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Exilio

La presa política cubana Sissi Abascal en Miami: 'Mi corazón ha quedado partido'

'Hoy, con toda certeza, Cuba me duele. Mucho más que hace cuatro años atrás', dice la joven encarcelada por su participación en las protestas del 11J.

Miami
Sissi Abascal (al centro) con familiares. DDC TV
Sissi Abascal Zamora (i) a su llegada a Miami.
Sissi Abascal Zamora (i) a su llegada a Miami. Embajada de EEUU en Cuba/Facebook

La presa política cubana Sissi Abascal Zamora, integrante de las Damas de Blanco, llegó este jueves a Miami tras su excarcelación en Cuba y posterior traslado al exilio mediante una visa humanitaria otorgada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, según confirmó la propia activista a Martí Noticias.

Su salida se produce luego de haber cumplido parte de una condena de seis años de prisión por los delitos de desorden público, desacato y atentado, asociados a su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 en Carlos Rojas, Matanzas. Su caso se inscribe en el patrón de liberaciones condicionadas y destierros que organizaciones opositoras y familiares han denunciado en los últimos años.

A su llegada a territorio estadounidense, Abascal Zamora describió el impacto emocional del exilio forzado y la separación de su país. "Hoy con toda certeza, Cuba me duele. Me duele mucho más que hace cuatro años atrás", afirmó en declaraciones recogidas tras su arribo.

La activista explicó que su salida fue negociada en el contexto de problemas de salud y bajo presión de las autoridades cubanas. Según su testimonio, la Seguridad del Estado le planteó la posibilidad de abandonar la Isla desde octubre, condicionando el proceso a decisiones familiares: "Me dijeron que la primera que tenía que salir de Cuba era mi mamá, que si mi mamá no aceptaba no me iban a dar la salida".

Su madre, Annia Zamora, también Dama de Blanco, asumió también el traslado al exterior como parte del proceso, una decisión que describió como difícil pero necesaria por razones médicas, al tiempo que expresó su esperanza de un futuro retorno familiar en caso de cambios políticos en la Isla.

El padre de la activista, Armando Abascal —vinculado al Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel y firmante del Proyecto Varela— permanece en Cuba, lo que profundiza la fragmentación del núcleo familiar tras la salida forzada.

Abascal Zamora, quien se ha identificado como parte de lo que denominó "exilio militante", insistió en que su experiencia no es individual sino compartida por otros presos políticos. "Mi corazón ha quedado en mi suelo, partido, allá con mis hermanos encerrados entre los barrotes", expresó, en referencia a las personas que continúan encarceladas por motivos políticos.

En sus declaraciones, también reiteró su compromiso con la oposición dentro y fuera de la Isla: "seguiré alzando mi voz por mis hermanos, por el cubano de a pie, hasta que llegue el día en que Cuba sea libre".

La operación de salida contó con la participación de la Fundación Rescate Jurídico, dirigida por el activista exiliado y empresario Santiago Álvarez, que ha intervenido en otros procesos similares de liberación y traslado al exterior de presos políticos cubanos, precisó Martí Noticias.

Abascal Zamora salió de Cuba, junto con su esposo, Andy Amaro, su hermana, Lisy Abascal Zamora, así como la hija y el esposo de esta.

Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Cuba confirmó el apoyo consular al caso y celebró la llegada de la joven, aunque reconoció el carácter forzado de su exilio. En un mensaje publicado en sus redes sociales, el equipo diplomático señaló que se sentía "orgulloso de haber ayudado" a Abascal Zamora a alcanzar la libertad, al tiempo que admitió el costo humano de este tipo de salidas.

El caso vuelve a colocar en el centro del debate el uso del exilio como mecanismo de resolución de situaciones carcelarias vinculadas a la disidencia política en Cuba, una práctica denunciada por organizaciones de derechos humanos como una forma de expulsión indirecta del país.

Este miércoles, USA Today publicó audios de los presos políticos Maykel Osorbo y Luis Manuel Otero Alcántara, en los que describen cómo recibieron un ultimátum por parte del régimen: abandonar Cuba o permanecer en prisión.

Mientras, la Administración Trump afirma que sigue "comprometida con la liberación de todos los presos políticos", al tiempo que presiona a La Habana para que ejecute las excarcelaciones. Sin embargo, el régimen se niega a discutir este tema, bajo la excusa de que "los asuntos internos relacionados con los detenidos no están sobre la mesa de negociación".

En este contexto, el número de cubanos que se encuentran en prisión por motivos políticos llegó a 749, con 23 encarcelamientos llevados a cabo en abril, reportó la ONG Prisoners Defenders en su informe correspondiente a ese mes.

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