La espera valió la pena. La gira mediática para recordar los 50 años de la renuncia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al marxismo, y el abrazo de la socialdemocracia, abría una posibilidad. Y así sucedió. El expresidente del Gobierno español Felipe González, de 82 años, aceptó la invitación de DIARIO DE CUBA para conversar sobre la Isla, la grave crisis de su corriente ideológica y los problemas democráticos de España.
En un conocido despacho de abogados del centro de Madrid, nos hemos encontrado a un político intelectualmente lúcido, pero también decepcionado por el rumbo de su partido —en manos de Pedro Sánchez— y por los errores de la centroizquierda.
La percepción de mi generación en Cuba es que usted apoyaba sin fisuras al castrismo. ¿Cómo vio al régimen de Fidel Castro en 1982, cuando llegó al poder, y qué pasó después?
Yo quería que lo que estaba haciendo en España fuera lo que se hiciera en toda América Latina. Y, dentro de eso, en mi trayectoria, puedes observar que mi pelea era por que los países que vivían en dictadura pasaran a ser democracias. Mi lucha era esa.
Entonces, mi discusión con Fidel, la no conocida públicamente, era sobre la democratización de Cuba. Un momento culminante de ese proceso de discusión, que tuve a lo largo de muchísimos años, es nuestro encuentro en Bariloche, Argentina, en la Cumbre Iberoamericana, donde estuvimos a punto de firmar un acuerdo Unión Europea-Cuba.
El acuerdo tenía una condición previa, ya que no conseguíamos avanzar en el pluralismo, que era mi pretensión desde siempre: la desaparición de lo que se llamaba "el delito contra la Revolución". Y, por tanto, [la posible existencia de] libertades individuales, respeto a los derechos humanos, incluso aceptando que era un país de partido único.
La última discusión con Fidel fue en noviembre de 1995, con un informe del Consejo de Estado francés para modificar la legislación cubana y hacer desaparecer el delito contra la Revolución. Le dije: "mira, Fidel, llevo casi 14 años en el Gobierno, y lo lógico es que pierda las elecciones". Me respondió: "¿por qué vas a perder las selecciones?". Y le dije en broma: "porque estoy harto de mí mismo".
Me dijo que él se estaba "sacrificando por la Revolución" y que no estaba ahí por gusto. Yo le dije: "te sugiero una cosa, que no estaría mal. ¿Por qué no le preguntas a los cubanos si ellos quieren que te sigas sacrificando por la Revolución, o si prefieren que te vayas a descansar y dejes que hagan su vida?".
Esas palabras lo irritaron mucho. Eran cabreos que tenía muchas veces conmigo, porque nadie le decía esas cosas.
Pero, en todo caso, ¿por qué eso fracasa? Porque Fidel no quería, a pesar de que aceptó el informe del Consejo de Estado francés y el acuerdo con la Unión Europea. Y para demostrar que no quería, solo te pongo un hecho relevante: el derribo de las avionetas que sobrevolaban La Habana tirando propaganda.
En ese momento, toda la relación de la Unión Europea con Cuba se bloquea. Siempre se ha discutido quién tomó la decisión. Yo creo que la toma Fidel, aunque la gente dice que Raúl. Esa decisión rompe la dinámica de un acuerdo para hacer desaparecer el delito contra la Revolución.
Usted mandó a su ministro Carlos Solchaga en los años 90 para plantear una reforma económica. Aquello fracasó, pero muchos años después Raúl Castro sigue cerrado a cualquier cambio al estilo de Vietnam y China…
Toda la gente que colaboró con Solchaga desapareció del régimen, sobre todo cuando llegó Raúl, que eliminó todo eso. En Raúl había un desacuerdo de fondo con los chinos, que querían que la economía mejorara y fuera más eficiente. Sin embargo, sí tenía una atención privilegiada a Vietnam.
Ah, ¿por qué no parece viable ninguna apertura? Es verdad que también fracasó, desde el punto de vista económico, la Perestroika de Gorbachov, porque ellos no se fían de la libertad. Por tanto, no quería dar ningún paso de apertura, ni siquiera en la economía. Muchas veces discutí con Fidel que el huerto de La Habana había alimentado siempre a los ciudadanos, que hoy pasan hambre. Cada vez que alguien tiene un mínimo éxito en el desarrollo de una economía familiar o de lo que sea, lo cortan.
En un futuro democrático, el panorama podría ser desolador para la socialdemocracia en Cuba, teniendo en cuenta el nefasto papel de la izquierda internacional en estos años…
Sin duda, puede ser un grave problema. Acepto que eso es así, porque el acompañamiento en la lucha por la libertad no ha sido visible ni suficiente, mucho menos en la extrema izquierda, que sigue defendiendo al régimen de Cuba.
A toro pasado, ¿se arrepiente de alguna cuestión en su relación con La Habana? ¿Le quedó algo por hacer?
