En su primer día de visita oficial a Cuba, el secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, monseñor Paul Richard Gallagher, pidió una Iglesia católica "unida" en un "mundo reconciliado", durante una homilía celebrada este miércoles en la Catedral de La Habana, a la que asistieron los ministros de Relaciones Exteriores y Cultura, Bruno Rodríguez Parrilla y Alpidio Alonso Grau, respectivamente, y el vicepresidente Salvador Valdés Mesa, publicó el diario oficial Granma.
Gallagher, canciller del Vaticano desde 2014, transmitió a los fieles cubanos "un saludo afectuoso" del papa León XIV.
"Él mismo me ha pedido que les traiga hasta aquí, para los obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, y para todos los hijos del pueblo cubano, un saludo afectuoso, asegurándoles que tienen, todos, un rinconcito en el corazón del Santo Padre", dijo, de acuerdo con un reporte de EFE.
Granma precisó que a la eucaristía también asistió Caridad Diego, jefa de la oficina del Partido Comunista de Cuba encargada de controlar los asuntos religiosos.
La visita del diplomático vaticano a la Isla se convierte en la primera que Gallagher realiza desde el inicio del pontificado de León XIV. También marca el aniversario 90 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Gobierno de Cuba, uno de los pocos países del mundo que han escogido los últimos papas para viajar: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
Durante la jornada, Gallagher sostuvo una reunión con los obispos de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), a quienes llevó un "mensaje de afecto y de comunión" del papa. Según la agenda divulgada, también intercambiará este viernes con religiosos que trabajan en proyectos caritativos como comedores, asilos y hospitales.
Por su parte, Bruno Rodríguez dijo en redes sociales que sostuvo "fructíferas conversaciones oficiales" con Gallagher y reiteró la voluntad del régimen de "fortalecer los vínculos con la Santa Sede con espíritu constructivo y respetuoso".
Según la oficial PL, ambos funcionarios participaron en la cancelación de una estampilla conmemorativa por el aniversario diplomático, que muestra las banderas de Cuba y el Vaticano, junto a las imágenes de la Catedral de La Habana y la Basílica de San Pedro.
Cuba fue oficialmente un Estado ateo entre 1959 y 1992. Durante la era de Fidel Castro, la religión fue percibida como una amenaza ideológica al proyecto comunista, lo que derivó en décadas de represión. Las crisis del país forzaron una "apertura" controlada en los años 90. Aunque la Iglesia Católica recobró cierto espacio, nunca ha alcanzado plena libertad ni influencia pública, y las autoridades mantienen un control estricto sobre cualquier actividad religiosa con implicaciones políticas o sociales.
En los últimos años, el Vaticano ha jugado un rol clave en momentos de la política cubana, como la mediación del papa Francisco en el denominado "deshielo" entre La Habana y Washington en 2014. El Vaticano también ha intervenido en varias excarcelaciones masivas, aunque muchas de ellas involucraron a presos comunes, no necesariamente a prisioneros políticos.
Durante los últimos días de la presidencia de Joe Biden, el Vaticano intentó mediar para sacar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo a cambio de la liberación de presos. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el mandatario devolvió a La Habana a esa categoría y las excarcelaciones acabaron.
El proceso permitió la salida de prisión de 553 reclusos, entre ellos poco más de un centenar de presos políticos. Sin embargo, algunos han sido devueltos a prisión tras la revocación de su liberación, como es el caso de los opositores José Daniel Ferrer y Félix Navarro, actualmente recluidos en régimen de aislamiento en cárceles de Santiago de Cuba y Matanzas, respectivamente, como represalia por mantener su activismo.