La presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el régimen de Cuba genera esperanza, pero también miedo, entre familias de exiliados que fueron despojados de propiedades en la Isla por el llamado Gobierno revolucionario, décadas atrás, según un reportaje de la agencia de noticias AP.
Para muchos de esos cubanos expropiados o sus descendientes la posibilidad de reclamar con éxito los negocios, bienes o tierras arrebatados por el régimen está más cerca que nunca. De hecho, La Habana ha mostrado cierta disposición a otorgar compensaciones.
Sin embargo, también existe escepticismo, basado precisamente en el hecho que renovó la fe del exilio en que 2026 sea el año de la caída del régimen comunista: lo sucedido con Venezuela.
Si Trump desencadenó un tsunami de entusiasmo al ordenar la captura en Caracas de Nicolás Maduro —llevada a cabo con éxito por fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero— él mismo ha puesto freno a la exaltación con su sorprendente acercamiento al régimen que ahora encabeza, como presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Así lo manifestó Raul Valdes-Fauli, entrevistado por la agencia, cuya familia era dueña del Banco Pedroso en La Habana.
"Espero que (Trump) no haga lo que hizo en Venezuela, que es mantener a los ladrones en el poder", dijo Valdes-Fauli, quien está casado con una venezolana.
El abogado y exalcalde de Coral Gables, en Miami, contó a AP que, un día de noviembre de 1960, un miliciano de Fidel Castro apareció en el banco de su familia en La Habana, con una ametralladora, y exigió que se fueran.
El miliciano llamó "gusanos" a su tío a su padre y despojó a la familia, cuyos ancestros habían llegado a Cuba desde España en el siglo XVI.
"Les dijeron que ahora este era el banco del pueblo. Ni siquiera pudieron sacar las fotos familiares de las paredes de su oficina", relató Valdes-Fauli.
Nick Gutiérrez, cuyos padres huyeron de Cuba antes de que él naciera, preside la Asociación Nacional de Propietarios de Tierras Cubanas en el Exilio, desde la cual asesora a familias del exilio cubano sobre cómo buscar compensación por el colectivismo forzado.
Durante décadas, esa fue una misión solitaria relegada a los márgenes legales, porque nunca hubo esperanza de lograr que Cuba pagara, señaló AP.
"Ahora estamos hablando del asunto existencial de si la dictadura cubana sobrevivirá hasta el próximo mes", afirmó Gutiérrez, cuyas palabras lo colocan en el bando de los optimistas.
En su opinión, si el régimen cubano realmente quiere atraer capital extranjero, como ha expresado, eso debe ser un incentivo para cerrar acuerdos con cubano-estadounidenses dispuestos a invertir en el país, dijo Gutiérrez.
Un modelo para ello serían los antiguos estados comunistas de Europa del Este, que compensaron por las confiscaciones de propiedad al concluir la Guerra Fría, ayudando a que sus economías se dispararan, explicó AP.
Robert Muse, un abogado de Washington especializado en leyes estadounidenses relacionadas con Cuba, explicó el enmarañado asunto de las reclamaciones de propiedades arrebatadas por el régimen.
En la jerarquía de pérdidas de propiedad, la posición más sólida bajo la ley de EEUU la tienen las 5.913 reclamaciones certificadas por el Departamento de Justicia en 1972 por 1.900 millones de dólares.
"Incluyen corporaciones como ExxonMobil y Marriott International, cuyos activos fueron confiscados como parte del impulso de nacionalización de Castro de todo, desde refinerías de petróleo y el sistema telefónico hasta peluquerías y puestos de limpiabotas", puntualizó AP.
Según la ley de EEUU, esas reclamaciones —valoradas hoy en 10.000 millones de dólares— deben resolverse para una restauración plena de las relaciones económicas y diplomáticas entre Washington y La Habana.
En la práctica, el poder ejecutivo está autorizado a asumir el control de las pérdidas privadas a cambio de un pago global e incorporar la disputa a cualquier acuerdo con el régimen.
En marzo, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, dijo al medio Drop Site que el régimen cubano está dispuesto a "ofrecer compensación a ciudadanos y empresas estadounidenses cuyas propiedades fueron nacionalizadas tras la revolución de 1959".
No obstante, condicionó esa compensación a un acuerdo más amplio e "integral" que aborde las sanciones de EEUU y el embargo, y que también permita cierto nivel de inversión estadounidense en Cuba que anteriormente estaba prohibido.
AP recordó la existencia del Título III de la Ley Helms-Burton de 1996, que permite a los exiliados demandar a cualquier empresa que se considere que está "traficando" con propiedad confiscada por Cuba.
Los presidentes que precedieron a Trump lo suspendieron sucesivamente, debido a las objeciones de gobiernos aliados, cuyos ciudadanos negociaban con el régimen.
Pero Trump levantó la suspensión en 2019, lo que ha desencadenado unas 50 demandas. Los veredictos sobre dos casos presentados ante la Corte Suprema de EEUU este año podrían derivar en la aparición de más reclamaciones.
Uno de los casos, presentado por Exxon, busca 1.000 millones de dólares de entidades estatales cubanas. El otro fue interpuesto por la empresa con sede en Delaware, Havana Docks, contra cuatro líneas de cruceros que pagaron al régimen de Cuba para desembarcar a casi un millón de turistas en un puerto que antes operaba, después de que el presidente Barack Obama restableciera las relaciones diplomáticas, precisó AP.
Sobre la posición que podría adoptar Trump ante el asunto de las reclamaciones de familias cubanas expropiadas por el régimen, el abogado Robert Muse recordó la reunión del inquilino de la Casa Blanca con ejecutivos petroleros, como una posible señal.
El mandatario les dijo que tendrían que dar por perdidas cualquier reclamación impagada por confiscaciones de activos en Venezuela.
Sin embargo, Gutiérrez se mostró confiado en la amistad de Trump con empresarios cubanoamericanos y en el apoyo que recibió de la comunidad cubana en las elecciones presidenciales.
"Trump no tiene reparos morales en hacer negocios con tipos malos. Pero sabe lo importante que esto es para nosotros, y eso nos da cierta tranquilidad de que no nos va a traicionar", afirmó el hijo de exiliados cubanos.
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