Seguramente, sí. Pero mi propósito fue, desde antes de llegar al Gobierno, desde que recuperamos las libertades aquí, querer para América Latina lo mismo que para España. ¿He fracasado en algunos intentos? Hombre, ver lo que pasa en Nicaragua hoy me produce hasta escalofrío. Me la jugué por el sandinismo a fondo, los ayudé en la lucha contra Somoza y ahora tenemos al frente a Ortega-Murillo, que es peor que Somoza. Por tanto, ahí he fracasado.
Hablemos de las empresas españolas en Cuba. Meliá y muchas otras han aceptado siempre las reglas del régimen. Primero, que los cubanos no entraran a los hoteles, y luego que el 90% del salario se lo quedara el castrismo. ¿Cómo se explica este esquema de semiesclavitud?
Eso es lo que yo planteaba en las discusiones. Fidel me decía: "oye, ¿por qué será que me entiendo mejor con los empresarios que contigo?".
Le dije: "Es muy fácil de explicar. Tú a los empresarios le das todo lo que quieren, y le quitas todos los impedimentos. Por ejemplo, no hay libertad sindical. Por tanto, [los trabajadores] no pueden negociar sus salarios. No hay nadie que le pueda hacer una huelga a un empresario. Es lógico que te lleves bien con la gente que te permite hacer lo que en otro sitio sería absolutamente imposible soportar. En España, los sindicatos harían reventar cualquier tipo de acuerdo de esta naturaleza. ¿No te preocupa reconocer que te llevas mejor con los empresarios que con los demás? ¿Eso no te preocupa más?".
Presidente, 50 años después del congreso de Suresnes, ¿qué responsabilidad tiene la socialdemocracia en el ascenso de los discursos extremistas?
Sin duda. Estamos en un momento de crisis de identidad de la socialdemocracia. Hemos perdido una parte del sentido de la lucha, que es por la igualdad en libertad. Y estamos en esta moda que hay ahora, de la fractura en no sé cuántas identidades.
Entonces, está en crisis la socialdemocracia. Desde aquellas ocasiones en que teníamos vocación mayoritaria y éramos capaces de ganar elecciones por mayoría, hasta ahora que hemos perdido hasta la vocación mayoritaria y damos por hecho que no seremos mayoría. Y cuando una fuerza política representativa piensa que no puede ser mayoría, no puede pretender que la gente le dé la mayoría.
¿Qué han hecho mal?
Muchas cosas. La lucha de la socialdemocracia ha pasado de la defensa de un Estado de Derecho, del pluralismo democrático y de los derechos humanos a [interrumpe la idea]... Y el elemento distintivo, que nos unía a otros demócratas, era la lucha por la igualdad y la justicia social. Esa lucha por la igualdad se ha perdido. Ahora es mucho más identificativa la lucha por los "elementos diferenciales", las minorías diferenciadas, que crecen sin parar ad infinitum.
Mucho se habla de Donald Trump, pero el presidente español Pedro Sánchez controla el Tribunal Constitucional, acosa permanentemente a jueces y medios de comunicación y usó la figura de la amnistía con fines partidistas para mantenerse en el poder. ¿Hay deterioro democrático en España?
Sí, hay deterioro democrático. La respuesta es sí. Acabamos de hacer un acuerdo que afecta a las fronteras…
…con Cataluña.
Ojalá fuera con Cataluña… Es con [el prófugo de la justicia española Carles] Puigdemont. Hemos perdido ya hasta las formas, que en democracia afectan al fondo.
Hay un acuerdo sobre política migratoria, puertos, aeropuertos. Hasta donde sé, el presidente de Cataluña es [el socialista Salvador] Illa, que es amigo mío. El acuerdo no es con la Generalitat [Gobierno regional], sino con Puigdemont. En todo caso, a mi juicio, rompe las reglas del juego completamente. Lo hacen por una vía que no pasa por los controles del asesoramiento técnico-jurídico, ni por el Consejo de Estado, ni por el Consejo del Poder Judicial.
O sea, se está burlando permanentemente el sistema de contrapesos y controles, que existe en un funcionamiento democrático ordinario. Y esta es solo la última.
Lo de Donald Trump es mucho más claro, porque decidió acabar con las reglas que permitieron que la comunidad internacional post Segunda Guerra Mundial se rigiera por una normatividad, sea Naciones Unidas o lo que fuera. Ha decidido que eso no sirve. Y, por tanto, que aquí es la ley del más fuerte.
Con respecto a lo que dice de los Castro y demás, vale el refrán cubano en este caso: "lo que fue y no es, es como si no hubiera sido", y, ni tan siquiera fue... Las relaciones de Felipe González con Fidel Castro y su dictadura, no reflejaron nunca ningún grado de enfrentamiento. Fuera del Marqués de Logendio -primer embajador español en 1959, que venía de antes-, siempre hubo cierta complacencia española oficial con el "pichón de gallego". Al margen de que González, logró sacarle a algún preso político español, no queda constancia de ninguna enemistad con el dictador, más bien lo contrario. Los embajadores españoles fueron asiduos del dictador, incluso. No sé si no dice esto -de lo que no tenemos constancia verbal ni visual- para quedar bien, como tantas otras opiniones del Sr. González, según la ocasión. Lo cierto es que desde hace años se ocupa más de la dictadura venezolana, que de la de Cuba. ¿Por complacencia con el empresariado español en Cuba? Interesado en mantener prebendas.
