Aunque acotada, la influencia del voto cubano en España nunca había tenido tanto peso. Al igual que otros países de Europa y América Latina, la antigua metrópoli ha dejado de ser refugio temporal para convertirse en destino definitivo. Esto ha ido conformando una masa crítica en todos los sectores —negocios, cultura, deportes, periodismo y política—, que se traduce también en decisiones locales.
El dilema de los cubanos nacionalizados, de cara al 29N, es de fondo: priorizar las urgencias de su cotidianidad española o condicionar el sufragio a la postura de cada fuerza política frente a la dictadura de la Isla.
La España que viene
En 2026, el gubernamental Partido Socialista Obrero Español (PSOE, izquierda) rechazó en tres ocasiones iniciativas en favor de la libertad en Cuba, entre ellas la resolución que pedía protección para las mujeres ante la represión política. Asimismo, intentó aprobar un texto que responsabilizaba a EEUU de la crisis en la Isla.
En contraste, el Partido Popular (PP, centroderecha) ha encabezado el respaldo a la causa cubana, tanto en las Cortes Generales como en las instituciones europeas. No obstante, persiste la desconfianza: sus dos últimos ministros de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo y Alfonso Dastis, terminaron plegándose a la línea de apaciguamiento aplicada por los gobiernos socialistas.
A esto se suman la negativa a revocar la Medalla de Oro del Senado concedida a Fidel Castro.
"Hoy, el PP mantiene monumentos al Che Guevara en ciudades donde gobierna. Y además le hemos pedido reuniones con la disidencia cubana, sin respuesta hasta ahora", lamenta Lázaro Mireles, presidente del movimiento opositor Somos+.
En ese escenario, el PP sufre el avance de Vox entre los cubanos nacionalizados, que parecen no temer a su radicalidad en materia de inmigración o derechos sociales.
Vox levantó en 2025 una enorme polémica por su propuesta de "revertir todas las regularizaciones de inmigrantes ilegales llevadas a cabo por el bipartidismo [PSOE y PP]". De aplicarse, la medida supondría la expulsión de más de un millón de personas, entre ellas miles de cubanos legalmente establecidos.
"Los cubanos de España debemos votar a Vox, porque es el único partido que ha sido firme y frontal contra la dictadura cubana. Sé que su política migratoria es dura, pero ha dicho con claridad que la migración hispanoamericana, y sobre todo la cubana, es bienvenida, porque compartimos raíces, cultura y tradiciones", dice Mireles al respecto.
El escritor e investigador cubano Arsenio Rodríguez Quintana, residente en la localidad catalana de Sant Cugat del Vallés, prioriza los asuntos domésticos para elegir el sentido de su voto.
"Me inclino por PSOE o Esquerra Republicana de Cataluña. El problema de la vivienda y la especulación inmobiliaria es solucionable. PP y Vox solo quieren más fondos buitres y que el suelo sea de todos, menos de los ciudadanos", explica en alusión al problema número uno de los españoles, según las encuestas.
Rodríguez Quintana sostiene además que ambas formaciones promueven recortes sanitarios para beneficiar un modelo privado, "al estilo de EEUU", al tiempo que advierte sobre los supuestos planes de Vox contra el sistema público de pensiones.
"Hay que ser muy inculto e idiota para votar contra tus intereses", sentencia.
La política de España hacia Cuba
En Madrid, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) pidió por carta a los partidos incluir el tema de la Isla en sus programas electorales.
Los activistas consideran que el próximo gobierno español debería "exigir al régimen cubano la liberación incondicional de todos los presos políticos y la eliminación de las normas legales que penalizan las libertades fundamentales".
Además, "propiciar que la Embajada de España en La Habana pase a desempeñar una función más activa, de observación, apoyo y solidaridad con los activistas de derechos humanos, los periodistas independientes y las familias de los presos políticos".
En la misma línea, el Partido Demócrata Cristiano de Cuba (PDC) exige "cambiar completamente la política hacia Cuba y volver a tener influencia en las decisiones europeas al respecto".
"El silencio de los socialistas sobre las violaciones de los derechos humanos en Cuba ha sido inaceptable. España tiene que regresar a la exigencia activa de un cambio político en Cuba", subraya Elena Larrinaga, presidenta del PDC.
Por ahora, las encuestas nacionales proyectan como escenario central una victoria del PP, que requeriría el respaldo de Vox.
"Lo mejor es que gobierne el PP y que Vox vigile de cerca los compromisos adquiridos sobre Cuba", opina un activista bajo condición de anonimato, dada su cercanía e interlocución con ambas dirigencias.
No sé dónde está el dilema. Uno vive aquí y es ciudadano de aquí, Cuba queda lejos en tiempo y espacio. No es que no importe Cuba pero me importa mucho más el rumbo de este, mi país desde hace décadas. Evitar que caiga definitivamente en manos de la cochambre zurdo-comunistoide en cualquiera de sus infinitas variantes es mi máxima prioridad a la hora de decidir mi voto.
Ergo, VOX. Semper Plus Ultra.
Las únicas estatuas dedicadas al carnicero Guevara en España están en Leganés y en Oleiros, La Coruña. La más famosa es la de Oleiros, un municipio rico con alcalde comunista, cosas de gallegos. El de Leganés lleva desde hace 25 años. O sea que esa señora miente. También el catalán adoptado va más que perdido pero uno imagina que añora la cochambre cubana que es a donde nos lleva la actual política de vivienda. No obstante, y observando a los de otros orígenes, como los colombianos, los nacionalizados manifiestan poco o ningún interés por la política española, mayormente porque es incomprensible para ellos. Y para nosotros, mira que te diga.