El Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó el viernes 23 de enero una resolución que insta a las autoridades de Irán a poner fin a las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, la tortura y otros abusos contra manifestantes pacíficos tras la "violenta represión de las protestas pacíficas" iniciadas a finales de diciembre.
El texto, aprobado tras una sesión especial convocada por el Consejo para debatir los sucesos de diciembre y enero en Irán, "deplora profundamente" la situación de derechos humanos en el país, donde la represión de las manifestaciones "ha provocado la muerte de miles de personas, entre ellas niños, y un gran número de heridos", citó la agencia de noticias EFE.
La resolución fue aprobada con los votos a favor de 25 de los 47 miembros del Consejo, entre ellos Bolivia, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Francia, Italia, Japón, México, Países Bajos, España y Reino Unido.
Cuba, China, India, Indonesia, Irak, Pakistán y Vietnam votaron en contra del documento, adoptado tras tres horas de debate en el Consejo, asamblea de la que Estados Unidos e Israel se retiraron el pasado año.
El texto también exhorta a la República Islámica a adoptar medidas para garantizar "que nadie sea condenado a muerte ni ejecutado por delitos que no alcancen el umbral de los más graves", ni por presuntos crímenes cometidos antes de los 18 años de edad.
Irán también debe asegurarse de que "todas las condenas y sentencias penales sean dictadas por tribunales competentes, independientes e imparciales", destacó el texto aprobado.
La resolución prorroga dos años más el mandato de la Misión Internacional Independiente de Investigación sobre Irán, a la que se solicita una investigación urgente de los abusos cometidos durante las recientes protestas.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló durante la sesión que la rendición de cuentas por las graves violaciones de derechos humanos del régimen de Irán, donde la sangrienta represión de la última ola de protestas ha causado miles de muertos, "no puede lograrse con el uso de la fuerza militar, provenga ésta del interior o del exterior".
Türk aseguró que "la retórica agresiva y las amenazas son profundamente contraproducentes", y subrayó que es necesario reducir las tensiones en toda la región, reportó EFE.
También exhortó a las autoridades iraníes a "poner fin a su brutal represión, incluidos los juicios sumarios y las condenas desproporcionadas", y exigió la liberación inmediata de todos los detenidos arbitrariamente en las protestas de finales de diciembre y principios de enero.
También exigió el fin del apagón en internet y las telecomunicaciones, que impide a la población iraní comunicarse con otros fuera del país o informarse de lo que ocurre a su alrededor.
"Exhorto asimismo a las autoridades a iniciar reformas que incluyan medidas para reconstruir la confianza y reparar el contrato social, así como a comprometerse con el sistema internacional de derechos humanos", agregó Türk.
"La represión violenta del pueblo iraní no resuelve ninguno de los problemas del país", señaló el alto comisionado austriaco, advirtiendo que en lugar de ello "crea condiciones para nuevas violaciones de derechos humanos, inestabilidad y derramamiento de sangre".
Türk denunció que manifestantes pacíficos fueron asesinados en las calles y en zonas residenciales, incluyendo universidades y centros médicos de diferentes ciudades iraníes.
"Imágenes en video muestran cientos de cuerpos en morgues, con heridas mortales en la cabeza y el pecho", denunció en su intervención en la sesión especial, presidida por el embajador español ante la ONU en Ginebra, Marcos Gómez.
La relatora de la ONU para Irán, Mai Sato, también intervino para manifestar su preocupación por la "peligrosa retórica" del régimen de los ayatolás a la hora de calificar a manifestantes pacíficos como "terroristas", "alborotadores" o "mercenarios", algo con lo que "pretende justificar represiones brutales, ignorando el carácter interno y orgánico del levantamiento".
"El uso de fuerza excesiva y de la pena de muerte contra manifestantes pacíficos demuestra un claro desprecio por el derecho a la libertad de reunión y de expresión, así como por el derecho a la vida", aseguró.
En el turno de réplica, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, proclamó que su país rechazaba una reunión organizada "solo para ejercer presión contra Irán", patrocinada por "quienes nunca se han preocupado de los derechos humanos de los iraníes, de lo contrario no habrían impuesto inhumanas sanciones o apoyado la agresión israelí".
También defendió que protestas inicialmente pacíficas "del 8 al 10 de enero se transformaron deliberadamente en una violencia que incluyó atentados terroristas y acciones armadas contra el personal del orden público", causando más de 3.200 muertes.
Teherán utilizó toda clase de presiones para evitar la sesión del Consejo. El lunes pasado, la aprobación de la reunión, tras una solicitud de las delegaciones de Gran Bretaña, Alemania, Islandia, Moldavia y Macedonia del Norte, recibió el respaldo de 21, más de un tercio, de los 47 miembros del Consejo.
En total apoyaron la solicitud Bulgaria, Chile, Colombia, Corea del Sur, España, Francia, Italia, Japón y Suiza, entre otros, y más 30 países observadores, como Argentina, Australia, Canadá, Noruega, Polonia, Suecia y Ucrania.
En contra votaron, además de Cuba, China, Catar, Brasil, Pakistán, México, Egipto, Iraq, Sudáfrica, Burundi, Kuwait, Angola, Benín, Bolivia, Vietnam, Etiopía, India, hasta sumar 26. Cuba es miembro del Consejo.
probable en Cuba: “apagón en internet y las telecomunicaciones, que impide a la población iraní comunicarse con otros fuera del país o informarse de lo que ocurre a su alrededor”.