La hija del histórico general Ulises Rosales del Toro, Alina Rosales Aguirreurreta, fue liberada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés) a inicios de junio, confirmó esta semana Martí Noticias a través de fuentes familiares.
Rosales Aguirreurreta había permanecido retenida en un centro de detención en Florida desde finales de mayo debido a complicaciones con su estatus migratorio. Hasta el momento, el sistema de búsqueda de detenidos de ICE ya no muestra un registro activo de Rosales Aguirreurreta y la agencia federal no ha ofrecido detalles adicionales sobre las condiciones específicas de su puesta en libertad, indicó el citado medio.
Rosales Aguirreurreta, especialista en cirugía plástica que se desempeñaba como asistente en una clínica estética del sur de Florida, había ingresado a territorio estadounidense de manera legal el 21 de noviembre de 2023 por el Aeropuerto Internacional de Orlando, portando una visa de turismo B1/B2 emitida directamente en La Habana.
Sin embargo, el permiso oficial para permanecer en el país expiró el 20 de mayo de 2024. Tras quedarse en el país más tiempo del autorizado e intentar regularizar su estatus legal, fue arrestada por agentes federales de inmigración, quedando a la espera de presentarse ante un tribunal de inmigración en Florida.
En su momento, el abogado Avelino González —quien no integra su defensa, pero siguió de cerca el caso— reveló a los medios locales que las autoridades migratorias habrían ejercido presiones sobre Rosales Aguirreurreta para que aceptara una "autodeportación" o salida voluntaria.
González describió las condiciones iniciales de retención como sumamente complejas debido a que se encontraba en una instalación temporal, aunque aclaró que, según su criterio, el expediente de la hija del general respondía estrictamente a un caso de permanencia irregular y no a investigaciones penales o de seguridad nacional.
La liberación de Rosales Aguirreurreta ocurre en medio de un clima de creciente fiscalización en EEUU sobre los familiares y allegados de las altas esferas del poder político y militar de la Isla. El caso coincidió temporalmente con el arresto de Adys Lastres Morera, hermana de la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, quien preside el conglomerado militar cubano GAESA.
A diferencia del caso de Rosales Aguirreurreta, los reportes sugieren que la situación de Lastres Morera podría estar vinculada a una investigación federal mucho más profunda, lo que generó duras advertencias por parte del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, quien aseguró en fechas recientes que no habrá espacio en el país para aquellos extranjeros vinculados a regímenes que amenacen la seguridad nacional mientras disfrutan de lujos en el exterior.
El padre de Rosales Aguirreurreta, el general Ulises Rosales del Toro, fue parte de la histórica vieja guardia militar cubana y contó durante décadas con la confianza de Fidel y Raúl Castro. A lo largo de su carrera ocupó cargos clave dentro del régimen, tales como jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ministro del Azúcar, de la Agricultura y vicepresidente del Consejo de ministros.
Activistas y defensores de los derechos humanos en el exilio han subrayado que, aunque Rosales Aguirreurreta no enfrente cargos penales personales, el caso ha desatado una notable indignación pública por el marcado contraste entre la vida llena de privilegios que tienen los descendientes de la cúpula castrista y las condiciones de severa escasez, apagones y falta de libertades básicas que sufre la población civil dentro de Cuba.