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Entrevistas

Ángel Pacheco, de elemento crucial en la preparación de Mijaín López a luchar por representar a España

'Estaba cansado de los desengaños, las mentiras y las falsedades', dice el campeón panamericano de lucha a DIARIO DE CUBA.

Madrid
Ángel Pacheco.
Ángel Pacheco. Cortesía del entrevistado/DDC

Durante la madrugada del 22 de mayo de 2024, el luchador cubano Ángel Pacheco salió del hotel en Croacia donde se hospedaba el equipo de la Isla que se preparaba para los Juegos Olímpicos de París 2024. Entre los gladiadores que dejó atrás estaba su mentor, el entonces tetracampeón olímpico del estilo grecorromano Mijaín López

Casi dos años después, Pacheco cuenta a DIARIO DE CUBA que tenía claro que con sus casi dos metros de estatura y sus más de 130 kilogramos de peso no pasaría inadvertido en la ruta de escape, pero eso no le importó. Tomó el boleto de autobús que un amigo le había comprado, unas pocas pertenencias y emprendió un viaje que lo llevó por las ciudades italianas de Trieste, Venecia y Roma, antes de llegar a España, su destino final.

"En ningún momento me sentí arrepentido. En Cuba me hubiese ido peor, y teniendo una hija... todo el mundo quiere lo mejor para sus hijos", dice Pacheco, quien hizo la travesía con un salto en el pero convencido de haber tomado la decisión correcta.

Aunque no era uno de los gladiadores cubanos clasificados para la justa olímpica, su huida no sentó nada bien en la armada cubana en Croacia, desde donde le dijeron, entre otras cosas, que "no servía". Esos mensajes llegaron al teléfono de Pacheco cuando pudo volver a conectarse en Roma, y para ellos solo tuvo una respuesta: "Todo el mundo tiene familia y por ella hay que luchar. Ustedes no me han dado las competiciones para luchar por mis medallas".

"En Cuba estaba cansado de los desengaños, las mentiras y las falsedades. Los entrenadores me decían que iría a un torneo y no me llevaban. Entonces llegó el momento de buscar la mejor opción personal y para mí fue quedarme", afirma ahora Pacheco, quien mira atrás y se mantiene firme en su visión, a pesar de las dificultades.

Ángel Pacheco no es un luchador cualquiera

Mijaín López ganó en París 2024 su quinta corona olímpica en los pesos pesados (130 kilogramos) de la lucha grecorromana y se convirtió en el único atleta de la historia con cinco títulos en ediciones consecutivas de las citas estivales en una misma prueba individual.

Detrás de su dominio están la mano y el trabajo de muchísimas personas, incluidos otros deportistas que bien pudieron luchar por su propia gloria olímpica, de no existir Mijaín. Uno de ellos es Ángel Pacheco, quien formó parte de los equipos de preparación del coloso antillano desde Río 2016 hasta poco antes de París 2024, cuando abordó aquel autobús en Italia.

"Con Mijaín no se puede entrenar jugando", dice Pacheco, quien peleaba cuerpo a cuerpo con el múltiple monarca olímpico en su ruta preparatoria, la cual casi no incluyó competiciones oficiales entre 2016 y 2024 y sí muchas sesiones de entrenamiento.

"Nosotros no hacíamos nada técnico. Con él había que luchar a pura fuerza, sin descanso, poniéndole el máximo en cada acción", relata Pacheco, quien, por su talento, se convirtió en alumno aventajado de López y en un elemento crucial en sus estrategias de preparación.

Para Pacheco, cuyo principal resultado hasta el momento es el título en el Campeonato Panamericano de Ottawa, Canadá, en 2020, la convivencia y el roce con Mijaín López fue una oportunidad de crecimiento: 

"Todos los resultados que tengo son gracias a él. Entrenar con un deportista de tanto nivel te da más confianza para enfrentar a cualquier rival. Por ejemplo, en las giras por Europa luchaba con oponentes europeos y ahí me di cuenta que podía pelear contra los mejores".

España: expectativas cumplidas y un limbo legal 

Ángel Pacheco no tenía muchos amigos en España, por lo que llegaba a un terreno inexplorado, consciente de que debía partir de cero. 

"Sabía que mi vida iba a cambiar, todo con sacrificio y dolor, pero peleando a full, sin perder la fe. Y gracias a Dios, una de las pocas amistades que conservaba en España me puso en contacto con Miguel Ángel Sierra, presidente del Club de Luchas Olímpicas Milu, quien me ha ayudado muchísimo desde el primer momento".

