Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, las labores de emergencia entran en una nueva fase: los equipos de rescate se concentran ahora en recuperar los cuerpos de las víctimas que permanecen bajo los escombros, mientras las autoridades comienzan a preparar la reconstrucción de las zonas devastadas, informó la agencia EFE.
El último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), divulgado este domingo, cifra en 289 los fallecidos, 4.187 los heridos y 143 los desaparecidos. Otras 354 personas han sido rescatadas.
La UNGRD explicó que la reducción de cinco fallecidos respecto al balance anterior responde al proceso de verificación de los reportes iniciales, en su mayoría verbales, con los registros oficiales de la Fiscalía, Medicina Legal y los organismos de socorro para evitar duplicados.
El número de damnificados ascendió a 185.016, correspondientes a 120.238 familias de 450 municipios en 15 departamentos. El terremoto dejó además 127.557 viviendas averiadas y 26.945 destruidas, así como 66 edificios colapsados, 285 centros de salud afectados, 2.838 centros educativos y 3.782 centros comunitarios dañados.
El epicentro estuvo en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y las zonas más afectadas incluyen Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío.
Se cierra la ventana para encontrar supervivientes
En Cali, una de las ciudades más golpeadas, los equipos de emergencia trabajan en la recuperación de las víctimas localizadas bajo los escombros.
En el conjunto residencial Torres del Limonar han sido recuperados 25 cuerpos y otros tres permanecen localizados. Bomberos de Cali, Bogotá y Jamundí, grupos de rescate de la Armada y la Policía y especialistas de las Fuerzas de Defensa de Israel trabajan conjuntamente en diferentes puntos de la ciudad.
Los equipos israelíes recuperaron cuatro cuerpos en las últimas 24 horas y advirtieron que se reduce la posibilidad de encontrar supervivientes, después de varios días sin rescates de personas con vida.
Tras más de 140 horas de operaciones, las autoridades de Cali consideran que la emergencia entra progresivamente en una etapa centrada en la recuperación de víctimas mortales y la retirada de escombros, aunque continúan las labores de ingeniería y la evaluación de edificios afectados.
La Alcaldía de Cali calcula que ya se han retirado más de 18.000 toneladas de escombros.
El alcalde Alejandro Eder estimó que la ciudad necesitará 10 billones de pesos, unos 3.200 millones de dólares, y tres años para estabilizarse y acometer una reconstrucción resiliente. También propuso crear un mecanismo excepcional de financiación similar al utilizado después del terremoto de 1999, que devastó Armenia y otras ciudades del centro del país.
Según datos de la Alcaldía, Cali registra 46 edificaciones con colapso total y 35 con colapso parcial, además de 2.391 edificaciones con daños estructurales y 534 con orden de evacuación.
En las zonas rurales todavía esperan ayuda
Mientras las principales ciudades avanzan hacia la recuperación, comunidades rurales del Valle del Cauca denuncian que la ayuda todavía no llega con la misma intensidad.
Campesinos de Ansermanuevo y El Cairo dijeron a EFE que aún esperan la llegada de las autoridades para evaluar sus viviendas, algunas prácticamente destruidas. Familias afectadas han colocado banderas blancas con mensajes de "Ayuda, SOS" frente a sus casas y reclaman materiales para reconstruir sus techos.
El alcalde encargado de El Cairo, Carlos Alberto Correa, reconoció que todavía no se ha completado el censo de las zonas rurales porque la atención se ha concentrado en el casco urbano.
En Cali, la Ciudadela Alberto Galindo, donde debía celebrarse este fin de semana el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, fue convertida en un centro de acopio con más de 1.200 voluntarios.
También se han organizado iniciativas desde el deporte. El exfutbolista Mario Yepes anunció para el próximo viernes, en el estadio El Campín de Bogotá, el partido solidario "Levantemos a Colombia", en el que participarán leyendas del fútbol nacional.
Los empresarios movilizan millones
La reconstrucción comienza a recibir también importantes aportes del sector privado.
La familia Gilinski, considerada la más rica de Colombia, anunció una donación de 150.000 millones de pesos, unos 48 millones de dólares, destinados a reparar hospitales y colegios de Cali, una de las ciudades más afectadas.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, agradeció públicamente el aporte tras conversar con el empresario Jaime Gilinski, quien le comunicó la decisión.
La donación se suma a los más de 200.000 millones de pesos —unos 64 millones de dólares— que empresarios colombianos habían anunciado previamente para atender las consecuencias de la tragedia.
Gilinski, de 68 años y originario de Cali, es propietario del banco GNB Sudameris y presidente del Grupo Nutresa. La revista Forbes estima su fortuna en 14.700 millones de dólares.
El Gobierno ha convocado al sector privado a participar en la reconstrucción de viviendas e infraestructuras, mientras empresas y gremios desarrollan campañas de donación y ayuda humanitaria.