Este domingo, al tiempo que Rusia aceptaba la propuesta de Ucrania de celebrar esta semana la tercera ronda de negociaciones para poner fin a la guerra y grupos armados aliados de Irán aumentan la presión en puntos clave de Medio Oriente, Vladimir Putin recibió en Moscú a Ali Lariyani, estrecho asesor del líder supremo iraní. Según la agencia alemana Deutsche Welle, el principal tema de la reunión fue el programa nuclear de Teherán y las conjeturas apuntan a la búsqueda de un acuerdo para llevar a cabo la propuesta del ministro ruso de Relaciones Exteriores de que el Kremlin empobrezca el uranio del país islámico.
Así, mientras Reino Unido, Francia y Alemania están planeando sostener nuevas conversaciones con Irán sobre su programa nuclear en los próximos días, según AFP, el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, aseguró que "el representante iraní, siguiendo las instrucciones de sus dirigentes, transmitió su evaluación de las tensiones en Medio Oriente y en torno al programa nuclear".
En tal sentido, "Putin expresó las conocidas posiciones de Rusia sobre cómo estabilizar la situación en la región y sobre la solución política del programa nuclear iraní", agregó Peskov, sin ofrecer más detalles al respecto.
La reunión sucedió justo antes de que, esta semana, ambos países, que mantienen un acuerdo de asociación estratégica, lleven a cabo rondas diplomáticas para buscar soluciones a sus principales conflictos: la guerra de Ucrania, por una parte, y el programa nuclear, por la otra.
Así, luego de que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, propusiera reanudar las negociaciones en Estambul, Peskov afirmó que "esto es una señal positiva. Y en esto coincidimos plenamente. De hecho, también estamos a favor de intensificar el proceso de negociación". Sus palabras demuestran que el Kremlin busca mejorar la imagen de que intenta terminar el conflicto, toda vez que, el pasado lunes, Donald Trump dio 50 días a Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania o exponerse a más sanciones, en especial a aranceles del 100% para sus compradores de petróleo, si no llega pronto a un acuerdo de paz.
Si bien Zelenski insistió en que "necesitamos una reunión entre líderes para garantizar una paz verdaderamente duradera" y sostuvo que "Ucrania está lista para dicha reunión", Moscú no se ha pronunciado al respecto y sigue dejando en una nebulosa un posible encuentro entre Putin y el presidente ucraniano.
En el campo de batalla, mientras tanto, el ejército de Kiev "continúa eliminando grupos de sabotaje rusos en Pokrovsk y otras zonas. La táctica rusa sigue siendo la misma: intentan tomar nuevas posiciones utilizando pequeños grupos", sostuvo Zelenski y certificó que uno de los aspectos más importantes del conflicto son las batallas de drones entre ambas fuerzas armadas, toda vez que, esta semana, intercambian ataques masivos de estos artefactos, con muertos en ambos países.
Mientras, por la parte iraní, la reunión entre Putin y Lariyani sucede en un contexto en el que, según un nuevo informe del Pentágono, desvelado por la cadena de televisión NBC, los ataques de EEUU contra tres instalaciones nucleares iraníes destruyeron casi totalmente una de ellas, la de Fordow, mientras las otras dos plantas, en Natanz e Isfahan, no sufrieron daños tan graves.
Varios expertos señalaron en el informe que el ataque contra la primera de las plantas de logró retrasar hasta en dos años la capacidad de enriquecimiento de uranio, mientras que las otras dos instalaciones pueden haber quedado degradadas ligeramente, con capacidad para reanudar su producción en los próximos meses. Sin embargo, los ayatolás pudieran estar apurados por reanudar el enriquecimiento de uranio y buscan la alianza de Moscú para llevarlo a cabo.
A pesar de subrayar en más de una ocasión que las relaciones entre El Kremlin y Teherán son "buenas y fiables", en junio, poco después del ataque de EEUU a la centrales nucleares iraníes, Putin restó importancia al acuerdo de asociación estratégica firmado con el régimen de los ayatolás hace solo unos meses y no se refirió a las obligaciones rusas en virtud del pacto, destacando que no se trata de una alianza de defensa mutua.