El pasado 5 de septiembre, la estatal Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS) se quejó en un comunicado oficial de lo que describió como una "política discriminatoria" del Gobierno de Estados Unidos, que ponía en peligro la participación de un equipo de la Isla en el VI Clásico Mundial de Béisbol que se desarrollará entre el 5 y 17 de marzo de 2026.
La queja, emitida seis meses antes del inicio del torneo, se debía a que la Major League Baseball (MLB) no había podido cursar a la entidad estatal cubana la invitación oficial para que enviarla la nómina preliminar de 50 jugadores —trámite que vencía el 1 de septiembre— porque carecía de la autorización de Washington.
¿Está en riesgo la participación de Cuba en el certamen más importante del béisbol internacional a nivel de selecciones? ¿Supondría ello un golpe para el régimen o una oportunidad para victimizarse?
"Si Cuba queda excluida sería lamentable, desde el impacto que tendría para la historia del evento hasta el ya maltratado nivel de popularidad del béisbol en la Isla", opina el periodista Daniel de Malas, director y CEO el medio deportivo independiente Swing Completo.
"Pero quizás lo peor de todo sea la victimización que adoptará el régimen y toda la facción de aduladores olvidadizos que esgrimirán lo de no mezclar política con deporte, cuando esa ha sido la base del INDER (el estatal Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación) desde su propia fundación".
"Es increíble haber vivido décadas de boicots, deportistas y familiares presos, olvido forzoso y prensa deportiva parcializada, para ahora leer su llanto cuando le pisan los callos", enfatiza De Malas antes de subrayar que "lamentablemente, la exclusión del equipo cubano no afectará al régimen", sino que ocurrirá todo lo demás que mencionó.
El periodista deportivo Enrique del Pozo coincide con el director de Swing Completo… en parte: "Sería parte y parte. El Gobierno cubano intentaría capitalizar la exclusión como un acto de hostilidad y presentarse como víctima ante la opinión pública, pero en lo deportivo el golpe sería innegable: el Clásico Mundial es la competencia más prestigiosa, la que da visibilidad y mide a los mejores".
"Estar fuera significaría aislamiento, pérdida de prestigio y una herida para la ya deteriorada tradición beisbolera cubana", enfatiza el periodista.
"Creo que a pesar de la propaganda política que pueda hacer el Gobierno con esta situación, pierde más de lo que gana. Sería un golpe", recalca.
Sin embargo, el especialista en béisbol Francys Romero, autor del blog Beisbol FR considera que no hay motivos reales para pensar que Cuba quedará fuera del Clásico.
"En 2023, la licencia tardó más o menos esta cantidad de tiempo en llegar, pero al final se dio", recuerda el también autor de El sueño y la realidad. Historias de la emigración del béisbol cubano (1960-2018). "Es casi imposible que en un evento de esa licencia no se apruebe al final".
"En un escenario hipotético como el que se plantea, serían las dos cosas", opina: "Un golpe para el régimen y también una oportunidad para la victimización. Pero ese es un escenario prácticamente inexistente", afirma Romero y señala que "desde 2006 ocurre lo mismo" con las licencias que debe otorgar el Gobierno de EEUU para la intervención de Cuba en el Clásico.
La propia agencia estatal Prensa Latina recordó el pasado 23 de septiembre que "en ediciones anteriores, como en 2006 y 2023, la licencia fue otorgada a pocos meses del inicio del torneo", al reseñar una conferencia de prensa en la que el presidente de la FCBS, Juan Reinaldo Pérez Pardo, actualizó la situación.
Prensa Latina destacó "el actual contexto político entre La Habana y Washington" para justificar el lamento prematuro del régimen cubano, a pesar de que la situación actual no difiere de la de otras ediciones del Clásico y de que Pérez Pardo se mostró optimista respecto a la autorización, que debe otorgar la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EEUU.
"Somos optimistas y esperamos recibir el permiso para asistir al evento como ha sucedido en las cinco ediciones anteriores", afirmó el directivo.
Según medios especializados citados por Prensa Latina, "los organizadores del Clásico estudian incluso un plan alternativo si la autorización no llega a tiempo".
Pérez Pardo explicó que ya se trabaja en la preselección de jugadores, incluidos peloteros que residen fuera de Cuba y otros de ascendencia cubana nacidos en el extranjero que han mostrado interés en integrar el equipo conformado por la federación estatal.
La declaración del presidente de la FCBS citada por Prensa Latina demuestra que, a pesar de su queja, el régimen parece confiar en la posibilidad de llevar un equipo a la competencia. Pero también, la consolidación de la práctica de las autoridades cubanas a recurrir a peloteros emigrados —y ahora, por primera vez, nacidos fuera de Cuba— para que las representen en la arena internacional.
Ello evidencia la falta de fe de la FCBS en la calidad de sus campeonatos domésticos, que parece bajar de una edición a otra. Los peloteros que se desempeñan en la Serie Nacional y en la Liga Élite del Béisbol Cubano quedan cada vez más excluidos de los equipos nacionales que intervienen en certámenes exigentes.
El régimen cubano no solo estaría garantizando contar con un roster con posibilidades de hacer un papel decoroso sobre el terreno, sino evitarse el ridículo de sufrir las fugas de atletas, que no se producen en las selecciones de otros países.
Imaginen a unos judíos que regresan a la Alemania nazi al llamado de Hitler para jugar en un equipo seleccionado, controlado y dirigido por los mismos secuaces que los obligaron a escapar, los tildaron de apátridas y traidores, y mantienen a sus familias en un campo de concentración.
¿Habría alguien repitiendo la idiotez de que el deporte no se mezcla con la política o que es respetable la decisión de los cimarrones apolíticos de regresar al cepo?
¿Tendrían esos judíos la cara tan dura como para afirmar que así le darán una alegría a su sometido pueblo?
La degradación de los individuos bajo la esclavitud que impone el socialismo empobrecedor y represivo llega a un nivel tan enajenación, que le impide a no pocos de ellos entender su propia condición de serviles, aun cuando hayan logrado huir de las penurias y el látigo de los que los usaron y desprecian.
Un detalle curioso, analizan la posibilidad de jugar con peloteros de descendencia cubana, aunque no hayan nacido en la isla, no lo veo mal, pero contradicen las actitudes recientes asumidas por la selección de la hija de Lili Estefan, como Miss Cuba para el concurso de Miss Universo, criticada por no haber nacido en Cuba y el español no ser su primer idioma y más reciente aún las declaraciones de Bruno Rodríguez Parrilla, sobre Marcos Rubio, diciendo que no sabía nada de Cuba y ni tan siquiera había nacido en ella.
Casino Deportivo: No se trata de descendencia cubana sino de ascendencia.
Casino Deportivo: No se trata de descendencia cubana sino de ascendencia.