Venezuela envió su primer cargamento de petróleo crudo a Israel en media década, tras la captura del dictador Nicolás Maduro y luego de que Estados Unidos anunciara que asumiría la gestión de las ventas internacionales de crudo venezolano, de acuerdo con información publicada por la agencia Bloomberg.
El embarque fue destinado al grupo Bazan, el principal procesador de crudo de Israel, según personas con conocimiento directo de la operación citadas por la agencia. Las fuentes solicitaron mantener el anonimato debido a que el acuerdo no ha sido divulgado de manera oficial por las partes involucradas.
La llegada de este cargamento marcará el primer envío de crudo venezolano hacia Israel desde mediados de 2020. En aquel momento, Tel Aviv recibió alrededor de 470.000 barriles de petróleo procedentes de Venezuela, de acuerdo con datos de la firma de seguimiento de flujos energéticos Kpler.
Consultada sobre la operación, la compañía Bazan —también conocida como Oil Refineries Ltd— declinó hacer comentarios.
El Ministerio de Energía de Israel tampoco confirmó el origen del petróleo que recibe el país. De acuerdo con la información citada por Bloomberg, Israel no suele informar públicamente de dónde provienen sus cargamentos de crudo, y en determinados casos los buques que se aproximan a sus puertos dejan de transmitir su ubicación en los sistemas digitales de rastreo.
El envío se produce en un escenario de fuerte reconfiguración de las exportaciones petroleras venezolanas. Antes de la captura de Maduro, la mayor parte de la producción venezolana tenía como destino principal el mercado chino.
Caracas también hacía envíos regulares a La Habana, que fueron paralizados en diciembre, después que Washington impuso una cuarentena a los tanqueros sancionados que cargaban en la nación suramericana.
En las últimas semanas, sin embargo, se han concretado ventas de cargamentos hacia compradores en India, España y Estados Unidos, además del despacho ahora dirigido a Israel, según los registros de operaciones citados por Bloomberg.
El reordenamiento del mercado venezolano también ha reactivado el interés de empresas internacionales por proyectos de gas y petróleo en la región.
La petrolera británica BP informó que se encuentra tramitando una licencia ante el Gobierno de Estados Unidos para desarrollar el yacimiento de gas Manakin-Cocuina, un campo que se extiende a ambos lados de la frontera entre Trinidad y Tobago y Venezuela.
La compañía requiere autorización de Washington para avanzar en el proyecto, debido a que se mantienen las sanciones estadounidenses contra la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que opera del lado venezolano del yacimiento.
BP ya había obtenido previamente permisos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y del régimen venezolano, pero esas licencias fueron revocadas en 2025 por la Administración de Donald Trump.
El plan de BP contempla transportar más de un billón de pies cúbicos de gas natural hacia Trinidad para su procesamiento como gas natural licuado con destino a la exportación. La empresa posee además el 45% de las plantas de Atlantic LNG en Trinidad, una de las principales plataformas de producción de gas licuado del Caribe.
Este renovado interés corporativo se desarrolla en paralelo a un refuerzo del control militar estadounidense sobre el tráfico marítimo vinculado a Venezuela. El Pentágono confirmó el lunes pasado la captura de un petrolero que había logrado eludir el bloqueo impuesto por Washington a los buques sancionados que operan en rutas relacionadas con el país sudamericano.
Según el Pentágono, el navío "operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump para los buques sancionados en el Caribe. Huyó y lo seguimos". El Aquila II fue rastreado desde el mar Caribe hasta el océano Índico, donde finalmente fue interceptado por fuerzas estadounidenses.
Este caso constituye el octavo petrolero incautado desde que, en diciembre, la Casa Blanca ordenó el bloqueo de los buques sancionados que partieran o se dirigieran a Venezuela. También es el segundo decomiso realizado fuera de la región del Caribe, después de que el mes pasado fuera capturado en el Atlántico norte un buque vinculado con Rusia que había zarpado desde puertos venezolanos.
¡Que rico! Ahora a chillar y a patalear la izquierda rabiosa antisemita.