Hubo un tiempo en el que Amelia Calzadilla era, para el régimen y para muchos dentro y fuera de la Isla, simplemente "la madre del video". Aquel estallido de honestidad frente a una cámara, nacido de la precariedad y el apagón, fue el prólogo de una metamorfosis que hoy alcanza su madurez política. Calzadilla ya no solo denuncia la falta de gas o de futuro, ahora propone un método para desmantelar el andamiaje ideológico que sostiene la crisis.
Desde el exilio, Calzadilla lidera la formación del Partido Liberal Ortodoxo Cubano, una plataforma recién nacida que impulsa "un modelo de país basado en la libertad individual y el libre mercado". En esta entrevista, disecciona las bases de su proyecto, el papel de las mujeres en la transición y la responsabilidad ética de prepararse para "el día después".
¿Cómo y por qué se convierte una madre cubana en activista y, después, en líder de un proyecto político propio?
Una madre cubana se vuelve una activista incluso antes de identificarse como tal. No cabe duda de que hemos sido las primeras en enfrentarnos y en demostrar nuestra inconformidad. Incluso en los años más dogmáticos del comunismo, las madres cubanas cuidaron elementos de nuestras familias que no permitieron que los comunistas les arrebataran. Uno de esos pilares es la fe.
Mi caso es la historia de cualquier otra madre que, desde la desesperación, intentó hacer lo mejor para su familia. Entendí que el mecanismo era la denuncia pública porque las vías establecidas por el sistema son burocráticas y obsoletas.
Pero el activismo no es un deseo de participación política por placer, sino porque el sistema no te permite otra cosa: o te opones o pereces. Ese tratamiento abusivo y difamatorio te impulsa inevitablemente a defenderte y, en esa defensa, te vas involucrando cada vez más hasta que llegas a un punto en el que dices: "Más que denunciar el problema, me siento capaz de formar parte de las soluciones".
Ahí ocurre la transición: de madre desesperada a activista, y de ahí a un componente político. Si nosotros no asumimos esa responsabilidad ahora, les estamos colgando ese peso a nuestros hijos. Ojalá mis padres o abuelos lo hubieran hecho, hoy yo no tendría que asumir esto desde el exilio, criminalizada y separada de mi familia.
¿Qué es el Partido Liberal Ortodoxo Cubano y por qué fundarlo en este momento? ¿Qué lo diferencia de otras organizaciones?
La fundación del partido guarda relación con la importancia de que existan alternativas políticas para el periodo de democratización de Cuba. Nosotros no tenemos proyectado este partido para participar en el proceso de la transición, porque ahí tendrá protagonismo la sociedad civil que ya viene trabajando.
Pero el trabajo no termina en la transición, ahí empieza una nueva Cuba. Entendemos que, si bien no hay claridad del momento exacto del cambio, lo más sensato es trabajar con tiempo sabiendo que estamos a las puertas de la caída de la dictadura. Queremos que la propuesta política esté lo suficientemente fortalecida para representar a la ciudadanía.
Nos diferencia que somos una propuesta fundamentada en el movimiento liberal, que sentimos que tiene arraigo, porque los mismos cubanos, aún sin saberlo, están mostrando interés en la libertad individual frente al Estado, en la reducción del papel estatal en la economía, en la propiedad privada y en el libre mercado.
Nuestra meta es aprovechar el tiempo ahora para construir el programa de gobierno y el marco teórico. No tenemos que esperar a que Cuba sea libre para hacerlo. Es un proceso de aprendizaje impulsado por la represión, pero mantenido por la esperanza.
En un momento en el que la sociedad civil cubana busca generar unidad y espacios de consenso, ¿crees que fundar una nueva organización es crear nuevas divisiones internas?
Este tema de la unidad y el conflicto ha sido un problema histórico en Cuba, no es algo que mi partido vaya a agravar. Nosotros podemos trabajar codo a codo, como venimos haciendo, con otras organizaciones en pro de los presos políticos y del fin de la dictadura. Quien vea un conflicto en la presencia de nuestro partido es quien tiene el problema, porque nadie puede limitarme la participación política.
Hay un error al confundir "unanimidad" con "unidad". La unidad debería centrarse en que todos trabajemos por lo mismo —la libertad de Cuba—, no en que todos trabajemos juntos de la misma forma.
Si alguien siente que la participación política es divisoria, tiene que revisarse, porque en cualquier democracia la participación ciudadana es un pilar fundamental. Ver sombras en todos lados nos paraliza. Si nuestro miedo a avanzar nos va a detener, nunca construiremos el país que queremos. Yo no vengo a boicotear intentos de organización, vengo a decir que tengo otra propuesta para el día siguiente.
¿Qué opina de las declaraciones de José Daniel Ferrer sobre la proliferación de partidos frente a la falta de activistas en la calle?
Recibí las palabras de Ferrer con elogio. Es muy válido que le genere preocupación que nos desvirtuemos de temas urgentes como los presos políticos o el apoyo a quienes están en peligro. Pero la aparición de este partido no supone un detenimiento de mi activismo. Ferrer sabe que he dicho públicamente que continuaré defendiendo los derechos humanos de manera general.
Agradezco su consejo porque es una persona con años de experiencia en esta lucha, pero creo que las personas tenemos capacidades para atender varias tareas a la vez. Yo soy madre, trabajadora, tengo una familia y soy activista. ¿Por qué no puedo ser también una figura política? Si algo he demostrado es que puedo cumplir con mis responsabilidades a cabalidad. Sabré discernir y darle protagonismo a la activista o a la figura política según el contexto que estemos viviendo.
