Las fotografías que puso a circular la Presidencia de Venezuela llegaron antes que cualquier comunicado. Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, y Donald Trump aparecen sentados ante las banderas de ambos países, sonrientes, con un arreglo floral entre ambos. En otras imágenes difundidas por el Gobierno de Caracas, ella hace un gesto de victoria y él levanta el pulgar.
El chavismo tiene uno de sus puntos fuertes en la comunicación política y lo ha demostrado de nuevo, según las primeras lecturas de observadores. El encuentro ocurrió la noche del 22 de septiembre, al margen de una recepción que el presidente estadounidense ofreció a mandatarios extranjeros durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La Casa Blanca confirmó la reunión y la lista de asistentes estadounidenses: el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de Gabinete, Susie Wiles; y el subjefe de Gabinete Stephen Miller. No hubo acceso de prensa ni un relato detallado de Washington. El relato público quedó, en lo esencial, del lado venezolano.
Delcy Rodríguez calificó la reunión de histórica y no es para menos. Este es el primer cara a cara conocido entre un presidente de EEUU y un gobernante venezolano en más de 11 años. Se produce, además, después de un acuerdo energético que Washington ha presentado como uno de los mayores pactos petroleros de la historia, con acceso privilegiado a decenas de miles de millones de barriles de reservas venezolanas. Y todo ello está antecedido por la captura y extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado por parte de tropas estadounidenses.
Un sentimiento de decepción salió a relucir ya en horas de la noche del martes y a primeras horas del miércoles en la red social X. Entre venezolanos, la reunión en Nueva York —que en sí tiene un peso político notable del cual el chavismo saca rédito— tiene como contracara el impedimento, una vez más este martes, de que la líder opositora María Corina Machado pudiese regresar a Caracas.
Ese contraste, en cuestión de horas, de una exvicepresidenta de Maduro recibida en Nueva York en un ambiente cordial y la principal figura opositora bloqueada en su intento de regresar a Venezuela, ha sido recibido con decepción y pesar para muchos venezolanos.
La periodista Luz Mely Reyes, cofundadora de Efecto Cocuyo, condensó esa lectura en un hilo que circuló de inmediato. "Al mismo tiempo que Delcy Rodríguez se daba un baño de burocracia internacional en la ONU y se reunía con Donald Trump, María Corina Machado confirmaba su séptimo intento frustrado de regresar a Venezuela", escribió. Según Reyes, la Administración Trump avanza "con un plan propio cuyo objetivo es el control y la rentabilidad de los recursos energéticos venezolanos", sin que aparezca en este momento una transición democrática como prioridad.
Para esta reconocida periodista venezolana el pronóstico de fondo es tanto económico como político. Lo que viene, dijo, "no es una apertura milagrosa, sino muy posiblemente el desmantelamiento formal de lo que queda de (la estatal Petróleos de Venezuela) PDVSA y la sustitución silenciosa del régimen de explotación petrolera".
Los beneficios de los gigantescos planes de expansión anunciados por la Casa Blanca, según Reyes, no llegarían rápido a la población, porque la industria petrolera es lenta y porque la redistribución de la renta se volverá más compleja con los nuevos modelos de negocios.
En Nueva York, venezolanos de la diáspora se concentraron cerca de la ONU para rechazar la presencia de Rodríguez y exigir elecciones presidenciales. Univision reportó detenciones durante las protestas. En Miami, las reacciones grabadas en la calle fueron de sentimientos heridos y descreimiento. "Me siento frustrada, me siento herida", dijo Helene Villalonga. Otro venezolano sostuvo que Delcy Rodríguez debería estar detenida al igual que Maduro ya que es, según sus palabras, corresponsable de los desmanes del régimen que encabezó el hoy exgobernante procesado por un tribunal en Nueva York.
Entre no pocos venezolanos prevalece la tesis de una expectativa incumplida. En enero, una parte amplia de la sociedad leyó la captura de Maduro como el inicio de un recambio político que conduciría a una redemocratización. Nueve meses después, el interlocutor de Washington, legitimado en la reunión con Trump, es la otrora vicepresidenta que heredó el aparato gubernamental.
Junto a esto, la oposición que ganó las elecciones presidenciales de 2024 según las actas que recopiló y difundió parece quedar fuera de la foto y del juego político, en lo inmediato. Las fotos amistosas, difundidas por Caracas y no por la Casa Blanca, funcionan entonces como certificado de continuidad para lo que el académico Fernando Mires ha definido como el tercer chavismo.
El argumento de quienes recibieron la reunión con pesar ya estaba circulando previamente. Si Washington prioriza un interlocutor proveniente del aparato chavista, firma un gran acuerdo energético de largo plazo y exhibe normalidad diplomática, la presión por elecciones competitivas y por el retorno de Machado pierde urgencia. Andrés Velásquez, dirigente opositor, lo dijo en términos prácticos: el único punto de interés para los venezolanos es que se establezca "definitivamente" la fecha de unas presidenciales. Lo demás, añadió, fortalece relaciones comerciales, "pero no da ninguna legitimidad a este régimen".
Hay, además, un argumento institucional que refuerza la tesis del aplazamiento. El interinato de Rodríguez, concebido en la Constitución como un puente de 180 días hacia elecciones, expiró sin convocatoria. Washington ha descrito su política como una secuencia de tres fases —estabilización, recuperación y transición—, pero sin fechas precisas.
Para no pocos venezolanos la cordialidad entre Trump y Delcy Rodríguez es la imagen de una transición que queda postergada.
Hay, finalmente, una versión intermedia, frecuente entre analistas que no celebran ni condenan el gesto. El economista venezolano Juan Nagel, radicado en Chile, escribió en redes sociales: "No hay que darle demasiada importancia a la reunión y foto entre Delcy y Trump. En realidad, no cambia nada. Los desafíos son grandes, pero son los mismos que había hace una semana".
Para un sector tanto en EEUU como en Venezuela, hablar y acordar con Delcy Rodríguez es el único camino realista después de la captura de Maduro, para revertir el colapso de los últimos años. Para los venezolanos que recibieron con pesar la reunión, esa conversación, aunque necesaria, pero sin el tema de unas elecciones para que los venezolanos decidan su futuro, pone todo el peso de la discusión en la administración de los recursos energéticos, no en una restauración democrática.
Delcy ya demostró que es una mujer de mucho cuidado a tener, y no por fea, sino por lo sabandija que es.
La pana debe caminar con unos 7 puñales encima.
TACO es un mercader que ha convertido la misión histórica de Estados Unidos como defensor de la democracia y la libertad en una caricatura. A Venezuela la ha convertido en un virreinato y Cuba es una nota en su agenda internacional que le sirve para ahuyentar a los rusos y chinos de la región.
Los venezolanos votan con los pies y después por sifrinos votan por los Demócratas, por mí que se jodan ...
Los venezolanos del Doral siempre han votado por los Demócratas, la izquierda a la cabeza, no entiendo lo qué puedan esperar de Donald Trump, tendrán que esperar por la próxima presidencia de Biden para que libere a Venezuela.