La designación del teniente general Evan Pettus al frente del estratégico Comando Sur de EEUU le inyecta una dirección más enfocada en ataques aéreos, dada la amplia experiencia de combate del nuevo comandante, que podría estar más alineada con la nueva política de seguridad hemisférica presentada por el presidente Donald Trump.
Pettus asumió el cargo, aunque de forma interina, este 12 de diciembre tras el retiro anticipado del almirante Alvin Holsey, y tres días después hubo algunos cambios que podrían pasar inadvertidos, pero que terminan siendo significativos. El Comando Sur pasó a informar directamente de los ataques cinéticos a lo que la Casa Blanca ha bautizado como "narcolanchas" y el 15 de diciembre se informó de la jornada más letal desde que se iniciaron tales acciones hace ya tres meses.
El Comando Sur informó directamente que atacó a tres embarcaciones presuntamente dedicadas al narcotráfico en el Océano Pacífico. El operativo dejó el saldo de al menos ocho muertos. Esto fue el 15 de diciembre y ha sido el día más letal. Con anterioridad, habían sido Trump o el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quienes informaban de estas acciones.
Los ataques cinéticos comenzaron hace tres meses en el sur del Mar Caribe, en medio de la presión que ejerce Washington sobre el régimen de Nicolás Maduro, al que acusa de "narcoterrorista", pero que se extendieron a las inmediaciones de aguas marítimas de Colombia, mientras también la Casa Blanca ha hecho señalamientos al Gobierno de Gustavo Petro por no combatir eficazmente al narcotráfico.
Entretanto, el retiro del anterior comandante al frente del Comando Sur fue un hecho destacado por analistas. El almirante Alvin Holsey entregó el mando tras haber asumido apenas en noviembre de 2024, sucediendo a la general Laura Richardson. Se retiró de manera anticipada tras solo un año en el cargo, un hecho inusual para un comando combatiente unificado que típicamente dura tres años.
El traspaso de mando en el Comando Sur es estratégico teniendo cuenta de que la Administración Trump ha intensificado la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, acusado por Washington de liderar el Cartel de los Soles y de vínculos con organizaciones criminales como el Tren de Aragua, ambas designadas como entidades terroristas. Las acciones que ordene Trump en el hemisferio de carácter militar deben ser ejecutadas directamente desde el Comando Sur.
De acuerdo con The New York Times, el retiro de Holsey no fue voluntario en el sentido tradicional. Aunque el almirante insistió en una reunión a puerta cerrada con legisladores que su decisión era "personal" y no relacionada con las operaciones en curso, múltiples funcionarios del Pentágono y del Congreso señalaron tensiones con el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Agencias internacionales de prensa destacaron que Holsey evitó mencionar las operaciones militares ordenadas por Trump en su discurso de despedida, limitándose a enfatizar la cooperación regional.
Este retiro se inscribe en una serie de salidas abruptas de altos mandos bajo la actual Administración, incluyendo jefes de la Armada, la Guardia Costera y otros comandos. Medios estadounidenses sostienen que está en marcha una suerte de purga para alinear el liderazgo militar con una política más agresiva, especialmente cuando se habla de hacer frente al narcoterrorismo e implementar una nueva política de seguridad hemisférica, definida recientemente por Trump como una prioridad de su Gobierno.
Holsey, con una carrera de 37 años en la Marina enfocada en operaciones aeronavales y construcción de alianzas, había priorizado en su breve mandato la cooperación con socios regionales, como visitas a Argentina y Paraguay, y conferencias de defensa sudamericana.
El perfil del nuevo comandante, Evan Pettus, hace prever otro énfasis aunque su designación es temporal. Pettus, graduado de la Academia de la Fuerza Aérea en 1994, acumula más de 2.700 horas de vuelo en aviones de combate y actuación en operaciones militares reales, por ejemplo en Iraq.
Este perfil de piloto de combate con experiencia directa en misiones letales contrasta con el enfoque más diplomático y naval de Holsey.
La experiencia de Pettus en guerra aérea podría implicar una mayor énfasis en operaciones de precisión desde el aire, alineándose con la estrategia actual de ataques de precisión, hasta ahora en aguas internacionales, pero con varios anuncios de Trump de que se harían ataques específicos dentro de territorio venezolano.
El cambio en el Comando Sur no altera la política hacia Venezuela, que a fin de cuentas se define en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, sin embargo, prospectivamente podría representar una consolidación de la línea dura contra el chavismo.
Resultó llamativo que en su discurso de asunción Pettus reiteró el compromiso de EEUU con aliados en la región. La designación de este nuevo comandante del Comando Sur ha coincidido con la decisión del Gobierno de Trinidad y Tobago de permitir el uso de sus aeródromos por parte de aviones militares estadounidenses, un asunto al cual se había negado en semanas recientes.
Y el territorio trinetense está a escasos 11 kilómetros de Venezuela, en su punto más cercano. Las respuestas indignadas de Caracas, con la suspensión de los convenios gasíferos que anunció la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y este miércoles la amenaza velada de Diosdado Cabello, el número dos del chavismo, en contra de la primera ministra de Trinidad y Tobago, dan cuenta del valor estratégico que tiene la cooperación entre Washington y Puerto España.
Antes de dejar su cargo, Holsey estuvo de visita en Guyana, vecino de Venezuela y teniendo ambos países además un histórico diferendo por la delimitación territorial, dejando claro Georgetown su alineación con EEUU, así como República Dominicana, que también dio luz verde al uso de sus pistas de aterrizaje para aviones de combate de EEUU.
Para analistas, las gestiones realizadas por el saliente comandante también tienen un peso en la configuración de esta estrategia de presión y ataques de precisión que lleva adelante el Ejército estadounidense, que apunta a cercar al régimen de Maduro.
La salida de Holsey elimina un posible elemento moderador y la llegada, aunque temporal de Pettus, introduce un liderazgo con perfil más operativo en combate aéreo. En un escenario de tensiones crecientes, esto podría traducirse en una ejecución más agresiva desde el Comando Sur.