A pesar de que Pacheco era la tercera figura de su división en la escuadra cubana, Sierra había escuchado referencias sobre el grequista, una verdadera mole con la capacidad para tacklear a sus contrincantes en el colchón y mantenerse firme ante cualquier embestida. 

Y desde su vinculación al Club de Luchas Olímpicas Milu, el cubano ha cumplido con las expectativas: ganó la Copa del Rey, el Campeonato Nacional Senior y el Campeonato de España por Autonomías, además de incursionar en la lucha playa, una modalidad totalmente nueva para él.

"Estoy agradecido con el club. Desde que llegué me dieron la oportunidad de mantenerme vinculado al deporte. De esa preparación lo que más me ha costado es no tener compañeros de división, pues me obliga a topar contra rivales más pequeños, pero al menos creo que he mejorado la movilidad y la rapidez gracias a ese detalle".

Pero no todo ha ido sobre ruedas. Una visa Schengen le abrió a Ángel Pacheco las puertas para moverse por Europa, en 2024. Aunque ya han pasado casi dos años, todavía el luchador cubano no ha logrado regularizar su estatus migratorio en España. Ello le impide optar por la nacionalidad, requisito indispensable para representar al país en la arena internacional.

"Ahora estoy en el proceso de asilo. En febrero de este año deben darme la resolución y, sabes, sin la certeza de que vaya a tener una respuesta positiva. Mi caso no ha sido como el de muchos deportistas que obtienen su nacionalización rápido y sin obstáculos. A mí me ha tocado un camino más largo y demorado. Además, he tenido que sacar todo adelante por mis medios, porque la Federación, aunque ha mostrado interés en que compita por España, no ha podido hacer mucho en ese sentido", señala Pacheco, quien siente que ha pasado una eternidad entre trámites y espera.

Esto supone un problema mayúsculo para un atleta de alto rendimiento, que siempre tiene el reloj como principal enemigo. 

"La carrera activa de nosotros no es de 30 ni 40 años, necesitamos aprovechar la juventud porque cuando menos te lo imaginas ya tienes que retirarte", apunta Pacheco, cuyo estatus actual en España no le permite dedicarse al deporte a tiempo completo.

"He trabajado en la construcción, de cocinero, en una empresa de lavado de coches... Al final nada de eso está mal y agradezco por las oportunidades, porque sé que hay muchas personas sin ni siquiera la opción de trabajar legalmente. Para mí lo más difícil es compaginar eso con el deporte, cuesta muchísimo mantener el equilibrio y encontrar fuerzas para después de pasar siete u ocho horas fregando autos salir a entrenar. Pero hasta ahora mantengo mi preparación. No estoy al 100 % de mi forma física, más bien a un 60 o 70 %, pero sabes que los cubanos siempre damos lo mejor, incluso, cuando más cansados estamos".

Sangre, sudor y... la mirada en Los Ángeles 2028

La primera y única medalla mundial de España en la rama varonil de la lucha llegó en 2018, gracias precisamente a un migrante. El ruso Taimuraz Friev se colgó un histórico bronce en la edición de Budapest, donde solo perdió en semifinales contra el turco Fatih Erdin. Antes y después, los resultados de los gladiadores españoles, tanto en el estilo grecorromano como en el libre, no han sido relevantes.

Este dato debería ser una especie de señal divina para las autoridades españolas de la lucha, que tienen ahora la oportunidad de sumar un nuevo extranjero a sus filas, si se concreta la nacionalización de Ángel Pacheco. El cubano es un especialista que, con el enfoque adecuado y una preparación a tiempo completo, cuenta con potencialidades reales de, al menos, subir al podio continental y pelear por incluirse entre los mejores del mundo.

Por desgracia, las vías de solución de las cuestiones legales de Pacheco no están claras, pero el cubano no pierde la fe y aguarda, en calma, por una oportunidad para mostrar sus armas: "En la vida, las motivaciones son muy importantes. Yo di el paso de venir aquí porque tengo una niña en Cuba y a mi mamá. Estando allá me costaba trabajo darles un plato de comida, comprarles ropa o zapatos. Eso es duro, se pasa mucha necesidad. Por eso estoy peleando aquí, para darle lo mejor a mi familia, para devolverle a mi madre todo el sacrificio que hizo por mí".

"Mi sueño más grande es representar a España", asegura una y otra vez. "He hecho de todo desde que me quedé en Europa para sustentarme y ayudar a mi familia. A la par trato de mantener la forma deportiva, porque cuando llegue el momento de competir quiero demostrar que puedo ser importante para la lucha española en el futuro. Quiero ir paso a paso y obtener el cupo olímpico para Los Ángeles 2028".

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