No sé quién tiene más cuajo de los dos. Si el que pregunta por “ataques a la prensa” del Gobierno de Pedro Sánchez, cuando el 75% de la prensa en España es de derechas y contraria a Sánchez. O el que responde dando lecciones tras presidir un Gobierno que hizo guerra sucia al terrorismo. Tremebundo
Izquierda es estiércol como la pongas y este tipo es tan despreciable como su ideología, y tan hipócrita y falso como el Narco en Jefe al que tanto admiraba.
Algunas respuestas dan la impresión, con todo respeto, de maquillar la realidad de su relación con Fidel Castro. Y por suerte aquel interlocutor está muerto.
gracias por la entrevista
¿Conservará Felipe la foto de fifo y él en Tropicana rodeado de bailarinas? ¡Ay! pillín, Felipe, que eres un pillín.
Ante todo, mi felicitación a Michel por conseguir una entrevista con una figura tan destacada, un histórico de la transición española. El hecho de que yo tenga una posición política contraria a la de Felipe Glez. no me impide reconocer su papel actual como crítico de Sánchez, Maduro y Ortega. Glez se comporta como un hombre de Estado y como un demócrata, gústenos o no, en la denuncia del bolivarismo y el sandinismo, amén del PSOE en el cual sigue militando aunque con distancia crítica por haberse convertido en una mafia. En cuanto a sus conversaciones privadas con Fidel Castro, parece que sí instó al dictador cubano, si no a democratizar Cuba, al menos a aflojar un poco las cadenas. No en balde Mas Canosa intentó utilizar los buenos oficios de don Felipe para que lo convenciera de que saliera de Cuba y se fuera a vivir a la Galicia de sus antepasados.
El cara de guante este, le hizo la tortica al loco durante muchos años, incluso le pidió que le tirara un cabo y para enfriar a los etarras los dejara entrar en Cuba, pero el otro que era un cabrón puso como condición que tenían que estar como residentes permanentes, sin saber que lo primero que les iban a hacer era quitarles el pasaporte y darles un carnet de identidad de Cuba y para poder salir necesitaban un permiso de salida que no les daban, en fin en Cuba pero casi presos, ese cabo que le tiró, a Felipe se le olvidó muy rápido y se le puso jorocon el otro no se lo perdonó y le mando decir con Gabo que era un maricón, viéndolo ahora viviendo como un marajá cobrando millones en Gas Fenosa cualquiera dice ser de izquierda.
Fidel sé sacrificó para la Revolución quedándose en poder dé por vida recaudando fondos para él vivir bien tomando todas las decisiones que sé llevaban a cabo en Cuba y obligando a los demás a vivir cómo él decidía. Así sé "sacrifica" cualquiera ?????
Nada de eso le pedía a Fidel en sus largas horas de pesquerías en las costas cubanas.
Para un verdadero demócrata una democracia de partido único es sólo una dictadura.
Por tanto cualquier acuerdo con Cuba del PSOE, la comunidad europea o cualquier empresa, es un acuerdo con una dictadura.
Felipe es tan hipócrita como Sánchez.
Que burla la de este socialista, que como todo lo que viene de la izquierda siempre se traduce en pobreza, robo al contribuyente, enriquecimiento del grupito de parásitos en el poder e hipocresía.
No importa si el disfraz de esta lacra (anti)progresista es de social demócrata, demócrata o verde, o si es en EEUU, España o Burundi, se puede esperar siempre la misma estafa.
Hola JodioCuloAlegre mis saludos acompañados de mis hirrezpetoz para ti. Jajaja jajajaja
Jinetera desfondada y comunista, sigues tan burra como tu jefe y el mulaton que te atiende.
Jejeje no te hagas que así escribes…y sin otro entretenimiento que aparecer aquí
Felipe González como todo y todos en la vida, ha evolucionado mucho en su manera de pensar la política y los acontecimientos, y, obviamente no tiene la verdad absoluta en sus manos sobre nada; independientemente de su mérito en propiciar el retorno de la democracia en España, etc. Ahora bien, no es honesto culpar a Sánchez solamente -a pesar de sus errores-, como hace don Felipe, en lo concerniente al funcionamiento de la justicia en España, que es una asignatura pendiente desde los gobiernos del Sr. González. La justicia en España no es del todo independiente ni ahora, ni desde la transición, por subordinar la actuación de ese Tribunal Constitucional -que él cita-, así como el Consejo General del Poder Judicial a las decisiones de los dos partidos políticos mayoritarios. Por eso manipulan a esos órganos a favor de uno u otro. Sánchez gobierna en coalición, como lo hizo una vez González, y por tanto, tiene que ceder a los nacionalistas o no hay nada. ¿Fidel? Mejor muerto que jodiendo.
La entrevista se interrumpió? Continuará?