Representantes del Parlamento venezolano dominado por oficialismo y diputados de la Asamblea Nacional elegida en 2015 comienzan este jueves las conversaciones sobre una agenda conjunta, cuyo objetivo declarado es fortalecer la democracia y restituir derechos fundamentales, después de casi tres décadas del chavismo en el poder, informó la agencia de noticias AP.
El primer encuentro cara a cara se produce casi dos meses después de que el presidente del legislativo actual, Jorge Rodríguez, y la presidenta del Parlamento elegido hace más de diez años, Dinorah Figuera, sostuvieran una reunión en Caracas.
Figuera, exiliada desde 2018, regresó a Venezuela para ese encuentro y partió nuevamente hacia España, donde se refugió con su hija.
El sábado, fecha para la que estaba previsto el inicio de las negociaciones, Figuera y Rodríguez establecieron los temas generales que abordarán ambas partes, en una llamada telefónica.
La diputada informó posteriormente en su cuenta de X que se discutirán la atención al doble terremoto, el fortalecimiento de la democracia y los derechos y garantías políticas. También agradeció el apoyo de Estados Unidos a la celebración de las conversaciones.
Dinorah Figuera fue una de las opositoras que arribaron a Venezuela el miércoles para participar en las negociaciones.
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, les dio la bienvenida, a través de su programa semanal Con el mazo dando, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión.
"Hemos visto informaciones que han llegado a Venezuela algunos de los representantes de la oposición en el diálogo (...). Bienvenidos, siempre que vengan a sumar en el marco de la Constitución", afirmó.
El domingo, cuando se cumplieron siete meses de su captura en Caracas por fuerzas de Estados Unidos, el exdictador Nicolás Maduro envió un mensaje desde la cárcel de Brooklyn —donde espera juicio por cargos relacionados con el narcotráfico— en el que manifestó su apoyo al proceso de diálogo entre el régimen que encabezaba y una parte de la oposición venezolana.
"Hablar de un renacimiento nacional como meta común es hablar de respeto mutuo en la diversidad, de inclusión de todos y todas (...) Saludamos todo camino de diálogo que ayude a consolidar la paz, la convivencia y el encuentro entre venezolanos", afirmó el exdirigente chavista en su cuenta de Telegram.
"Hagamos de agosto un mes de maravillosos logros, solidaridad comprometida, diálogo sincero y renacimiento espiritual para Venezuela", exhortó Maduro más de dos años después de las elecciones presidenciales, en las que el oficialista Consejo Nacional Electoral (CNE) lo proclamó vencedor sin presentar las actas electorales que debían validar su triunfo.
A diferencia del oficialismo, la oposición venezolana sí pudo presentar evidencias de la victoria de Edmundo González Urrutia.
Aunque ni él ni la líder opositora María Corina Machado estarán en la mesa de negociaciones, Dinorah Figuera lo reconoció como presidente, en un comunicado que publicó en su cuenta de X el pasado 28 de julio, cuando se cumplieron dos años de aquellos comicios.
Ese mismo día, Machado y Urrutia anunciaron que no formarían parte del diálogo, pero tampoco serían un obstáculo.
En un análisis publicado en DIARIO DE CUBA recientemente, el periodista Andrés Cañizales analizó tres posibles resultados de una negociación en la que no participará Machado, quien ganaría las elecciones si se realizaran en breve, según las encuestas de los últimos meses.
"El primer escenario es el más conocido y el que la memoria colectiva identifica con mayor facilidad: el chavismo gana tiempo. Así ha ocurrido en ocasiones anteriores. Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez logran extender su presencia en el poder mediante una estrategia de dilación calculada", vaticinó Cañizales.
El segundo es "el más ambicioso y, a la vez, el más exigente en términos de voluntad política: se produce un rediseño institucional efectivo del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia, y en un lapso razonable se convocan elecciones que abren la puerta a una transición pacífica y democrática. En este caso, la presión estadounidense y el interés de ciertos sectores del chavismo en normalizar relaciones internacionales logran forzar cambios concretos".
"El tercer escenario es el de la implosión. El espacio de diálogo se quiebra por falta de acuerdos o, peor aún, por acuerdos que no están conectados con la sociedad. Las diferencias estructurales entre una Asamblea Nacional que ya no representa el deseo mayoritario de cambio y un chavismo orientado a preservar el poder se tornan insalvables. Cada parte interpreta los 'avances' de manera distinta. EEUU ejerce presión, pero no logra imponer plazos vinculantes", sostuvo el periodista.