Más allá de los principios fundacionales, ¿qué cambiaría de forma concreta en Cuba si ustedes tuvieran capacidad real de gobierno? ¿Qué acciones emprenderá para robustecer la oposición al régimen y lograr su caída?
Nuestra propuesta es la antítesis al país que tenemos hoy. El comunismo es colectivismo, el liberalismo es libertad individual y derechos naturales inalienables que nadie te puede otorgar ni quitar.
Un cambio concreto y fundamental es la defensa de la propiedad privada, no solo su instauración, sino su blindaje legal para generar confianza en inversionistas nacionales y extranjeros. El Partido Comunista no ha conseguido eso por la fragilidad de su ley, que siempre está sujeta a la voluntad del poder. Nosotros reconocemos el imperio de la ley: nadie está por encima de ella.
Creo, además, que el sistema es profundamente represivo, pero también sumamente incompetente. Ellos ven amenaza en cualquiera que hable, ya sea por desesperación o por política, porque quieren a la gente en silencio. La denuncia pública y la exposición del fracaso comunista son herramientas vitales. Pero más allá de denunciar, hay que ser capaces de formar parte de las soluciones.
¿Cuáles son sus apoyos dentro de Cuba y en el ámbito internacional?
Dentro de Cuba ya tenemos colaboradores, pero por su seguridad mantenemos total discreción. Les prometimos confidencialidad porque hoy son responsables de organizar las bases a nivel local y eso está penalizado. No podemos dar detalles que los pongan en riesgo.
Internacionalmente, tenemos cubanos y políticos extranjeros que nos orientan, nos aportan bibliografía y nos comparten experiencias de otros procesos de democratización y de cómo funcionan los partidos liberales. Muchos prefieren el anonimato momentáneamente, pero son personas con trayectoria y reconocimiento. La conformación de un partido no es cosa de un individuo, sino de un grupo de personas aportando ideas.
¿Cómo es el sistema de afiliación y cómo afecta a los cubanos de la Isla?
La membresía se establecerá con el lanzamiento de la web. Todo en la vida implica recursos: comunicación, incidencia internacional, contabilidad, por eso habilitaremos un sistema de cuotas.
Pero haremos una distinción ética: los cubanos dentro del país estarán exceptuados de abonar cuotas. Sabemos que cinco dólares pueden ser un estrago económico para una familia cubana hoy. Solicitaremos ese apoyo a los que están en el exterior.
No queremos discriminar, pero la crisis humanitaria nos obliga a tener esto en cuenta. El día de mañana, en una Cuba libre con un nivel adquisitivo real, operaremos con igualdad de condiciones para todos. Al principio trabajaremos duro con lo que tengamos: aspirar a subvenciones internacionales sin demostrar antes una representatividad electoral sería un absurdo.
Usted se ha convertido en una voz de las madres. ¿Será el cambio liderado por mujeres?
Las mujeres tienen un papel protagónico, aunque no me gusta hacer distinciones innecesarias entre hombres, mujeres o por orientación sexual, porque todos tenemos las mismas carencias. Pero es un hecho que las mujeres han mostrado mucho interés. Las activistas mujeres, especialmente las madres, aportamos un toque emotivo que en un contexto de tanta destrucción social logra conectar con el ser humano.
Ayudamos a humanizar un mensaje político fuerte, traduciéndolo a la voz de la carencia, la impotencia y la ira. Ese dolor en la voz de una madre logra transmitir el mensaje de una forma que es inevitable empatizar. Ya lo vimos con las Damas de Blanco, está en nuestra naturaleza sentir esa empatía.
¿Le preocupa que, al convertirte en líder política, pueda perder la credibilidad que tenía como voz espontánea de la ciudadanía?
No me quita el sueño. Soy la misma persona con responsabilidades diferentes y creo que quienes me ven, lo entienden así. Han visto mi evolución: de denunciar la carencia genuinamente, a un activismo con un lenguaje más propio para reuniones globales, y ahora hacia la propuesta de soluciones. Quienes se sienten representados aplauden la evolución; los demás seguirán ignorándome. Pero para mí es un tema de responsabilidad.
En Cuba actué por conciencia y corrí riesgos físicos. Al salir, pude haberme callado y la gente me habría olvidado, pero mi conciencia me dictó seguir participando. Hoy mi conciencia me dice que la mejor manera de contribuir es prepararse realmente: proponer bases sólidas jurídicas, económicas y sociales. De lo contrario, seguiremos llenos de críticos que, cuando seamos libres, no sabrán qué aportar porque no se prepararon a tiempo. Yo me estoy antecediendo a ese momento para poder decir: "Este es mi aporte a mi país".
Amelia está ejercitando la pluralidad cívica.
Pues yo me voy con el alcalde Plutarco a fundar el Partido Liberal.
Al final usted va a resultar ser nuestro Cheo Malanga.
Mas respeto Prosco, estas hablando con el de finanzas del Partido.
Se fue de Cuba en diciembre del 2023, y ya esta fundando un partido. Con lo difícil que es buscarse la vida en la España actual.
No será Amelia otro caballo de troya de la DGI?
A ver cuantos se afilian a ese partido y cuantos cotizan. Y a ver cuantos de ese partido, en cuba, salen a protestar y a que las gente los vea.
Nah, incredulo que soy yo.
Nemo, esta muchacha es una reciclada que salió más rápida con las pistolas que Calamity Jane.
Está chula esta mami… qué belleza de mujer…