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Opinión

Las garras del régimen cubano en Ucrania pueden aislarlo aún más

La velada participación castrista en la guerra en Ucrania podría ser también señal de cuánto cambia el mundo.

Miami
Tropas de Rusia en Crimea.
Tropas de Rusia en Crimea. AP

Cuando Frank Darío Jarrosay montó el avión que lo llevaría de La Habana a la gélida y lejana Rusia, pensó que lo haría como constructor. Los apagones, la escasez de alimentos y medicinas en su natal Guantánamo, lo empujaron a aceptar un contrato de unos 2.000 dólares mensuales por el que dejó la familia atrás, a cambio de la ilusión de proveerles.

Pero sus contratadores rusos tenían otra idea. Al llegar, lo uniformaron y le dieron un rifle para ir al frente de la guerra en Ucrania.

Desde una cárcel ucraniana, Jarrosay tuvo más suerte que otros cubanos, que simplemente han muerto. De la miseria socialista en el Caribe a la máquina de moler carne humana en que se ha convertido el frente ruso-ucraniano, él es una de muchas otras historias recientes de hombres cubanos en las filas de los contingentes mercenarios que aterrizan en la guerra del lado de Moscú.

Sin embargo, una distinción es clave aquí. Mientras las legiones extranjeras como la norcoreana son apoyadas públicamente por sus respectivos dictadores, la formada por cubanos ha visto a la cúpula castrista distanciarse de ella mediáticamente.

Tal movimiento recula del orgulloso concepto de Internacionalismo proletario, que abanderó el cruce castrista del Atlántico con brigadas de tanquistas, aviones y soldados a las guerras de Yom Kippur, el Ogaden y Angola.

¿Por qué? Porque el mundo cambió. El flujo de subsidios soviético que aceitaba la maquinaria militar cubana se evaporó y en los discursos de Fidel Castro amainó la noción de exportar la revolución y brotó la mucho más políticamente correcta, aunque falsa, de paz.  

Pero la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) acaba de dinamitar esa última. Su secretario general, Orlando Gutiérrez Boronat, señaló en una reciente conferencia de prensa que los crímenes y violaciones cometidos en la invasión rusa a Ucrania, cuentan con "la participación directa del régimen cubano mediante el envío de mercenarios reclutados en la Isla a cambio de compensaciones económicas".

El Estado castrista "está recibiendo un bono por cada mercenario" que lucha contra Ucrania en el bando ruso, dijo Gutiérrez Boronat.

Durante una visita a Kiev, él mismo conoció a tres de ellos, capturados en Ucrania, identificados como Frank Darío Jarrosay, Ernesto Michel Pérez Avelaes y Yusbel González Tuercos. Fue él, como parte del largo exilio cubano, y no el Estado socialista, quien informó sobre la suerte de ellos a las familias de los hombres en la Isla y se aseguró de que recibieran un trato digno en las prisiones ucranianas.

Un reporte del Coordination Headquarters for the Treatment of Prisoners of War estimó que unos 20.000 cubanos han estado involucrados en el ejército ruso como mercenarios durante la guerra de Crimea. La edad promedio de aquellos que acaban en el campo de batalla es de 35 años. Mientras, la Isla viene experimentando un éxodo masivo de jóvenes en los últimos cuatro años, comprometiendo el reemplazo generacional en la ya deprimida demografía nacional.

Según ese documento, el trato hacia los cubanos en las filas rusas se acerca a la esclavitud moderna. A los cubanos en las filas rusas les es imposible rescindir el contrato, contactar con familiares o representantes consulares de su país de origen, tienen que soportar abusos y racismo por parte de comandantes rusos y compañeros soldados, así como extorsión por parte de comandantes o reclutadores.

ARC dijo que con "la plena participación castrista en el esfuerzo bélico ruso" se consolida un nuevo "Eje del Mal", liderado por Moscú, Pekín, Teherán y La Habana.

La velada participación castrista en la guerra en Ucrania podría ser también el signo de que el mundo sigue cambiando. Otra vez, no en favor de la dictadura cubana.

Ucrania, por su parte, se aliena cada vez más del argumentario castrista. El primer paso fue cerrar su embajada en La Habana. 

Por primera vez en décadas, el totalitarismo castrista perdió varios países en el voto en la ONU a favor de continuar el embargo económico y financiero sobre el régimen. Entre ellos estuvo el voto ucraniano, que según el canciller de ese país, Andrii Sybiha, no constituyó una decisión repentina.

Su voto, dijo Sybiha, "es contra la inacción de las autoridades cubanas ante el reclutamiento masivo de ciudadanos cubanos para el ejército de ocupación ruso. Miles de ellos han firmado contratos, uniéndose a las filas de soldados que participan directamente en operaciones de combate en territorio ucraniano. La negativa de La Habana a detener el despliegue masivo de sus ciudadanos en la guerra rusa contra Ucrania constituye complicidad en la agresión y debe ser condenada enérgicamente".

Además, durante esa votación sobre el embargo, ARC cree que se quebró "el monopolio del Gobierno socialista español sobre el tema cubano dentro de la ONU y la Unión Europea", gracias a la unión junto a Ucrania de países como Polonia, Lituania y Hungría en su voto contra la propuesta de la dictadura cubana en la ONU, "marcando un nuevo alineamiento moral en defensa de la libertad".

Otra vez cambian los vientos, pero quizá esta vez el totalitarismo en La Habana pierda el tren de la historia, al menos en política internacional, en los lejanos campos donde rusos y ucranianos se desangran.

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2 comentarios

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El cartel de Punto Cero lleva tres años enviando mercenarios a Ucrania, votando en todas los forums de la ONU a favor de Rusia y recibiendo miles de sus turistas.

Sin embargo, a la mayoritaria comunidad socialista de este planeta, lo menos que le interesa es aislar a su protectorado ideológico en el Caribe. De lo contrario, hace rato que los burócratas europeos hubieran cancelado el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación, así como los cientos de millones de euros que lo acompañan, además de sancionar y denunciar las tropelías de los bandidos de la Habana.

Incluso, el gobierno de la agredida Ucrania, no fue hasta octubre del presente que redujo el nivel de sus relaciones diplomáticas con el principal aliado de su agresor.

Profile picture for user Amadeus

En vez de tratar de sacar al país de la ruina, el régimen sigue empeñado en aliarse con el que no le va a resolver su problema. A Cuba no van a ir rusos a sacarles las castañas del fuego al régimen en el caso de una confrontación, si ellos mismo están reclutando cubanos para mantenerse en Ucrania que se ha convertido en una hipoteca, y como están de calientes las aguas del Caribe con la llegada de potraviones Gerardo Ford, tiene que tener cuidado que los capellanes de la 82nd aprovechen la cercanía y quieran dar una misa en la Plaza de la Catedral. Fck!