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El régimen de Cuba activa la desinformación en el aniversario del 'Maleconazo'

La narrativa oficial trata de recrear una vez más los sucesos del 5 de agosto de 1994 en La Habana mintiendo y ocultando.

La Habana
Concentración de personas el 5 de agosto de 1994 en la calle Galiano de La Habana durante el "Maleconazo".
Concentración de personas el 5 de agosto de 1994 en la calle Galiano de La Habana durante el "Maleconazo". BBC

"Aquel 5 de agosto el pueblo devolvió la tranquilidad a sus calles", tituló el diario oficial Granma un artículo por el 31 aniversario del estallido social del 5 de agosto de 1994 en La Habana, conocido como el "Maleconazo", en el que se reitera la narrativa oficial sobre tales sucesos y se oculta la represión violenta contra los manifestantes.

El periódico del Partido Comunista asegura, como ha hecho durante décadas la narrativa oficial, que el arribo de Fidel Castro a la intersección de las calles Galiano y San Lázaro "durante el momento más álgido de los disturbios (...) cambió el signo de esa jornada violenta y comenzó a gestarse nuevamente la paz habitual".

El artículo se explaya en epítetos para celebrar al dictador, y lo califica como "figura casi legendaria (...) capaz de ahuyentar con su presencia a un ejército de miles".

Pero la realidad es bien distinta: la llegada de Castro a la zona, cubierta por la prensa y la televisión oficiales, ocurrió luego de que paramilitares armados con palos y otros objetos contundentes, así como militares y agentes de civil, agredieran a los manifestantes, en un enfrentamiento en el que grupos que protestaban se defendieron lanzando piedras. La Policía intervino e hizo varios arrestos.

La narrativa del régimen, en cambio, ha subrayado desde entonces que la sola aparición de Castro hizo que quienes gritaban "¡Abajo Fidel!" comenzaran a corear "¡Viva Fidel!"

Miembros del Contingente Blas Roca que intervinieron como paramilitares de civil contaron en 2019 a Cubanet detalles de lo ocurrido. Esa jornada el aparato represivo ensayó una táctica que hoy el régimen cubano utiliza contra cualquier protesta pacífica.

"Ese día estábamos terminando los techos de unos almacenes en la Habana del Este y llega Arnaldo [el jefe de brigada] y nos dice que dejemos todo y nos montemos en el camión", contó uno de los miembros de la empresa de la construcción creada por Fidel Castro y que participó en esos hechos.

"Nos grita que cogiéramos palos e hierros y que subamos, pero no nos dice a dónde nos llevan. […] Ya sabía de qué se trataba, porque cuando entré al contingente en marzo me habían hablado de ese tipo de cosas que debíamos hacer. Nos hablaban de eso en los matutinos y hasta teníamos que poner en las planillas que estábamos dispuestos, como cuando me mandaron a Angola y yo era solo un muchacho".

"Yo tenía una niña con la que era mi mujer en Las Tunas, y dos hijos más con otra. […] Si decía que no, perdía el trabajo y no podía darme ese lujo. Los salarios eran bajos, pero la cosa estaba mejor que en otros lugares, así que tenía que hacer lo que me dijeran. […] Cogí el cabo de una pala y me subí al camión. […] Nos soltaron en San Lázaro y nos dijeron que hiciéramos un cordón y que si alguien subía por allí, le cayéramos a palazos sin más ni más. Veía un montón de gente a dos cuadras de allí en dirección al Malecón y me puse nervioso", evocó.

"Al rato, vino un tipo con un walkie-talkie a hablar con Arnaldo y entonces nos ordenaron que subiéramos hasta el hotel Deauville. Había un grupo que gritaba '¡Libertad!' y '¡Abajo Fidel!'; entonces Arnaldo nos gritó que le entráramos a palazos. Cuando el grupo nos vio correr, se dispersaron y los perseguimos unas cuadras. Más o menos llegando al (teatro) América, alcancé a uno, le di un palazo por las piernas y lo tiré al piso. Después llegó Arnaldo, y otros dos comenzaron a golpearlo hasta que llegó un policía para llevárselo. En la otra acera había un tipo mirando, con una cámara en la mano. No parecía cubano. El policía le gritó que se fuera, porque si no la iba a pasar mal. Arnaldo también lo amenazó y entonces el tipo se echó a correr", finalizó.

Granma evita mencionar lo anterior en su panegírico a la presunta "victoria del pueblo", así como los apagones, la parálisis del transporte y la grave escasez de alimentos que sufrían los cubanos en esa época, luego del derrumbe económico del país tras la caída del campo socialista europeo, de cuyos subsidios Castro lo había hecho depender. 

En cambio, afirma que la manifestación comenzó debido a "una inusual concentración de elementos antisociales, atraídos por los rumores de emisoras ubicadas en Estados Unidos acerca de la posibilidad de emigrar a través del mar, sin necesidad de trámites".

La publicación asegura que la imposibilidad de conseguir robar una embarcación para viajar hacia EEUU hizo que esas personas "descargaran su ira en los municipios de La Habana Vieja y Centro Habana, con roturas de vidrieras, saqueo de comercios, agresiones físicas, incluso a la Policía".

Además de a su aparato represivo y los paramilitares, el régimen movilizó a las denominadas Brigadas de Respuesta Rápida, como reconoce Granma al citar a una funcionaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), cuya sede nacional está a dos cuadras de Malecón: "Nosotros no tuvimos una Sierra ni un Girón (…) Este es nuestro tiempo y nuestro combate. Yo no fui la única mujer", cita el artículo, sin identificar a su fuente.

El texto evita recordar que, después de la manifestación, Fidel Castro anunció la apertura de las fronteras marítimas para que todos los cubanos que quisieran marcharse a EEUU lo hicieran, dando lugar a la conocida como Crisis de los Balseros. Ese éxodo, similar al que bajo semejantes circunstancias propiciara La Habana en 1980 a través del Mariel, provocó la salida del país de alrededor de 35.000 personas en frágiles embarcaciones. Un número desconocido de migrantes perecieron ahogados en el trayecto, sin que jamás La Habana asumiera responsabilidad alguna.

Como hiciera tras las masivas protestas del 11 y 12 de julio de 2021, el régimen ha organizado marchas y actos los 5 de agosto para celebrar lo que denomina una batalla ganada. Mas, la propaganda oficial no ha podido explicar cómo, a 26 años del "Maleconazo", su impronta sigue vigente y las manifestaciones se han extendido y regularizado en Cuba, que vive circunstancias similares a las de la crisis de la década de 1990.

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4 comentarios

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Fue el 5 de Agosto y el sistema se tambaleó,poco después comenzaría la " Crisis de los Balseros" ,pues Castro sabía que no podía contener la presión de la olla popular.....

Profile picture for user cubano libre

La versión que siempre escuché fue que FC al ver la turba que corría hacia donde estaba, rodeado de escoltas como siempre, salió echando “chillando gomas”…….

DDC rectifiquen, el aniversario del maleconazo es el 31 no el 26, a menos que se me estén contagiando con aquello de Siempre es 26.

Profile picture for user Ana J. Faya

Lo que no dice Granma, además, es que la situación era tan mala, había un ambiente tan tenso, que cuando supimos que la gente se había tirado a la calle no sorprendió, era lo que se esperaba. Y el régimen lo esperaba también, de lo contrario no hubieran movilizado a las fuerzas especiales del MININT por decenas en los alrededores del Hospital Fajardo, que las vi. La represión estaba preparada. Porque igual que cuando el 11J, el descontento, las quejas, denuncias de la población el régimen las responde con palos.