridad con Cuba. "Este tipo de eventos posiciona a México como plataforma regional para la articulación de redes internacionales favorables a La Habana, extendiendo el alcance del respaldo más allá del plano bilateral", indicó GAPAC.

La organización, a partir de un exhaustivo monitoreo, estableció un patrón de influencia transnacional compuesto por cuatro vectores principales: cooperación material estatal de gran escala, integración del respaldo dentro de estructuras partidarias, movilización social organizada en espacios públicos estratégicos y articulación de redes sindicales y académicas internacionales.

En este contexto, "el respaldo mexicano contribuye a reducir el aislamiento diplomático de La Habana", destacó GAPAC, y recalcó que "el impacto de este posicionamiento trasciende el ámbito bilateral y se inserta en el debate más amplio sobre el futuro político de Cuba y el equilibrio de alianzas en la región".

Así, el think tank de análisis político concluyó que se trata, para La Habana, de recoger lo que abonó durante años a través de técnicas de sharp power, es decir, la manipulación diplomática y política sobre la que el régimen ha asentado su acción exterior. Al respecto, GAPAC apuntó que "este patrón no constituye neutralidad diplomática, sino una forma de influencia política que fortalece la resiliencia externa de un régimen caracterizado por la concentración de poder, la ausencia de pluralismo político y la restricción de libertades fundamentales".

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1 comentario

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Parece que la nueva Cuba tendrá que romper todo tipo de relaciones con los mejicanitos definitivamente. Vaya! Multiplicarlos por "Cero". ¡Ah! y no le debemos nada ! Estos países que están tratando de darle oxigeno a la dictadura con donaciones de todo tipo que luego la dictadura se la revende a la población ,parece que en su momento pagarán con creces esta artera traición a la población cubana ,nacionalizándole cualquier bien "adquirido" en la isla y que recen que la ira del pueblo no los coga en el territorio nacional !